viernes, 10 de septiembre de 2010

Un poco de tiempo es mucho tiempo, cuando se acumulan los resultados

En el día día, tener mucho quehacer a veces nos desborda. No es necesario tanto tiempo sino constancia para conseguir resultados.

La idea de que necesitamos disponer de mucho tiempo para hacer algo paraliza nuestras buenas intenciones, dejando las cosas como están, cambiándolas apenas en nuestra cabeza.

Para algunas personas, un poco de tiempo es mucho y con la frecuencia llega el hábito, así que les bastan algunos minutos al día para obtener resultados.

Un cuarto de hora es lo que necesitó mi amigo y ex-colega para impresionar al equipo de recursos humanos que trabajaba con nosotros en la descripción por competencias. Tecleaba con método ciego, utilizando todos los dedos, sin apenas desviar la mirada de la pantalla. Entrenó quince minutos, diariamente, por espacio de un mes. Los resultados que obtuvo fueron inmejorables

Un cuarto de hora le fue suficiente a mi cuñado y ex director de recursos humanos para recuperar sus conocimientos de alemán y afrontar con éxito la entrevista que le permitió incorporarse al equipo de dirección de un nuevo medio de comunicación. Durante dos semanas preparó el encuentro con sus futuros empleadores, con la ayuda de alguien que dominaba mejor que él ese idioma.

Un cuarto de hora empleaba todos los viernes el director regional para comprobar que el equipo comercial trabajaba en sintonía con lo que se esperaba de ellos, preparar la semana siguiente y felicitarles por lo conseguido.

Un cuarto de hora le permitió preparar lo suficiente la presentación al cliente, para convencerle de que lo que iba a proponer era bueno para la compañía.

Un cuarto de hora diario sirve para recuperar un nivel de idioma –sea el que sea- hablado y poder contestar a esa llamada o hacer una breve intervención cuando se necesite.

Un cuarto de hora es lo que divide la jornada matinal de Andrés, un tendero tradicional, de la vespertina, recuperando el tono mental tras una ligera siesta en el obrador.

Un cuarto de hora de meditación es el que emplea el director de una conocida empresa de envases y embalajes para ponerse en marcha el lunes por la mañana.

Un cuarto de hora de caminar deprisa es lo que necesita la señora del tercero para estar en una forma física aceptable y disminuir sus dolores crónicos.

Un cuarto de hora de música clásica le permitía recuperar fuerzas antes de la reunión mensual con los socios al antiguo director de una firma de consultoría de las grandes.

Un cuarto de hora dedica los viernes a cerrar la semana, limpiar la mesa de trabajo y disponerse a disfrutar.

Un cuarto de hora es lo que tarda en ducharse al llegar a casa, dejando atrás la jornada laboral y preparándose para estar con su familia.

¿Tienes un cuarto de hora?

Fuente: http://www.navactiva.com

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