jueves, 14 de octubre de 2010

La gestión de uno mismo


“Dar con un maestro no es una cuestión de suerte, sino de sincronicidad. Si tienes la actitud de búsqueda, no tardas en identificar una persona inspiradora –y de trayectoria valiosa– con la que compartir el diseño de tu desarrollo profesional”.

“¿Cómo es posible que buena parte de nuestra generación esté acomodada en un momento tan fascinante de la historia de la humanidad? ¿Por qué hay tantos high potential arrinconados en puestos irrelevantes que no se atreven a tomar las riendas de su vida profesional? ¿Cómo pueden las multinacionales y las grandes empresas sedar la sana ambición profesional de tanta gente valiosa con la promesa de estabilidad y de una seguridad que cada vez son más efímeras?”

“Tener talento para la comunicación escrita no es un asunto menor. Salvo que seas un fenómeno de las matemáticas –de esos cuya tesis consiste en una fórmula genial que cabe en un folio–, lo normal será que en tu vida profesional tengas que elaborar mucha información escrita. Y que, dependiendo de tu destreza, se te abran o se te cierren puertas”.

“Es natural –e incluso diría que hasta sano–  que exista tensión entre las personas conservadoras y las personas innovadoras. Mientras que a los primeros les dan seguridad las normas, a los segundos les gusta desafiarlas y cambiar las reglas del juego. Las dos mentalidades son complementarias y tienen sus ventajas e inconvenientes. Pero cuando se trata de diseñar tu futuro, más vale rodearse de innovadores, con quienes será más fácil encontrar nuevas y mejores maneras de hacer las cosas”.

“Dado el rápido desarrollo de las telecomunicaciones ¿tiene sentido para todos los empleados acudir a un centro de trabajo todo el día o todos los días de la semana? Intuyo que, en los próximos años, muchas empresas seguirán resistiéndose a cambiar un caduco modelo presencial –basado principalmente en la desconfianza– hasta que la huida de talento sea tan sangrante que no quede otra opción…”

“Estoy convencido de que la mejor manera de aumentar el talento personal consiste en abordar retos. Y también de que, habitualmente, la inercia de las empresas tiende a acomodar el diseño de los puestos de trabajo a las cualidades actuales de los empleados y no a retarles para desplegar su talento”.

“¿Has escrito alguna vez tus sueños? Es un ejercicio recomendable, porque ayuda a madurarlos y a darles forma. Y sobre todo, a concretarlos, ya que cuando andan solo adentro de nosotros, envueltos en una maraña de emociones e irregularidades, se olvidan o se arrinconan en la memoria y resultan incapaces de movernos a tomar decisiones y ejecutarlas”.

“El mayor fracaso de nuestra generación sería la mirada corta, la estrechez mental de que se nos pasen los años buscando sólo un acomodamiento profesional que nos permita la prosperidad de nuestro entorno más cercano y la satisfacción de nuestras ambiciones de ocio, desentendiéndonos de los demás –en su sentido más amplio– y renunciando a cambiar el mundo y a que nuestra vida tenga un impacto positivo en muchas personas”.
“Ganar, si lo intentamos, es posible, queda al alcance de todos, no es una quimera inalcanzable. Y además, lo podemos hacer siempre, si somos honestos, decididos, humildes y trabajadores. Solo depende de nuestras ganas, y de que estas sean guiadas por la brújula interior de una inteligencia honrada y predispuesta al aprendizaje”.

“A lo mejor es hora de recuperar un concepto, disciplina, que tiene para algunos un cierto tufillo militar, y que resulta indispensable para cultivar y explotar todo el caudal de la mente humana. Se precisa de mucho trabajo y disciplina para imaginar, innovar, emprender y consolidar proyectos conducentes a una creativa y justa generación de riqueza”.

“Honestamente, pienso que no se ha enfatizado suficientemente la importancia de la actitud personal como idea decisiva para afrontar los acontecimientos, oportunidades, inconvenientes y retos que la vida nos plantea… resolver qué actitud abrazar es una opción capital”.

“Se precisa leer, estudiar, analizar, pensar, ponderar pros y contras, discernir, profundizar en nuestra epidermis, excavar hasta lo más hondo, y entonces se alcanza una sima íntima donde razonar y sentir son verbos sinónimos. Ese es el manantial potente de donde manan nuestras mejores intuiciones y ocurrencias”.

“El talento, por sí solo, no puede. Todos hemos conocido profesionales de talento tristemente desperdiciados. Si el talento no trabaja, no sufre, no persiste, no suda, se echa a perder. Para alcanzar la grandeza anhelada se necesita una inversión generosa de tiempo y energía”.

“La teoría  múltiple de la inteligencia, defendida por tantos autores y compañeros de profesión, es el paradigma que subyace a mi enfoque personal sobre este asunto. Parto de una convicción innegociable. Todos tenemos talentos, absolutamente todos, y todos, en algunas disciplinas y tareas, somos bastante obtusos y negados”.

“El talento no marcha solo. Bajo su sombra se acurruca la autoestima, la juventud, la curiosidad mentales, la confianza en el ser humano, el atrevimiento para emprender y crear realidades nuevas, la disposición para la sorpresa, el sentido del gozo, la complicidad, el asombro ante el universo, la gratitud a la vida, el ansia y la voluntad de servir, la vivencia dichosa de la libertad, el sentido madura de la responsabilidad individual… Y lo que es crucial desde el punto de vista de mi propuesta, las ganas y la ilusión de ganar”.

“¿Qué es antes, el huevo o la gallina? Independientemente de donde pongamos el acento, en el talento o en el trabajo, cuando hablo de trabajo y disciplina incluyo la paciencia, error, humildad, miedo, valor, constancia, hábitos, coraje, sudor, humor, los canales por los que circula una práctica volcada hacia el saber y el aprendizaje”.

“Si se es honesto y flexible en la observación de la realidad, la duda es la antesala de la convicción, la oscuridad precede a la luz, la sensación de pérdida es un anticipo de logro y plenitud. Por este motivo es tan importante perseverar en nuestros empeños, siempre que estén guiados por la inteligencia y la humildad. Si no, se acercan peligrosamente a la terquedad o rigidez de hombres y mujeres obcecados”.

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