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miércoles, 27 de octubre de 2010

Sobre el talento, la capacidad y la evidencia de la creatividad humana


¿Eres muy creativo? ¿Es creativa la gente que trabaja contigo? ¿Y tus amigos? La próxima vez que asistas a un evento social, pregúntales. Sus respuestas podrían sorprenderte. He trabajado con gente y empresas de todo el mundo. Allá donde voy, me encuentro con la misma paradoja. La mayoría de los niños cree que son muy creativos y la mayoría de los adultos piensa todo lo contrario. Muchas personas experimentan el mismo fenómeno: conforme van creciendo, su confianza creativa se ve mermada. Se trata de un asunto mucho más importante de lo que parece.

En muchos aspectos, los seres humanos somos como la mayoría de los organismos presentes en la Tierra. Nuestra vida es breve en términos cósmicos, experimentamos un ciclo común de mortalidad que va desde la concepción y pasa por el nacimiento hasta la muerte. Compartimos muchas necesidades físicas con otras especies y dependemos de los nutrientes que el planeta nos proporciona. Sin embargo, al menos en un aspecto, somos totalmente diferentes de las demás formas de vida que nos rodean. Tenemos una imaginación muy poderosa y, debido a ello, contamos con una capacidad creativa sin límites.

Por imaginación me refiero al poder de ver más allá del presente y de nuestro entorno inmediato. La creatividad es el proceso práctico que experimentamos cuando la imaginación se pone en marcha. Gracias a la imaginación, se nos ocurren cosas que nuestros sentidos no perciben. Podemos volver al pasado, y no a una única visión del mismo. Podemos analizarlo y reinterpretarlo. Somos capaces de fomentar nuestro sentido del presente poniéndonos en la piel de otras personas. Y podemos prever muchas posibilidades de cara al futuro. No podemos predecirlo pero, desarrollando y aplicando nuestra capacidad creativa práctica, ponemos nuestro granito de arena para darle forma.

En el plano biológico, probablemente estamos evolucionando al mismo ritmo que otras especies; en términos culturales, siempre hemos evolucionado a un ritmo frenético e inaudito. Desde que se tiene constancia, la vida cultural de perros y gatos no ha cambiado demasiado. Entregados a sus propios recursos, parecen estar haciendo lo que siempre han hecho y preocuparse por las mismas cosas. No hay necesidad de estudiarlos continuamente para ver si algo ha cambiado. En el caso de los humanos, siempre hay aspectos que cambian porque la creatividad forma parte de su naturaleza.

En los tiempos que corren, nos vemos arrastrados por una avalancha de cambios. Para seguir el ritmo de estos cambios, tendremos que estar muy atentos. Ahora más que nunca, hemos de ejercitar esa capacidad creativa única que nos hace humanos por encima de todo.

Solemos decir que la educación y la formación son la llave que nos abre las puertas del futuro. Así es, pero una llave puede girar en dos direcciones. Si la giramos hacia un lado, bloqueamos el acceso a esos recursos, incluso para los que los imparten. Si la giramos hacia el otro, liberaremos los recursos y daremos alas a la gente. Para explotar nuestro verdadero potencial creativo, en nuestras empresas, colegios y comunidades, tenemos que adoptar un pensamiento distinto sobre nosotros mismos y actuar de un modo diferente hacia los demás. Hemos de aprender a ser creativos.

Fuente: RRHHMagazine

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