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domingo, 10 de octubre de 2010

El grifo del crédito sigue cerrado para las pymes... ¿qué alternativas hay?


Al 86% de las pequeñas empresas le ha costado acceder a financiación bancaria los últimos meses



Sin embargo, hay inversores privados dispuestos a apostar su dinero en este tipo de compañías
 
Por: V. Rodríguez / M. Domínguez
 
"Somos necesarios hoy más que nunca para la financiación de las pymes, su crecimiento y fortalecimiento". "En ocasiones invertimos en compañías que todavía están arrancando y que son prácticamente un plano en un papel". ¿Son acaso declaraciones del responsable de alguna entidad, banco o caja, que opere en nuestro país? Nada más lejos. La primera proviene de Ascri, la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo; la segunda es de Borja Durán, presidente de CFA Spain, a propósito del papel de las family offices en la financiación de pymes.

Y es que éstas tienen que buscar alternativas al persistente cierre de la financiación para proyectos de negocio de pequeño tamaño. Porque los bancos, desde luego, siguen siendo inexpugnables. La última encuesta de acceso a financiación de las pymes del Consejo Superior de Cámaras arroja un dato preocupante: cerca del 86% de las pymes que se han dirigido a entidades financieras en el tercer trimestre de 2010 ha tenido problemas para acceder a la financiación. "Se trata del porcentaje más elevado desde que se realiza esta encuesta, es decir, desde primer trimestre de 2009", destacan desde el Consejo.

Ante este panorama, no queda más remedio que tocar a otras puertas, inversores privados que estén dispuestos a financiar el nacimiento, desarrollo o crecimiento de nuestra empresa. Hablamos de business angels, capital riesgo y de family offices, alternativas a las entidades bancarias que, eso sí, son selectivas a la hora de poner su dinero pero algo más atrevidas a la hora de apostar por proyectos muy poco maduros.

Los ángeles de la inversión

En el listado de inversores privados, los business angels ocupan el escalafón más modesto e informal. Suelen ser, de hecho, personas físicas, incluso otros emprendedores cuyos negocios han podido lanzar y que reinvierten en homólogos. Disponen de un alto conocimiento de determinados sectores, una red amplia de contactos y tienen capacidad de inversión, lo que los convierte en un buen aliado para proyectos que empiezan a nacer, lo que se llama capital semilla.

Los business angels financian operaciones de entre 25.000 y 250.000 euros, en sociedades con perspectivas de crecimiento rápido. En España existen 41 redes de business angels, con aproximadamente 1.473 miembros. Una de las reivindicaciones del sector para hacer más visible su presencia entre el resto de inversores privados es dotarse del mismo trato fiscal en España que tiene el capital riesgo, cuyas plusvalías están exentas en un 99% de tributación.

Una de las particularidades de estos inversores es que destinan al proyecto su propio dinero en la etapa inicial de vida de una empresa. Sus decisiones de inversión pueden ser distintas a las motivaciones estrictamente financieras, por ejemplo, satisfacción profesional o vinculación familiar. Y ojo, invierten sólo en zonas próximas a su lugar de residencia. Los importes invertidos son muy inferiores a la media que dedica el capital riesgo en cada operación y la desinversión suele ser más lenta que en el caso de los inversores de capital riesgo.

El interés de las familias

En otro estadio se sitúan los family offices, vehículos de inversión de grandes compañías familiares. Javier Quintana, directivo del Instituto de Empresa Familiar, explica que actualmente muchas de estas entidades están revisando las estrategias de inversión. Cuenta, por ejemplo, el caso de Almirall, que creó un family office con el que entró en diversos negocios: hoteles, una empresa de grifería, otra de alimentación... Llegada la crisis, vieron cómo estas inversiones empezaron a funcionar mal, mientras el negocio tradicional aguantaba el chaparrón. 

¿Qué interesa a una family office? "Liquidez y seguridad, que la empresa esté ganando dinero", señala Borja Durán, que añade que no hay un tamaño de empresa especialmente atractivo para estos inversores, siempre y cuando reúnan esos requisitos.

Algo similar sucede con el capital riesgo, al que gusta un modelo de empresa familiar pequeña pero arraigada en su sector, con un equipo gestor comprometido y con perspectivas claras de rentabilidad. Aunque no hacen ascos a buenas ideas, capital semilla en el que invertir en los primeros estadios de vida de una empresa. La clave, nuevamente, las cosas bien pensadas y bien hechas.

Fuente : El Economista

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