jueves, 28 de octubre de 2010

El Cedro Vanidoso


Dice el cuento que hace mucho tiempo había un cedro muy presumido. El cedro superaba en altura a todos los demás árboles. Sus ramas estaban tan bellamente dispuestas que parecía un gigantesco y hermoso candelabro.

El cedro no satisfecho con ser el más alto y más bello del bosque quiso tener frutos. Observó a los otros árboles y se puso a hacer lo mismo que ellos. Al fin también los obtuvo. El cedro todavía no contento quiso que sus frutos fueran los más grandes y se puso a alimentarlos. Estos crecieron tanto que se hicieron demasiado pesados y cuando maduraron la copa del árbol no pudo aguantar su peso, se empezó a tambalear y el cedro se empezó a romper...

Como la copa del cedro que quiso crecer demasiado nuestro sistema se tambalea. Estamos viviendo la mayor crisis económica de nuestra generación. Ni nosotros ni ninguno de nuestros líderes ha gestionado un entorno de recesión económica tan importante. Ya sea por nuestra propia experiencia o por la de nuestros amigos, nos van llegando noticias de los procesos de “anorexia corporativa” de algunas empresas. Cuando paseamos por las calles cada día vemos más carteles de pisos en venta y en alquiler. Las televisiones y los periódicos nos fulminan con datos: aumenta el número de desempleados, el FMI revisa a la baja las expectativas económicas, un estudio afirma que el PIB decaerá un 3’4 en 2009, etc.

Pero, ¿qué es lo que nos ha llevado a la situación económica más alarmante desde el crack de 1929? Si escuchamos a nuestros principales dirigentes, nos explican que se concedieron créditos ninjas, que se creo una burbuja inmobiliaria, también nos hablan de hipotecas subprime y de fondos tóxicos. Si vamos un poco más allá, en las mismas explicaciones de estos líderes, vemos referencias al factor humano: Según Arkadi Dvorkóvich (viceministro ruso) los intereses egoístas de algunas personas han llevado a actitudes emocionales que han puesto en jaque a todo el sistema. Otros, como Barack Obama, apuntan a una epidemia de irresponsabilidad de algunas personas concretas como el origen de la crisis económica. El premio Nobel de economía, Paul Krugman, va más allá que el presidente Obama y cree las políticas salariales incentivan más la dejadez que la responsabilidad. Nicolas Sarkozy, habla de un capitalismo que fomentó la especulación, el engaño y la falta de ética. El ex director de La Vanguardia, Lluis Foix, señala directamente al factor humano como el causante de esta crisis.

En muchos casos, la obsesión por los resultados ha hecho que algunas empresas se olvidaran de cuidar las raíces y el tronco que sustenta las organizaciones, es decir, se olvidaron del capital humano, de la ética, los principios y los valores. Y esta falta de calidad humana ha tenido unas consecuencias nefastas.

¿Qué podemos hacer para garantizar la calidad humana de las organizaciones?

Según los expertos en desarrollo organizacional, el desarrollo personal es a las empresas lo que el abono, el riego y el cuidado a los árboles: un elemento necesario para asegurar su robustez y sostenibilidad ante elementos adversos e inesperados.

Además de todas las medidas estructurales y financieras, salir de la crisis está en la mano de los empresarios y directores de Recursos Humanos el invertir en desarrollo personal y, por tanto, en desarrollo organizacional. La gama de productos que se ofrece es grande y los resultados asombrosos. Empresas líderes y socialmente responsables como Endesa, Google, IBM o Novartis (por citar unas cuantas) ya lo están poniendo en práctica.

Entre los productos más demandados destacan el coaching y las consultorías de factor humano. Estas empresas visionarias han comprendido que fomentar la calidad humana de nuestras organizaciones en el corto plazo aporta un mayor bienestar psíquico y emocional a sus trabajadores y, por tanto, un incremento de su motivación y su autosatisfacción.

En el largo plazo este incremento motivacional se traduce en la cuenta de resultados, en el volumen y en la calidad de los mismos. Apostar por la calidad humana es apostar por un futuro sostenible, con principios y ética y con más beneficios para nuestras empresas. Según los principales expertos, hay que conocer bien a la organización y los productos que ofrece para saber qué inversión en desarrollo del capital humano es más conveniente.

En este marco de crisis profunda, el desarrollo personal puede ser una alternativa interesante para conseguir más robustez y cohesión interna y para gestionar la crisis. Invertir en desarrollo personal y organizacional es cuidar el tronco y las raíces que sustentan nuestras organizaciones. Invertir en capital humano nos permitirá seguir teniendo frutos y beneficios por muchos años y no acabar como el malogrado cedro del cuento. Con un tronco y unas raíces robustas podremos aguantar frutos más generosos y durante más tiempo.

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