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lunes, 13 de septiembre de 2010

Los 8 arquetipos de emprendedores y sus 7 claves del éxito

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Por Eduardo Remolins 

7 claves para emprender con éxito
A menudo las recomendaciones que se dan en materia de creación o gerenciamiento de empresas están relacionadas con estrategias o acciones muy específicas que se le recomienda realizar a cualquier persona, no importa sus características o perfil.
1. No todos somos iguales. ¿Porqué las recomendaciones que nos dan sí lo son?

Casi todos acordamos en la primera frase.  Sin embargo, en casi todos los casos la literatura de management y de emprendedorismo hace abstracción de estas diferencias. No son las mismas nuestras capacidades, habilidades, inclinaciones. No es igual la forma de pensar que tenemos sobre los mismos temas ni lo que consideramos un trabajo satisfactorio.

¿Porqué entonces casi la totalidad de los autores de negocios nos dicen que todos tenemos que seguir cierta receta (una única receta) para tener éxito? El que cree que la clave de los negocios es invertir sabiamente, se lo recomienda a todo el mundo. Es más, le dice que si no hace eso no alcanzará nunca el éxito.

Lo mismo sucede con quiénes recomiendan con fervor concentrarse en el marketing, o las técnicas de negociación o la innovación de productos.

La pregunta es: ¿cómo pueden saber qué es bueno para mi y para mi empresa, si no saben quién soy?  ¿Si no saben qué habilidades e inclinaciones tengo, cómo pueden recomendarme que siga cierto curso de acción? La respuesta, en mi opinión, es: no pueden.

Si estás dispuesto a tomar el primer libro de management que cae en tus manos y seguirlo al pie de la letra sólo porque al autor le funcionó su estrategia, vas a cometer un error 7 de cada ocho veces. ¿Por qué?

2. Hay 8 caminos diferentes.

Si bien es cierto que no hay dos personas iguales, también lo es que las características generales de las personas pueden reunirse en grupos o tipologías.

No se puede llegar al extremo de pretender escribir un libro o desarrollar una teoría para cada ser humano sobre la tierra (aunque en teoría sería posible :-) ) sino que necesitamos organizar lo que sabemos sobre los perfiles y comportamientos humanos en una tipología suficientemente amplia para tomar en cuenta todas las diferencias relevantes, pero también suficientemente sencilla, para que sea un esquema práctico de acción.

En mi experiencia, y pese a que existen decenas de tipologías distintas, la que mejor se adapta a los distintos “caminos” o estrategias que se pueden tomar en los negocios, es la de “los ocho arquetipos”.

Esta tipología, que es explicada de diferentes maneras por varios autores de distintas disciplinas, dice que hay ocho, y sólo ocho, formas o caminos para desarrollar una actividad económica. No son cuatro ni son veinte. Son ocho. ¿Porqué ocho? No es un número arbitrario. Surge de tener en cuenta cuatro orientaciones básicas. 

Las dos primeras son Intuición o Sensación. Estas polaridades, aplicadas al ámbito de las empresas, son las que definen si una persona tiene un perfil verdaderamente innovador o si, por el contrario, su perfil está más orientado a buscar oportunidades que ya existen en el entorno.

Las otras dos orientaciones son Introversión y Extroversión. Estas, aplicadas al ámbito empresario, van a definir si una persona se orienta al análisis (a los “números”, podríamos decir) o a las relaciones personales (las personas ideales para liderar equipos).

Pero además, existen combinaciones, se puede ser innovador introvertido o extrovertido, y oportunista introvertido o extrovertido.

Estas combinaciones dan como resultado las ocho formas básicas de crear y desarrollar negocios o actividades económicas. A cada una la he asociado a un “arquetipo” es decir a un símbolo universal de un cierto comportamiento o patrón de conducta.

Los ocho arquetipos son:

1. El Inventor
2. El Artista
3. El Capitán
4. El Canciller
5. El Mercader
6. El Coleccionista
7. El Tesorero
8. El Arquitecto

Aquí se puede obtener un libro con una descripción de cada uno de los arquetipos. El Arte de Crear Riqueza. Cómo convertirte en un emprendedor Zen, de Eduardo Remolins.

3. No importa el sector ni la escala.

Generalmente estas ideas se ilustran con los casos de los empresarios más famosos (y ricos) de mundo, pero esencialmente los arquetipos y las estrategias empresariales asociadas, funcionan con cualquier tipo y cualquier tamaño de empresa. Lo que es universal es el comportamiento humano.

4. Cada arquetipo tiene una estrategia particular.

En términos muy generales se puede asociar cada arquetipo con un proceso o acción empresaria. Ese proceso o acción es el que mejor desarrolla ese emprendedor y en él debería concentrar sus esfuerzos.

No se trata tanto de “fortalecer aquello en lo que somos débiles”, sino de aprovechar al máximo aquello en los somos fuertes. Se trata de foco y este es el foco ideal para cada arquetipo:

a. El Inventor es quién mejor logra innovar en productos
b. El Artista es quién mejor logra crear una marca valiosa
c. El Capitán es el mejor líder de equipos
d. El Canciller es el mejor negociador
e. El Mercader es el mejor trader, de cualquier tipo de producto
f. El Coleccionista es el mejor inversor de largo plazo
g. El Tesorero es el que mejor controla los flujos de dinero de su empresa y maximiza la productividad
h. El Arquitecto es el mejor innovador en sistemas de negocios

Pero, además, se puede entrar en mucho mayor detalle con respecto a las estrategias que cada uno de estos emprendedores puede utilizar para crear o hacer crecer a una empresa con mayor éxito. Nuevamente, aquí pueden obtener esos detalles.

