viernes, 10 de septiembre de 2010

¿Quiere que su empresa cumpla cien años? Imite a los que lo consiguieron

Innovar en el producto y en el proceso de fabricación es fundamental para salir adelante
La exportación es otro de los pilares, así como producir en ciertos países para abaratar costes Flores Valles es una empresa madrileña que lleva 180 años creando cocinas.
Manuel Rodríguez e Hijos, por su parte, es una compañía toledana que fabrica guitarras, la mayor parte de ellas destinadas a la exportación a países como Estados Unidos, Canadá y Japón.
Y la sidra de El Gaitero ha sobrevivido a la actual crisis sin perder un céntimo de su facturación. Estas tres compañías comparten algo: son empresas familiares y han sabido superar los baches que, periódicamente, vuelve a sufrir la economía. A través de su experiencia, nos dan las claves para vivir cien años... o más.
Vender al exterior
"Las ventas al extranjero nos han salvado", explica José Luis Flores-Valles, presidente de la fábrica de cocinas y muebles de laboratorio que lleva su apellido. En 2008, esta compañía -la empresa industrial más antigua de Madrid- ganó un concurso en Arabia Saudita que la convirtió en la proveedora de los muebles de laboratorio de la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdullah. Aquel contrato, de 20 millones de euros, fue su carta de presentación en la zona del Golfo Pérsico. "A raíz de aquello, abrimos una oficina en Dubai", explica Flores-Valles. La mitad de la facturación de la división de laboratorios viene del exterior, aunque la empresa quiere ampliar ese porcentaje hasta el 80 por ciento.
Producir fuera
Guitarras Manuel Rodríguez e Hijos se dedica a la fabricación de guitarras de lujo. Algunos de sus ejemplares cuestan decenas de miles de euros. Sin embargo, han tenido que adaptarse para sobrevivir. Tal y como explica su consejero delegado, Manuel Rodríguez, "ahora es casi imposible vender una guitarra de 10.000 o 20.000 euros; las que se comercializan son las más económicas, las que fabricamos en China".
Hace unos años, esta compañía externalizó parte de su producción para ahorrar costes. "En 2000 éramos 60 personas en España; ahora somo 25 trabajadores aquí y cien en China", comenta Rodríguez, nieto del fundador. "Fabricar en China es lo que nos ha salvado".
Innovar
La innovación es una de las claves del éxito de El Gaitero, empresa fundada en 1890 que sigue produciendo sidra en la misma planta donde lo hacía en el siglo XIX, ubicada en Villaviciosa (Asturias). La facturación de esta compañía de 70 empleados, que ronda los 30 millones de euros, ha conseguido mantenerse pese a la crisis, tal y como explica José Cardín, su consejero gerente. El secreto: la renovación continua.
Famosos por su sidra achampanada, no han querido limitarse a este producto: "En los últimos años, este sector está evolucionando hacia una bebida de más calidad", comenta Cardín. La sidra tradicional, la que se escancia, no es fácil de exportar porque caduca rápidamente. Por este motivo, El Gaitero lanzó en 2002 una sidra natural que resiste el paso del tiempo. "Ahora hay unas nueve marcas que ofrecen productos similares, pero nosotros fuimos los primeros", dice Cardín.
Esta empresa también está cubriendo las necesidades de un mercado importante para ella, el inglés, que demanda una sidra envasada de la misma forma que los tercios de cerveza. La innovación consiste en romperse la cabeza para poner en el mercado nuevas ideas, pero también en utilizar la tecnología para fabricar más y mejor. En El Gaitero lo saben: "Nuestro producto se elabora utilizando sistemas tradicionales, pero la fermentación y la temperatura se controlan de forma automática".
La innovación también es esencial en Flores Valles, que cuenta con un departamento de I+D formado por diez personas (un 5 por ciento de su plantilla). Ello les permite "ser independientes a nivel de diseño y tecnología" y, según añade su presidente, "ser más competitivos". Reforzar la distribución
Uno de los momentos más difíciles para Guitarras Manuel Rodríguez e Hijos se vivió en los años 70. En aquella década, los japoneses irrumpieron con fuerza en el mercado de los instrumentos musicales. "Fabricaban y vendían sus guitarras flamencas a precios bajos y se convirtieron en una fortísima competencia para nosotros".
Su respuesta a la invasión nipona: "Metimos nuestras guitarras en un camión y recorrimos toda Europa y Estados Unidos en busca de nuevos distribuidores". Lo hicieron durante varios años. Su marca ya era conocida, pero llamando puerta a puerta consiguieron ganarse la confianza de nuevos distribuidores y reforzar la de los antiguos. Rodríguez tiene una visión negativa acerca de los empresarios españoles: "Tienen prejuicios y miedo a salir al extranjero; es un país con buenos productos, pero caracterizado por su individualismo", comenta. "El primer paso que tienen que dar, desde mi punto de vista, es aprender idiomas".
Diversificar
La crisis de 1993 tampoco se les ha olvidado a estos empresarios. Flores Valles la sorteó gracias a la diversificación. Si en 1830 habían empezado a fabricar cocinas, desde 1960 se lanzaron al mobiliario de laboratorio. "Mi padre abrió esa nueva línea de negocio después de viajar a Estados Unidos y observar que allí había muebles de laboratorio metálicos y no de madera, como en España", explica José Luis Flores-Valles. Así abrieron la puerta a un negocio mucho más dependiente del sector público que del privado, y que hoy representa el 80 por ciento de la facturación de la empresa.
Cuidar la marca
El nombre de El Gaitero se asocia automáticamente al Principado de Asturias, y así ha sido desde hace décadas. José Cardín explica: "La preocupación por crear marca ha sido una constante desde que se fundó la empresa". El objetivo de los familiares que le precedieron en el cargo siempre ha sido "que el consumidor conozca el producto y lo reconozca fácilmente".
Por: María Domínguez
Fuente: El Economista

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