domingo, 3 de octubre de 2010

Elogio del silencio productivo, 'Bright Star'


Por Ignacio García de Leániz. Profesor de RRHH (Universidad de Alcalá de Henares)

A través de un gran álbum de espléndidas fotografías, la contemplación de los últimos años de la vida de Keats nos hace caer en la cuenta del valor del silencio en las organizaciones.

John Keats, representa junto con Shelley y Byron, la cumbre –nada menos- de la poesía romántica inglesa del XIX, a pesar de su prematura muerte por tuberculosis con apenas veintiséis años de edad. Y en 'Bright Star', una película preciosista, hecha con esmero y morosidad de orfebre, su director James Campion se centra en la historia de amor entre Keats y su joven vecina Fanny Brown, que acontece en los últimos tres años de la vida de nuestro laureado poeta.

El romance entre ambos está presidido por dos sustantivos que hoy no parecen cotizar al alza: respeto y delicadeza. Brown se enamora de Keats leyendo sus versos, esto es, conociéndolo en su más expuesta intimidad. Y Keats –huraño e indiferente al principio- va descubriendo también en él los mismos sentimientos que alberga su joven admiradora. No es casual que al año siguiente de tal relación el poeta diera sus mejores poemas, superando la crisis de creatividad con que se inicia la película.

Así pues, gracias a Fanny Keats da lo mejor de sí en su tarea. Y, recíprocamente, la joven inglesa accede a un mundo de saberes y sentires totalmente nuevos para ella: son las ventajas de la apertura al otro. De nuevo nos hallamos ante el binomio "amor - trabajo" como clave de una existencia fructífera, justo de lo que hoy andamos tan escasos. O, por expresarlo bajo el prisma maslowiano, la película no es otra cosa que la mostración pausada de cómo es necesario colmar la necesidad de dar y recibir afecto para poder realizar cabalmente nuestras ulteriores pretensiones.

Empresa silenciosa frente a Organización tumultuosa

Pero hay un detalle -Campion lo destaca en las mejores secuencias- que considero fundamental para nuestros propósitos: el uso de los silencios cuando los amantes están juntos. Es ahí donde se van gestando las futuras obras de Keats. Si recordamos que el origen latino del vocablo comunicación es precisamente "poner en común", podemos considerar el silencio, pues, como una forma fundamental del comunicarse, tal vez la más honda y desde luego la más creadora.

Y al punto surge la comparación –para mal nuestro- con la inflación de ruido perturbador que se da en nuestra vida organizacional, entendiendo por ruido todas aquellas pseudo-comunicaciones que nos apartan del valor añadido de nuestra tarea y de ejecutar las core competencies debidas. Así entendido, resultan muy ruidosos el trasiego de tantos mail inútiles, la rumorología seguida de reuniones carentes de sentido, llamadas inútiles, papeles innecesarios o las interrupciones indebidas que padecemos.

Y sospecho que el descenso brusco de la calidad en el último decenio y la incapacidad de planificar y elaborar estrategias a largo plazo obedece en parte a la dificultad que tenemos en nuestras organizaciones de disfrutar de ese silencio que, como en Keats, permite la ejecución serena y meditada, ajena a la prisa. Como si solo desde una dosis mínima de silencio fuera posible la concentración como antesala del pensamiento y éste a su vez de la ejecución. Y más en una economía del conocimiento como en la que nos hallamos.

Claro que si uno repasa las varias empresas que ha ido conociendo, encuentra que las mejores han sido aquellas donde imperaba, no por casualidad, un respetuoso y productivo silencio. Y, contrariamente, las menos eficaces eran las presididas por la algarabía más o menos camuflada. Por eso me parece legítimo hablar en este sentido de "empresa silenciosa" frente a "organización tumultuosa" y hacer un elogio de la primera.

John Keats, bajo el afecto de Fanny Brown, trabajó desde su taller callado y nos dejó un legado inmortal. En uno de sus mejores poemas, si no el más perfecto, nos habla precisamente de aquel bien tan valioso que era "hijo del silencio y del tiempo sosegado". Precisamente lo que necesitamos aquí y ahora, entre tanto ruido apresurado.

LA PELÍCULA 'BRIGHT STAR'
Director: Jane Campion 
Nacionalidad: Reino Unido y Australia, 2009
Género: Drama

Fuente: Expansión y Empleo

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