miércoles, 1 de septiembre de 2010

Las mujeres no deben masculinizarse por estar en el mundo de los negocios

Para todo aquel que viva en Manhattan y tenga sangre española, el nombre de Bisila Bokoko es casi un emblema. De hecho, para más de uno, esta empresaria, madre y solidaria, se ha convertido en un ángel de la guarda y un ejemplo a seguir que intenta comprender los cambios que suceden en la urbe más trepidante del planeta. Su bagaje es un libro de historia en sí mismo: se comunica en español pero su idioma de pelea es el inglés aunque también le tira el romanticismo del francés o el bubi y el valenciano aprendido durante su infancia.

Pese a su espíritu emprendedor y empresarial, su verdadera pasión es la solidaridad. ¿Puede contarnos algo más sobre 'Bisila Bokoko African Literacy Project'? ¿Cómo surgió la idea?

Durante un viaje a Ghana con unos amigos. El jefe de Kokofú, uno de los pueblos de la zona, llamó a uno de mis compañeros de viaje para que acudiera al palacio a saludarle. Normalmente estos mandatarios siempre utilizan un lingüista como intermediario y nunca suelen dirigirse a los invitados directamente, sin embargo en esa ocasión el jefe hizo una excepción y se sentó con nosotros. Un rato más tarde me propuso ser la Reina de Desarrollo del Pueblo y regalarme un trozo de terreno en la zona. De momento, la ceremonia de nombramiento tendrá lugar en noviembre pero desde aquel momento me puse a pensar qué podía hacer yo por ellos. Dada la falta de tradición escrita en la zona decidí construir una biblioteca en el poblado.

¿Y a partir de ahí decidió crear la ONG?

Sí, el apoyo nada más llegar de vuelta a Nueva York fue sensacional y por eso decidí crearla. Ahora estamos centrados en dos objetivos. Por un lado Ghana y la biblioteca, que ya está construida y sólo hay que dotarla de libros y por otro lado intentar alfabetizar en todo lo posible a estas pequeñas sociedades. En Guinea Ecuatorial, que es mi país de origen, también se están dotando libros a la Biblioteca Nacional de allí e intento que se creen puestos de libros en los poblados más cercanos.

Se ha dejado también seducir por el dios Baco en una nueva aventura empresarial: Bisila Wines...

Todo empezó cuando mi hermano, tras perder dinero en la bolsa durante la crisis, decidió invertir en una bodega, un negocio que para él parecía más seguro. Al mismo tiempo, siempre ha tenido claro que a su primera hija le gustaría ponerle de nombre Bisila. El año pasado cuando la bodega decidió lanzar un nuevo vino, mi hermano les propuso bautizarlo con mi nombre. Además dio la casualidad de que yo había trabajado previamente con dicha bodega y no sólo estuvieron de acuerdo con poner mi nombre sino que quisieron que yo fuera la imagen del mismo. Estamos muy contentos e intentando que funcione bien en Estados Unidos y África, los dos mercados que hemos creído adecuados debido al espíritu étnico del producto.

La multiculturalidad que corre por sus venas (nació en Guinea Ecuatorial, se crió en España y vive en Nueva York) ¿es un valor añadido para lidiar con empresarios de todo el mundo?

La multiculturalidad te ayuda a nadar como pez en el agua en distintos ambientes. A nivel empresarial te invita a ponerte en el lugar del otro y eso ayuda muchísimo. Siempre digo que en la cultura empresarial el tener 10 años de experiencia a mis espaldas en el mercado americano y lidiar con empresas españolas y europeas en general te facilita el saber enfrentarte a lo que venga. Además, también guardo una relación muy especial con África, donde también he aprendido a conocer su forma de negociar.

¿Cree que el hecho de ser mujer aporta algo distinto?

No considero que en el mundo empresarial el sexo importe, el que es válido es válido. Pero desde un punto estratégico creo que, en los negocios, las mujeres tenemos más sentido de la paciencia. Creo en determinados momentos, la calma que nos caracteriza en general puede resultar muy útil. Las mujeres no deben masculinizarse por estar en el mundo de los negocios.

Por: Jose Luis de Haro

Fuente: El Economista

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