domingo, 3 de octubre de 2010

Insomnio, trabajo y dinero

Peg Boorse, de 50 años de edad, es directora de gestión de la cadena de suministro de una gran empresa de cosméticos con sede cerca de Filadelfia. Según cuenta, solo duerme bien en vacaciones, cuando puede escapar de su constante cadena de preocupaciones por el trabajo.

En el caso de la joven Jill Goldstein, de 24 años, los trastornos del sueño llegaron cuando empezó a hacer malabarismos para equilibrar un horario de trabajo siempre cambiante, que la hacía trabajar en cualquier momento del día, en una agencia productora de noticias.

Brittany Shoot, de 27 años, es una escritora free lance que reside en Copenhague y no tiene suficiente trabajo. En su caso, su problema es todo el trabajo que podría estar haciendo o debería estar haciendo.

"Hay un vínculo bidireccional entre el sueño y la salud mental", explica Lawrence J. Epstein, doctor en medicina, antiguo presidente de la American Academy of Sleep Medicine (Academia Americana de las Terapias del sueño) y autor de The Harvard Medical School Guide to a Good Night's Sleep (Guía de la Harvard Medical School para dormir bien por las noches). "Dormir bien permite funcionar al máximo, pero si no nos sentimos bien, esto afectará a nuestro sueño."

Según el National Heart, Lung and Blood Institute (Instituto nacional del corazón, pulmón y la sangre), el insomnio primario (un trastorno del sueño que no guarda relación con ninguna patología) es el resultado de un estrés de larga duración, horarios de trabajo que afectan a los hábitos de sueño o de las preocupaciones emocionales.

Si una persona tiene problemas para dormirse o para dormir sin despertarse al menos tres noches por semana durante más de un mes, es posible que padezca de insomnio crónico. Estos síntomas, unidos a la fatiga diurna y una falta de concentración, se producen con menos frecuencia en los casos de insomnio agudo.

El insomnio afecta a uno de cada tres adultos

Las estadísticas no son buenas: uno de cada tres adultos experimenta insomnio (las mujeres con más frecuencia que los hombres) y el riesgo aumenta con la edad. Además, según informes recientes sobre los patrones de sueño, la economía no ayuda en absoluto.

En el estudio sobre el sueño en Estados Unidos que ha realizado en 2010 la National Sleep Foundation, un tercio de los adultos señala que duermen menos durante los días laborables y en fin de semana de lo que creen que necesitarían. Una cuarta parte afirma que su trabajo actual no les permite dormir lo suficiente.

Los expertos coinciden en que las necesidades de las personas son diferentes, pero de media un adulto debería dormir entre siete y nueve horas cada noche. Descansar es una necesidad diaria, como lo son la comida y el agua pero, según Nancy Collop, doctora en medicina y directora del centro Johns Hopkins Sleep Disorders, la mayoría de los estadounidenses no duerme lo suficiente. Esto puede tener implicaciones a corto y largo plazo para la salud, la felicidad y el rendimiento en el trabajo.

"Algunas noches, me pongo tan nervioso porque quiero dormirme rápidamente que me acelero y acabo la noche casi sin dormir", afirma Goldstein, la joven que trabaja por turnos en una empresa de televisión. Además, añade que su cuerpo tarda un mes en acostumbrarse a un nuevo horario y que muchas veces le ocurre que en cuanto se acostumbra, su horario vuelve a cambiar, porque hace horas extra, un compañero le pide un cambio un día o se lo solicita un supervisor.

Shoot, que trabaja más de 40 horas a la semana pero dedica un 25% de ese tiempo a buscar trabajos de freelance, afirma: "Estoy tan preocupada por el trabajo y el dinero cuando llego a la cama que no puedo dormir bien".

La falta de sueño afecta el rendimiento

Con las tendencias actuales de paro, los recortes que hacen las empresas y la inseguridad financiera, Collop afirma que el aumento en problemas de sueño relacionados con el trabajo y el estrés es lógico. Lo irónico, sin embargo, es que "la falta de sueño hace que nos sintamos menos interesados y menos motivados para trabajar".

Aimee, de California, madre de un niño de tres años, dice que siente la presión de intentar ascender en su trabajo para proveer para su familia. De hecho, esta responsable del control de calidad del producto va a una universidad privada, con la esperanza de mejorar en su trabajo. El resultado, explica, es que en los momentos de estrés padece sonambulismo y afirma que le cuesta concentrarse en el trabajo al día siguiente.

Un descanso de calidad sirve para reparar, revisar y renovar las funciones cerebrales; es crucial para nuestro desempeño, aprendizaje y memoria, cometa Archibald D. Hart, doctor y catedrático sénior de psicología en la Fuller Graduate School y autor de Sleep, It Does a Family Good: How Busy Families Can Overcome Sleep Deprivation (Duerme: es bueno para la familia. Consejos para que las familias ocupadas superen sus problemas de sueño).

"Si cada noche nos falta una hora de sueño, iremos observando un empeoramiento de entre un 30 y un 40% en el desempeño de nuestro trabajo. El efecto es el mismo que estar borracho", advierte. Con el tiempo, esta falta de sueño da lugar a un mayor riesgo cardiaco, hipertensión, diabetes, ganancia de peso y obesidad, y acorta nuestra esperanza de vida.

"La depresión y la ansiedad pueden aumentar el riesgo de insomnio", añade Epstein. "El cuerpo se acelera, lo que dificulta que nos podamos relajar... Y para lograr un sueño reparador, necesitamos relajarnos. Y el insomnio puede aumentar el riesgo de ansiedad y depresión".

Es un círculo vicioso que solo podemos interrumpir nosotros mismos. Una solución es aceptar solo la cantidad de trabajo que somos capaces de asumir. "Hay que dejar claro que queremos trabajar mejor, que nuestro trabajo es realmente importante para nosotros", afirma Hart. Recomienda aprender medios eficaces de decir "no", ya sea asistiendo a clases para aprender a ser más firmes o recurriendo a la ayuda de un terapeuta. "Asegúrese de que su jefe se dé cuenta de la cantidad de trabajo que está haciendo -añade-. Es sorprendente hasta qué punto pueden no darse cuenta de las cosas".

Cómo decir que no

Sin embargo, Marshall Brown, orientador de ejecutivos y orientador profesional, advierte: "Como ha habido tantos despidos y ceses, hay que asumir más trabajo. Un directivo no quiere oír "Estoy estresado, no puedo hacerlo". Así que, ¿cuándo podemos decir que no? Para mucha gente, se trata de su vida personal. Es un error enorme. Hay que mantener el equilibrio".

Trabajar en exceso, cobrar poco y estar estancado profesionalmente no es algo que se acabe cuando apagamos la luz en la habitación. Ese es el momento en que nos preocupamos por lo que no hemos hecho ese día y lo que nos queda por hacer. En lugar de mantenernos despiertos intentando encontrar una solución para todo, Epstein recomienda escribir en un diario que podemos leer por la mañana.

Collop, por su parte, sugiere destinar un rato, una hora antes de irnos a la cama, para escribir nuestra lista de preocupaciones y despejarnos. Si nos despertamos en plena noche, nos recomienda relajarnos en una sala con poca luz, sin ningún ordenador ni televisión, entre 10 y 15 minutos.

Aunque los problemas de sueño persistentes no desaparecen de la noche a la mañana, podemos empezar a cuidarnos desde mañana mismo: para estar más alerta por las mañanas, Collop recomienda exponernos a una luz brillante. Si no hay sol, afirma que las terapias de luz también pueden ser eficaces.

Fuente: Forbes.com

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