jueves, 30 de septiembre de 2010

Palabra de los mejores gurús


Por Miguel Pérez de Lema

Empresas psicópatas’, gestión horizontal, el poder de lo simple… ¿Qué no sabes sobre estas teorías? Ahora tienes la oportunidad de ponerte al día y conocer los detalles de las ideas de los gurús del management. Seguro que van a serte útiles para la gestión de tu empresa y tu propio desarrollo profesional.
Haciendo un repaso a los principales libros de management aparecidos desde comienzos de la presente década, destaca la tendencia general a reinventar lo ya inventado. Entre la enorme variedad de estrategias que se lanzan cada año existe cierto consenso en cuanto a la necesidad de poner al día las ideas, las organizaciones y las relaciones entre las personas. Los cambios, nos dicen los gurús, deben ser lo único permanente. Es la era de la reinvención y tanto los individuos como las compañías necesitan un aprendizaje continuo. La primera y más sonora voz de alarma fue la del super gurú Tom Peters, que en 2004 se retractó de su MBA en la Universidad de Stanford y publicó todo un tratado contra el conformismo en el que animaba a sus lectores a gritar “no estamos preparados”. Aquel mismo año, los suecos Ridestrale y Nordström advirtieron del riesgo de esforzarse por estar al día y copiar lo último en gestión, porque eso equivalía a condenarse a participar en un karaoke devaluado en el que el autor de la melodía original se hacía cada vez más rico e inalcanzable. Algo similar advierte Gary Hamel: “Las empresas (rule makers) nunca lo consiguen. Lo que rinde es ser una rule braker (las que las rompen) reinventar la industria”.

Globalización y comunicación

Hasta finales del siglo XX, reinventar la industria era un asunto relacionado con la productividad y la eficacia. Sin embargo, la vanguardia de las ideas actuales sobre gerencia se inspiran en la globalización y en la expansión de la tecnología y la comunicación. Como explica el experto en competitividad Alejandro Ruelas Gossi, estamos ya en “un mundo en donde pequeñas empresas provenientes de países emergentes se han vuelto campeones mundiales de la competitividad a través de la coordinación y creación de redes que capturan oportunidades que otros ni siquiera ven”.
Al mismo tiempo, parece que la tecnología y la información han permitido que los estándares de calidad se universalicen. Las capacidades que hoy marcan la diferencia tienen que ver con las humanas, esencialmente con la comunicación.
Tras décadas intentando descubrir y copiar lo que hacía que Toyota creciera y robara cuotas a sus rivales, la industria norteamericana parece que ha dado con la clave: escuchan a sus trabajadores. “Toyota vio en su personal al genio necesario para la mejora operacional interminable, acelerada”, explica Hamel.

Empresas psicópatas

Los expertos revienen sobre el ascenso del “lado oscuro del management” en el mundo real. La necesidad de competir ha creado un estilo agresivo y a menudo despiadado para proteger a la propia organización. Y muchas empresas siguen premiando actitudes y estrategias centradas en el conflicto como único camino hacia el éxito. Lo malo, previenen los expertos, es que esto puede acabar creando verdaderos monstruos.
Es la teoría lanzada por Joel Bakan en su libro ‘La Corporación: la búsqueda patológica del beneficio y el poder’, en la que establece inquietantes correspondencias entre los síntomas de la psicopatía y la actitud de un gran número de empresas, como la irresponsabilidad, la manipulación de las personas y el narcisismo.
Resulta difícil que este tipo de organizaciones premien las actitudes preactivas y crean en un liderazgo cooperativo. Según Iñaki Piñuel, autor del libro ‘Del mobbing al neomanagement’ “como verdaderos expertos en el arte de urdir redes de instrumentalización de los demás a su servicio propio, los ‘psicópatas organizacionales’ están siendo auténticos modelos y verdaderos configuradotes del neomanagenent del siglo XXI”.

¿Management sin gerentes?

