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martes, 12 de octubre de 2010

10 refranes mexicanos aplicados a los negocios

Una importante responsabilidad de los directivos, gerentes y dueños de empresa es definir un rumbo. En Mexico los refranes son muy utilizados y al igual que el maestro Grau González Taracena Figueroa (1) coincido en que éstos llevados al entorno de los negocios ayudan a comunicar de manera clara y efectiva el rumbo y la estrategia de la empresa, de manera que todos lo entiendan y lo acepten.

Por:  Niels Alexandr Kafka


A continuación presento algunos de los más significativos:

1. Cuál es el rey, tal es la grey. Este refrán contempla que el gerente o directivo entienda que sus hábitos, costumbres y su personalidad se ven reflejados en la empresa. Una empresa eficiente implica necesariamente un dueño eficiente. No se puede exigir puntualidad cuando el líder es impuntual. Aquí aplicaría el refrán “No le pidas peras, al olmo”.



2. El hábito no hace al monje. El puesto no le da liderazgo o aceptación a un directivo. Es su trabajo, dedicación y cercanía con los trabajadores lo que contribuye a que sea reconocido, aceptado y seguido. Por lo tanto, se debe evitar tener ejecutivos de papel o de fotografía que por el puesto gozan de sus beneficios pero que se olvidan de sus obligaciones.



3. Un ojo al gato y otro al garabato. “No lo vi venir”. Los dueños o directivos no pueden ser sorprendidos por ningún aspecto de la empresa o su entorno. Si no se tiene un ojo en la materia prima, otro en la contratación de personal y uno más en las preferencias del cliente puede ser que la empresa navegue sin rumbo o incluso se hunda en el inmenso “mar de los negocios”.



4. Agua pasada no hace molino. “Lo que no fue no será” dice sabiamente una canción de José José y tiene mucha razón en el sentido que los directivos no pueden vivir de lo que la empresa fue sino de lo que la empresa puede llegar a lograr con las ventajas competitivas que presenta en el hoy para asegurar el futuro. Si no renovamos el espíritu y el negocio de la empresa definitivamente se vendrá para abajo.



5. El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. Aquella empresa que sabe elegir a un buen asesor indudablemente obtendrá mayores beneficios que la que carece de él como generar mayor riqueza, incrementar sus ahorros o disminuir los tiempos para integrar las nuevas tecnologías a sus procesos; por donde se vea, con un buen coach se adquiere y mantiene una elevada capacidad para ser competitivo y tener éxito.



6. Hacienda, que tu dueño te atienda y si no que te venda. Un emprendedor dinámico o un empresario consolidado tienen una serie de derechos y obligaciones para mantener un negocio. Si la empresa tiene que enfrentar ciertas dificultades o celebrar sus éxitos el dueño debe estar presente. Defender lo propio implica responsabilidad y compromiso que solo se da en el empresario mayoritario.



7. Un peso salva diez. Si no se vive el negocio, difícilmente se le conoce. Invertir “dinero bueno” en oportunidades que lo multipliquen es una cualidad que se da únicamente cuando se conocen y comprenden las dinámicas de la empresa y de su mercado. Si un empresario “mete dinero bueno al malo” indudablemente muestra el desconocimiento de su negocio y contribuye a cavar poco a poco la tumba de la organización.



8. Perro que ladra no muerde. La competencia más peligrosa no es aquella que presume que nos quita a los clientes o que tiene lo mejor. La competencia que todo negocio debe tener es la que conquista a sus clientes de manera disciplinada y callada, que aprovecha el marketing boca a boca. Es prioridad prepáranos para estos competidores silenciosos.



9. Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar. “Hay que aprender en cabeza ajena”. Esta lección demuestra que en ocasiones podemos valorar erróneamente una oportunidad o una amenaza pero que al estar alertas de nuestro entorno y en específico de nuestra competencia podemos hacer ajustes que nos mantengan en buen.



10. Más hace el que quiere que no el que pude. Sin duda este refrán es uno de los más importantes ya que como directivos o empresarios eficientes debemos procurar colaboradores en los cuales identifiquemos, desarrollemos y mantengamos la voluntad de hacer las cosas, ya que los resultados se dan con este tipo de talento. Quien está capacitado y no tiene voluntad de trabajo se debe mantener alejado de la organización.



1. Referencia de la obra estrategia de negocio aterrizada en refranes, CECSA 2001. México.

Fuente: http://www.liderempresarial.com/

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