5. Tus socios te complementan

Que uno deba concentrarse en un “juego” particuar, es decir, en aplicar sus fortalezas y tendencias naturales para los negocios, no quiere decir que nuestra empresa no necesite de otras habilidades o capacidades.

En otras palabras, por más que sea el mejor creador de marca, el mejor promotor, necesito un buen producto. Y por más que sea el mejor creador de productos, necesito un sistema para venderlos o un buen negociador para que me represente si quiero vender los derechos o la propiedad intelectual de lo que creé. Si mis fortalezas son analíticas, es decir que me llevo mejor con los números que con las personas, necesito alguien que me ayude a gestionar las relaciones humanas en mi empresa. La lista es amplia.

Cada perfil, cada arquetipo requiere del concurso de otros para lograr el éxito. Volviendo a la frase del punto anterior, la idea es hacernos cada vez más fuertes en lo que ya lo somos (nuestras tendencias naturales) y aprovecharlas, pero también en reforzar nuestras debilidades asociándonos o trabajando junto con aquellos que son fuertes en lo que nosotros somos débiles.

6. Conocer tu arquetipo te permite lograr más, haciendo menos.

Esto no es un elogio de la inactividad. Es necesario trabajar en nuestro emprendimiento y la persistencia es uno de los valores más altos para cualquier emprendedor. Sin embargo, hay formas y formas de trabajar. Lo que encuentran aquellos emprendedores que han descubierto (a veces lo saben de forma innata) cuál es “su juego”, cuál es su perfil, son dos cosas:

a. Disfrutan lo que hacen. Su trabajo no les quita energía, se las da. Aunque trabajen la misma cantidad de horas que los demás, las disfrutan, y les cuesta mucho definir esa actividad que aman como “trabajo”. Con frecuencia pierden la noción del tiempo mientras están entregados con absoluta concentración a su actividad. Como resultado de lo cual…

b.  Logran mucho más con menos esfuerzo. Es decir, sus acciones son mucho más eficientes y alcanzan sus metas con mucha mayor facilidad. Esto suele producirse, paradójicamente, cuando el interés del individuo está más orientado al proceso (es decir al disfrute de lo que está haciendo, en el momento), que al objetivo o al logro en si. No me malinterpreten: Es ESENCIAL tener en claro el objetivo, el norte, con GRAN claridad. Pero una vez que está definido ese norte con gran claridad, lo mejor es trabajar sin ansiedad por alcanzarlo y totalmente imbuido en lo que estoy haciendo. La atención está en lo que estoy haciendo ahora, no está dividida entre lo que tengo que hacer (o disfruto haciendo) ahora, y algún distante objetivo en el futuro.

En otras palabras: la mejor manera de lograr un objetivo es trazarlo, especificar el punto al que queremos llegar con nuestra marcha, pero luego concentrarse primordialmente en el paso que tenemos por delante. “Más fácil decirlo que hacerlo”, podrás pensar. Y es cierto. Pero el aprendizaje de ese arte (del que son maestros todos los empresarios exitosos), es una parte esencial, no ya de los negocios, sino de la vida. Probablemente haya pocas cosas más importantes.

Todas estas ideas se resumen en un concepto, que el sicólogo Mihaly Csikszentmihaly  llamó “estado de flujo”. Otros lo llaman “momento blanco” o “hack mode”. Hablan de él empresarios, artistas, científicos y deportistas de alto rendimiento. En este artículo hablo un poco más de él y en este libro hay varios artículos más sobre el tema.

7. Tu arquetipo es tu sistema de navegación

Que podamos identificar cuál es nuestro arquetipo (y por lo tanto nuestras fortalezas naturales en los negocios) y reconozcamos haber estado más de una vez en ese “estado de flujo”, no quiere decir que vivamos permanentemente en un plano idílico.

La realidad es que la mayoría de nosotros entra y sale permanentemente de esa zona. Es un aprendizaje permanente y gradual. Como lo es el camino que nos lleva al éxito a través de nuestro emprendimiento o actividad más apreciada. Hay avances y algunos retrocesos.

Por lo tanto, el papel más importante que cumple conocer nuestro arquetipo y las estrategias y socios más adecuados para él, es servirnos como un “sistema de navegación”.

Aparentemente, los pilotos de aviones saben que, debido a condiciones como vientos y mínimas diferencias de potencia en los motores, una aeronave está fuera de su curso más del 90% del tiempo. Es el piloto el que, con ayuda del instrumental, detecta esas desviaciones y corrige constantemente (él o el piloto automático) el curso para llegar felizmente a destino.

¿Qué es corregir constantemente, en términos de un emprendimiento? Volver siempre a la estrategia que más nos conviene, “reforzar nuestros puntos fuertes” permanentemente, fortalecer nuestras relaciones y asociaciones con quiénes nos complementan y buscar otras personas que puedan hacerlo.

En suma, evitar distracciones que nos saquen del camino y volver a él cuando nos hayamos apartado. Por lenta que pueda ser la marcha (y no tiene porqué serlo), si caminamos con persistencia y controlamos la dirección, llegaremos inevitablemente a destino.

1 comentario:

  1. Por suerte siempre me fue bien en los negocios, y aprovecho para compartir un nuevo emprendimiento: las oficinas amobladas en Capital .
    Saludos

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