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domingo, 31 de octubre de 2010

los 'sustos del emprendedor': Controle las cuentas y a su socio el Fisco


Muchos empresarios inexpertos no siguen las normas del Plan Contable al hacer números

Por: María Domínguez



Otros realizan inversiones antes de crear la empresa, así que luego no disfrutan la deducción
 
En muchas ocasiones, las pymes fracasan por no llevar una contabilidad estricta, señala Rodolfo Molina, vicepresidente del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF). También es muy frecuente que las pequeñas empresas patinen en aspectos fiscales incluso antes de haber empezado a rodar el negocio, invirtiendo en un mal momento o renunciando a asignarse una nómina. Veamos qué aconsejan los asesores fiscales.

No realice inversiones antes de tiempo:

Puede parecer obvio, pero muchos pequeños empresarios cometen este error cuando están dando sus primeros pasos: alquilan un local, adquieren maquinaria... y todavía no tienen razón social. Según explica Raúl Jiménez, director financiero de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid (AJE), para poder deducirse después por la inversión en actividades vinculadas a la empresa, es necesario que ésta ya tenga una razón social. Este fallo común se produce, en parte, porque muchos empresarios tardan en decidir qué tipo de régimen jurídico es el más adecuado para ellos (autónomo, sociedad limitada, sociedad anónima...), tal y como apunta Jesús San Martín, presidente del REAF.  

No confunda su patrimonio personal con el de su empresa:

Del punto anterior se deriva otro error habitual, que explica Rodolfo Molina, vicepresidente del Registro de Economistas y Asesores Fiscales: "En las pymes suele existir una confusión entre el conjunto de bienes y derechos de la persona física y los de la persona jurídica". 

Expresado con un ejemplo: si un empresario coge 200 euros de la caja registradora, debe anotarlo como préstamo y tendrá que devolver esa cantidad abonando los correspondientes intereses, respetando la contabilidad de la sociedad que ha creado. En muchas ocasiones esto no se hace así; la cantidad se devuelve meses después o sencillamente no se devuelve. "Todo trasvase económico entre socio y sociedad tendrá un reflejo contable y una implicación fiscal para ambas partes", señala Molina, que recuerda que la contabilidad debe realizarse según establece el Plan General Contable y las normas del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC). 

Asígnese una nómina:

Tal y como comenta Raúl Jiménez, "toda sociedad limitada se puede desgravar los gastos que dependan de su actividad, siendo prioritaria la imposición de una nómina por parte de los socios administradores para desgravar ese gasto en el impuesto de la sociedad". Es decir, que la nómina de los socios es un gasto deducible para la sociedad (en concreto, es una renta del trabajo y está sujeta al IRPF, Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas).

Adelante la inversión:

Si se prevé dar beneficios en el presente ejercicio, es conveniente acometer en éste las inversiones previstas para el posterior. De este modo, se tributa ese gasto dentro del ejercicio, lo que reduce el pago del Impuesto de Sociedades (ya que éste se calcula en función del beneficio). Así que si su sociedad prevé obtener un beneficio de 200.000 euros este ejercicio fiscal y quiere comprar un local el próximo, mejor hágalo ahora.

Evite el pago del Impuesto de Actividades Económicas (IAE):

Jiménez recuerda que están obligadas a pagar este impuesto las empresas cuya facturación supere el millón de euros. ¿Cómo evitar su pago? "Se puede crear otra sociedad para diversificar los ingresos y los gastos", explica. Si un empresario tiene una tienda que factura más de esa cantidad, puede abrir otra tienda dedicada exactamente a lo mismo, o a la actividad que desee. Pese al coste que implica crear otra empresa, lo que se deja de pagar en impuestos supera los 1.000 euros en muchos casos (aunque su cuantía varía en función del tipo de actividad a la que dedique la empresa).

No se fíe de la fecha de emisión de las facturas:

Otro error subsanable tiene que ver con los plazos de cobro y pago de las facturas. La nueva Ley de Morosidad establece que, hasta 2012, las empresas tienen 85 días para pagar a sus proveedores (si éstos son otras empresas). Pero este periodo no comienza en el momento en que usted recibe una factura, sino cuando le ha sido entregada la mercancía comprada.

Retribuya en especie:

La retribución en especie no es sólo para las grandes compañías. Otra de las políticas que Raúl Jiménez recomienda a los asociados de AJE Madrid es precisamente ésta. Se trata de que, en lugar de remunerar sólo en metálico, parte del sueldo se ofrezca en forma de viajes o de otros bonus. La fórmula de los incentivos tiene ventajas fiscales para la compañía, ya que en algunos casos no cotizan. Sin embargo, muchos empresarios que desconocen este dato incluyen como nómina las dietas que ofrecen a sus empleados. Es un error, ya que esas dietas no cotizan a la Seguridad Social así que la sociedad podría evitarse ese pago.

Fuente: El Economista

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