domingo, 5 de septiembre de 2010

Rigidez o flexibilidad: ¿cuál es la forma más eficiente de dirigir?


Por: Alejandra Clavería
Más que optar por un estilo u otro, los expertos coinciden en que la compañía más exitosa será aquella donde los ejecutivos usen todos los estilos de dirección empresarial, adecuándolos a cada contexto.
Apple es una compañía de filosofía rígida y cerrada. Sus procesos de innovación se desarrollan en el más estricto secreto e incluyen muchas cláusulas de -confidencialidad para los que allí trabajan. Google, por su parte, no tiene nada que ver con un grupo de ejecutivos de traje y corbata, sino más bien con la imagen de un campus universitario. El lugar es tan acogedor que a veces es difícil para los empleados irse de la oficina
Mientras Steve Jobs no es un tipo acostumbrado a escuchar, sino a promover un estilo de liderazgo más autoritario, Larry Page y Sergey Brin, creadores de Google, amontonan a los empleados en cubículos compartidos, porque a Page le gusta la idea de recrear ese entorno universitario en el que desarrollaron el primer motor de búsqueda del sitio.
Los estilos pueden gustar o no. Pero ambas firmas lideran las listas de las empresas más rentables de Estados Unidos, cosechando éxitos y facturando millones de dólares cada año. Google es considerada por la revista Fortune, la Mejor Compañía para Trabajar en el país del norte, mientras Apple ya es la mejor empresa estadounidense en tecnología al estar valorada en US$222.000 millones.
Al estudiar la cultura corporativa de ambas compañías algo queda más que claro: no existen recetas que establezcan con seguridad cuál es la manera más eficiente de dirigir empresas. Es cierto que el concepto de flexibilidad organizacional de Google suena razonable, pero también es cierto que no es aplicable a todas las empresas. Por otro lado, para muchos puede resultar extraño que en pleno siglo XXI, la exitosa Apple aplique estilos de dirección más bien jerárquicos y unilaterales, parecidos al de las organizaciones de antaño.
Luis Felipe Calderón, académico de la Universidad Esan, sostiene que "la versión arcaica y errónea de que un estilo es el mejor, por ejemplo que es mejor ser democrático que ser autoritario, es fácilmente rebatido por la evidencia. Hay casos en que por ser democráticos iremos al desastre y hay casos que por ser autoritarios iremos al desastre”, dice. Según el experto, bajo determinadas circunstancias, un modelo estricto y vertical es definitivamente exitoso, conveniente y hasta imprescindible. Pero no es para toda una compañía, sino para un momento y lugar específico, normalmente para un cierto nivel de la organización”.
Los especialistas sostienen que todo estilo de dirección tiene ventajas y desventajas. La clave es saber cuando usar uno u otro y estar atento a amortiguar sus lados negativos. “El estilo autoritario tiene la ventaja de ser rápido y eficaz cuando no hay tiempo para consultas. Muchos subordinados se sienten cómodos cuando es el jefe quien asume la responsabilidad de decidir. El lado negativo es que disminuye la participación y el compromiso, sólo se basa en obediencia”, dice Calderón. “Por su lado, el estilo participativo tiene la ventaja de comprometer a los subordinados, pero tiene la desventaja de que es lento y en ciertos casos lleva a la inacción y la falta de decisión”, añade.

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