miércoles, 22 de septiembre de 2010

Llegue a su casa para la cena

Las presiones por resultados y la intensa competencia hacen que cada vez se trabaje más horas. Stever Robbins, especialista en liderazgo de la Harvard Business School, aconseja cómo alcanzar un máximo rendimiento sin que eso implique ver a su familia sólo los domingos...

Los trabajadores norteamericanos trabajan más horas y se toman menos vacaciones que sus colegas del resto de los países industrializados. Pero, según The Economist, su productividad es inferior a la francesa, donde la semana laboral es de 40 horas y las vacaciones, más largas. ¿A qué se debe el fenómeno?

Según Stever Robbins, especialista en liderazgo de la Harvard Business School, los ejecutivos estadounidenses trabajan mucho pero mal. Han olvidado una serie de sencillos métodos para impulsar la productividad y llegar a casa para la cena.

1) Aléjese del multitasking

Muchos creen que el multitasking (hacer varias tareas a la vez) mejora la eficiencia. Según Robbins, esto es un mito. A lo sumo, nos mantiene ocupados. Pero existe una gran diferencia entre estar ocupado y ser productivo. Concéntrese en cada tarea por separado.

2) Desconfíe del email

¿Puede concebirse una empresa actual sin email? Hoy en día, el correo electrónico es una indispensable herramienta de trabajo. Pero es también un sensacional instrumento para perder tiempo. Si usted se pasa dos horas diarias respondiendo emails, en una jornada de 8 horas eso representa el 25% de su tiempo. ¿Los resultados lo valen? ¿Ese 25% de tiempo que usted invierte en responder emails genera el 25% de sus ingresos?

3) Recuerde la regla 80/20

La regla 80/20 significa que el 80% de sus resultados provienen del 20% de sus esfuerzos. En una compañía típica, la mayor parte de los beneficios provienen de unos pocos clientes. Concéntrese en ellos. Deje en un segundo plano el resto de los clientes que le reportan escasos beneficios pero muchísimo esfuerzo.

4) Conozca sus límites

El corolario de la regla 80/20 es el siguiente: conozca sus limitaciones. Su capacidad de trabajo es finita. Si está alcanzando los límites, advierte Robbins, deje de buscar clientes y concéntrese en los que ya tiene. ¿Y si en lugar de dedicar la mitad de su tiempo en intentar conseguir nuevos clientes, lo dedicara a expandir los negocios con los que ya tiene?

En definitiva, advierte el especialista de Harvard, estas reglas podrán parecer obvias a algunos. Pero nunca está de más recordarlas. Debajo de los grandes imperativos abstractos de productividad y competitividad, hay hombres y mujeres concretos que buscan la mejor forma de organizarse en sus actividades diarias. Olvidarse de estas sencillas reglas puede costar largas horas de trabajo en vano.

El consejo final de Robbins es el siguiente: tómese unos minutos por semana para reflexionar sobre la manera en que está trabajando. ¿Estoy haciendo las cosas bien? ¿Qué puedo mejorar? ¿Cómo puedo ser más eficiente? Será mucho más productivo y llegará siempre a su casa para la cena. Su familia se lo agradecerá...

Fuente: MateriaBiz

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