Entre las ideas más provocativas que están surgiendo en el ámbito de las técnicas de gestión se encuentran todas aquellas que inciden en la necesidad de replantearse el sistema piramidal de las organizaciones. Para esta corriente, el mejor gestor ya no es el más sobresaliente sino aquel que sepa rodearse del mejor equipo de talentos y dotarlos de verdadera libertad.
El gran defensor de este planteamiento es el gurú de la innovación Gary Hamel, que en su nuevo libro ‘El futuro del management’ señala el éxito de Google como gran ejemplo de empresa horizontal en la que todos piensan y aportan ideas, incluso los clientes.
Según Hamel, Google simboliza el tipo de organización rompedora en la que se demuestra que la suma de iniciativas es mucho más eficaz que la obediencia ciega a un líder o a una camarilla de iniciados. Google evoluciona tan rápido porque se divide en pequeños equipos que se autogestionan, e incluso se cede a cada ingeniero la posibilidad de que dedique buen aparte de su tiempo a proyectos no convencionales. También confían decisiones capitales a sus usuarios, lanzando sus productos antes de que estén terminados para que éstos les digan cómo rematarlos. Y funciona.
Thomas W. Malone ha publicado otro libro, ‘El futuro del trabajo’. Nuevas tendencias en los estilos de dirección, en consonancia con esta idea. Para este profesor de gestión de la MITSloan School, los cambios tecnológicos y económicos –el abaratamiento de la comunicación- están llevando al entorno corporativo a un cambio radical, comparable a lo que supuso la instauración de la democracia. Malone indica que el reto está en lograr por primera vez las ventajas de eficiencia económica de las grandes empresas, combinadas con la libertad y flexibilidad que hasta ahora sólo pueden ofrecer las pequeñas.

Cambiar el paradigma tradicional

Algo se está moviendo en el mundo de las ideas sobre gestión empresarial cuando un filántropo y premio Nobel de la Paz como Muhammad Yunus ha sido elegido como ponente único para la selección de liderazgo en la próxima edición de Expomanagement Madrid. Los planteamientos de este “banqueros de los pobres” fueron un anatema para el sistema financiero cuando inventó los microcréditos hace 30 años. Pero funcionaron. Hoy el Graneen Bank trabaja en 35.000 aldeas de Bangladesh; tiene más de 1000 sucursales y unos 12.000 empleados, desembolsa entre 30 y 40 millones de dólares al mes, y su cartera vencida es de apenas 2%. Además ha extendido su sistema a otras empresas como Graneen Phone, Graneen Capital Management, Graneen Business Promotion, entre otras. “Cuando estoy frente aun problema que parece complicado, intento llevarlo a su estado más simple”, aconseja.

Agradar y compartir: una cuestión ética

Abrirse camino a codazos en el competitivo mundo de los negocios, obtener ventaja de la debilidad de los proveedores o tratar despectivamente a clientes son prácticas que pueden dar buenos resultados a corto plazo, pero que acaban costando caro. Desde comienzos de ésta década, y con impulsos como los casos de Enron, la honestidad y la afabilidad han ganado enteros. Los expertos insisten en la necesidad de que la empresa constituya una red en la que se beneficie a todos los eslabones de la cadena. La idea depredadora por la que una actividad económica se formulaba como un juego de suma cero con perdedores y ganadores (para que alguien gane uno, alguien debe perder uno) se da de bruces con la actual sociedad abierta. Los gurús advierten que las malas maneras pueden ser letales en el mundo 2.0 donde, como dicen los entrenadores de fútbol, “no hay enemigo pequeño”. Esta es la tesis que sostiene Dov L. Seidman en How (Cómo). Según este experto, “en la era informática, la vida no tiene capítulos ni armarios; no se puede dejar nada atrás y no hay donde esconder los esqueletos”.

Simplificar y avanzar

Las teorías sobre gestión y liderazgo se han ido sucediendo en las últimas décadas, creando una enorme variedad de soluciones que se han ido solapando unas sobre otras. Un gestor bien formado tiene en estos momentos conocimientos sobre enfoque sistémico, teoría de la excelencia, control total de calidad, teoría Z, reingeniería, benchmarking,…Con todo este bagaje disponible, lo crucial, para algunos autores, empieza a ser la capacidad de elegir el como se gestiona. Para Stephen Covey, gurú de la gestión del tiempo, en su libro ‘El 8º Hábito de la efectividad a la grandeza’ el trabajo más vital del líder es “definir las metas crucialmente importantes, tan claramente y traducirlas de forma tan sencilla que todos puedan entender el significado”.

Un toque de escepticismo

Se ha creado cierta mitología en la que las historias de éxito han ido ligadas a estrategias novedosas que han servido de ejemplo para los demás. Sin embargo, algunos expertos consideran que es el momento de someter toda novedad a un criterio riguroso, y de diferenciar si lo que ha sido bueno para otra Compañía puede ser bueno para la propia. Jeffrey Pfeffer y Robert Sutton han escrito un libro con el expresivo título ‘El fin de la superstición en el management’ en el que previenen a los ejecutivos del peligro de copiar las estrategias que han dado buenos resultados en el pasado inmediato o que prometen éxito a corto plazo. Para estos expertos muchos axiomas que han calado como verdades indiscutibles, se escriben ahora entre signos de interrogación.

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