miércoles, 6 de octubre de 2010

El ciclo de la grandeza


La grandeza se concibe en la intención de lograr algo en una escala apropiada; nace de la aplicación de la integridad; florece en la navegación de los conflictos; y madura con la vitalidad de la pasión.

El Ciclo de la Grandeza es un ciclo de comportamiento de equipos muy importante. Es fácil de entender, pero difícil de practicar. Comprender y lograr este ciclo es la forma de vencer la mediocridad personal y grupal.

El Ciclo cuenta con las siguientes fases:

1. Las personas inteligentes están presentes sin importar lo que estén haciendo

Es inteligente evitar perder el tiempo. Más inteligente aún es incrementar el valor de tu propio tiempo lo más posible. Si tienes la posibilidad de incrementar este valor pero no lo hacéis, esto sugiere que no sois inteligentes. Las personas inteligentes van a aprovechar el hecho de que mientras más se comprometan a estar presentes en cualquier situación, más valioso les va a resultar ese momento. Estar presente en una situación significa estar física y mentalmente abocado al momento, prestar atención con el cuerpo y la mente, aplicar y compartir los conocimientos, y expresar con sinceridad nuestro parecer al equipo. Estar presente es la mejor forma de aumentar el valor de cualquier momento.

La inteligencia lleva a la presencia.

2. La presencia lleva a la integridad

Violar la integridad disminuye la presencia. Incluso tolerar la falta de integridad en otras personas termina resultando en perjuicio propio. En cualquier caso, al aceptar la falta de integridad, nos dividimos en dos: en el aspecto de la integridad, y en el aspecto restante de nosotros mismos que muestra algún tipo de presencia. Al aceptar o practicar la falta de integridad, dejamos detrás la mejor parte de nuestra presencia. La presencia sostenida inevitablemente lleva a la aparición de la integridad. La falta de integridad y la presencia personal completa son mutuamente excluyentes. Es decir, un alto nivel de presencia sólo se puede lograr con un nivel comparable de integridad.

Estar verdaderamente presentes nos obliga a actuar con integridad.

3. La integridad lleva al conflicto

Las personas inteligentes y comprometidas que se comportan con integridad inevitablemente van a tener diferencias con otras. Estas situaciones surgen porque, al actuar con integridad, no pueden estar de acuerdo con algo que no aceptan, y no pueden evitar hablar cuando así se requiere. La integridad individual no une a las personas de forma inmediata, pero estas personas van a lidiar de manera directa con las diferencias que surjan. Hacer menos que esto (es decir, evitar un conflicto, ignorarlo, o tratarlo a espaldas del resto) es faltar a la integridad.

Mantener la integridad lleva al conflicto.

4. El conflicto lleva a la pasión

Cuando algo nos importa tanto para discutirlo de forma directa y honesta con nuestros colegas, que surge de la práctica de la integridad, entonces quiere decir que eso realmente nos importa mucho. Las emociones que se sienten cuando vemos amenazado algún tema que nos importa se intensifican para crear pasión. El conflicto se cataliza al demostrar que algo nos importa, y surge la pasión.

5. La pasión lleva a la grandeza

Una vida apasionada nos da el poder de hacer grandes cosas. Aunque no la garantiza, la pasión siempre está detrás de la grandeza.

Fuente:DosIdeas

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