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lunes, 20 de septiembre de 2010

Las cinco leyes del innovador


Por Eduardo Remolins



No soy afecto a las frases estridentes ni a las teorías rígidas sobre lo que “se debe” o “no se debe hacer”. Especialmente en el ámbito de la innovación y los negocios.



Sin embargo, reconozco el valor que tienen las enumeraciones para recordar una serie de consejos para mejorar algún proceso o actividad. Las “leyes” o “mandamientos” sirven para eso, para recordar.



En el caso de la innovación y para el contenido del curso de Innovación de Tendencias de Negocio presenté cinco leyes del innovador, las que considero esencial tener en cuenta para crear nuevos productos y empresas. Aquí van las cinco junto con un resumen de su explicación:



1. Copiar tambien puede ser innovar



La imitación tiene mala prensa. Especialmente en el mundo de los innovadores. Sin embargo es uno de los mecanismos fundamentales para crear. La innovación es un concepto relativo. Lo que es estándar en un lugar puede ser una gran innovación en otro. A veces la innovación se trata de relocalizar una idea.



2. Finalmente todo llega



Se desprende de lo anterior. Cuando miramos qué sucede en otros países o mercados, los productos o empresas que son exitosos, tendemos a justificar su éxito en función de las particularidades de esos países o mercados. “Está muy bien para los EEUU, pero aquí…”. Esa es la frase que mata toda posibilidad de innovar por imitación. La verdad es que, tarde o temprano, casi todo lo que es un éxito en un país que marca tendencias o vanguardias (como EEUU) termina llegando antes o después al resto de los mercados globales. Del mismo modo, todo lo que funciona en un país podría con el tiempo funcionar en nuestro propio país. Siempre y cuando tengamos en cuenta el próximo punto…



3. Casi siempre hay que adaptar



Las transferencias de ideas de negocio, productos, servicios o modelos, no son automáticas. Requieren adaptación, sintonizar las características culturales y económicas del lugar en el que se van a reproducir. Pensar en imitar una idea de negocio exitosa implica también pensar en cómo adaptarla al nuevo medio. Preveer qué cambios será necesario hacer. Qué resistencias podría haber en los consumidores, que inercias, y cómo superarlas.



4. Las tendencias son una buena forma de seguir la pista de las buenas ideas



Ideas hay muchas, pero ¿cómo detectar las buenas? Si las buenas ideas de negocio son como automóviles, las tendencias socio-económicas son como las autopistas. Las ideas que funcionan se mueven dentro de cursos que son bastante previsibles. Si queremos detectar dónde hay vehículos debemos saber dónde están las autopistas (y en qué dirección apuntan). Conocer tendencias no sólo me ayuda a descubrir buenas ideas de negocio, sino que facilita preveer las chances de éxito de esa idea.



5. Hay claves o patrones de innovación que ayudan a repetir el truco



¿Porqué reinventar la rueda? Existen conceptos de negocio que se repiten sin cesar, una y otra vez, para desarrollar productos o servicios que a primera vista parecen muy diferentes. Sin embargo tienen un concepto o patrón subyacente que es el mismo. Por ejemplo: transformar un mercado tradicional en un mercado digital. Se ha hecho cientos de veces, y se sigue haciendo. El punto es descubrir un mercado tradicional que aún no haya sido “migrado” a la web. Otro ejemplo: contactar grupos o comunidades de necesidades complementarias. Hacer “match making” y crear mercados que antes no existían. Conociendo esas claves o patrones, crear productos o servicios es más sencillo y menos riesgoso.



Esto es lo esencial de cada “ley” que puede ponerse en práctica inmediatamente con este conocimiento básico.

 

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