martes, 5 de octubre de 2010

Las motivaciones del fraude empresarial


Los fraudes empresariales no ocurren sin aviso. En general, antes de la perpetración del ilícito hubo luces de alarma que la compañía no tuvo en cuenta. Aquí, algunas pautas para comprender los motivos del fraude y dibujar un mapa de riesgo antes de que sea tarde...

Por Gustavo Regner

Muchas organizaciones se encuentran expuestas a fraudes que desconocen completamente. La vulnerabilidad de sus operaciones, de los datos de sus clientes y tantas otras variables no están en el "radar" de riesgo.

Una de las falencias habituales consiste en no efectuar mapeos de riesgos relacionados al fraude. Así, con frecuencia, no se implementan mecanismos de prevención, detección y mucho menos de respuesta e investigación.

Prevenir y reducir el riesgo es más efectivo que tratar de recuperar las pérdidas. Y, para poder enfrentar el fraude es necesario conocer sus causas.

Según el prestigioso criminalista Donald Cressey, existe un "Triángulo del Fraude" con tres factores:

1) Una necesidad o presión financiera

2) La percepción de una oportunidad

3) Una racionalización personal.

En base a esto, advierte Cressey, hay algunas situaciones típicas para identificar a personas con mayor riesgo de perpetrar un fraude contra la empresa.

Incapacidad de pagar sus deudas. El uso excesivo de tarjetas de crédito, la toma indiscriminada de préstamos y la emisión sin control de cheques están al tope del ránking de riesgo.

Problemas personales. La posibilidad cierta de que el individuo quede desempleado, la desmotivación, los resultados adversos o la dificultad para establecer relaciones personales deben ser especialmente tenidos en cuenta.

Crisis económica. Las recesiones económicas afectan a todos los niveles de una organización. No es extraño que alguien se vea tentado a alterar números para demostrar que se lograron los objetivos.

Preservación del estatus. La presión por mantener una reputación, en ocasiones conduce a actos ilegales. Bernard Madoff es un buen ejemplo de esto.

Relación empleado/empleador. La revancha es uno de los sentimientos básicos del hombre. Y puede ser un importante motor de fraude, cuando el individuo percibe que a la empresa no le importan sus empleados.

Conocer estos elementos nos permitirá estar vigilantes. Desde luego, la intención no es disparar una "caza de brujas". Un empleado con problemas financieros no es necesariamente una persona que se encuentra a punto de cometer un fraude.

De todas formas, para reducir riesgos, deberíamos estar atentos a la aparición de cualquiera de estos signos, para intentar remediarlos antes de que sea tarde.

Fuente: MateriaBiz

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