jueves, 30 de septiembre de 2010

La vida secreta


Por Stephen R. Covey

La vida secreta es la llave para una vida de calidad. Una vez, en Nueva York, fui a una obra de teatro de Broadway, El jardín secreto. Este musical, galardonado con un premio Tony, comienza con la historia de una niña cuyos padres mueren víctimas del cólera en la India. La mandan a vivir a la gran casa señorial de su tío en el Reino Unido, una antigua residencia llena de espíritus románticos.

Mientras la inquieta niña  explora el terreno de la hacienda, descubre la entrada a un jardín secreto mágico, un lugar donde todo es posible.

La primera vez que entró en el jardín, le pareció que todo estaba muerto, como su primo, un chico que permanecía postrado en la cama, o como su tío, todavía obsesionado por los recuerdos de su encantadora esposa, fallecida mientras daba a luz a su primo.

Pacientemente, en armonía con las leyes y principios de la naturaleza, la niña planta semillas e infunde nueva vida al jardín. Consigue transformar espectacularmente todo su entorno en el corto espacio de una estación, al tiempo que las raíces entran en calor y el jardín vuelve a ser cultivado.

Durante los muchos años que he dedicado a la enseñanza y al entrenamiento, he sido testigo de este tipo de transformaciones, logradas por personas pro-activas que ejercen un tipo de liderazgo basado en los principios y en los "siete hábitos" aplicados a sus vidas secretas, públicas y privadas.

Cuando al día siguiente volví a  mi casa de Salt Lake City, para hablar en el funeral de mi madre, hice referencia  al "jardín secreto", porque para mí y para otros muchos, la casa de mi madre es un jardín secreto al que poder hacer una escapada y cargarse de energía positiva. A los ojos de mi madre, todo lo nuestro era bueno, y todo lo que era bueno era posible.

Nuestras tres vidas

Tenemos tres tipos de vida: la pública, la privada y la secreta. En nuestras vidas públicas, nos ven y nos oyen nuestros colegas, socios y los que caen dentro de nuestro círculo de influencia. En nuestras vidas privadas, nos relacionamos más íntimamente con nuestras parejas, parientes y amigos cercanos. En la vida secreta se encuentran nuestro corazón, nuestras verdaderas intenciones, nuestros mayores deseos.

Muchos ejecutivos nunca se acercan a sus vidas secretas. El guión de sus vidas públicas y privadas viene determinado por quienes y por aquello que les precede y les rodea, o por las presiones de su entorno. Nunca ponen en práctica, por lo tanto, esa capacidad de auto-consciencia que es la clave de la vida secreta, la que permite distanciarse de uno mismo y observar el propio grado de implicación.

Se requiere coraje para explorar nuestra vida secreta porque, como primer paso, debemos apartarnos de los convencionalismos sociales, los cuales condicionan continuamente nuestras reacciones positivas y negativas. Al acostumbrarnos a estas pautas sociales, pasamos a convertirlas sin más en un punto de referencia. Y podemos optar por evitar la auto-evaluación y por perder el tiempo en un vacío de ensoñación y racionalización. En este estado de ánimo, carecemos de identidad, seguridad o estabilidad.

Evalúa tus propios motivos

Las coyunturas más criticas en mi vida han tenido lugar cuando me adentro en mi vida secreta y me pregunto: "¿en que creo yo? ¿Qué creo que es lo correcto? ¿Cuales deben ser mis motivaciones? En estos momentos soy responsable de mis motivos. Uno de estos momentos ocurrió al escuchar a Dag Hammarskjold decir que "es más noble darte por entero a una persona, que trabajar duro por la salvación de  las masas". Esta declaración me impactó profundamente, hasta el punto de que empecé a hacerme preguntas sobre mis relaciones con otras personas: "Un momento, se trata de mi vida. Puedo elegir si quiero llevarme bien con esta persona o no. Puedo decidir mis propios motivos".

Uno de los frutos más atractivos del "jardín secreto" es la capacidad para elegir tus propias motivaciones. Hasta que no eligas tus motivos propios, no puedes optar a vivir una vida propia. Todo fluye de motivos y motivaciones en los que se encuentran las raíces de nuestros deseos más profundos.

Ahora, cuando me encuentro en una situación frustrante o que me deja perplejo, me adentro en mi vida secreta. Allí encuentro no sólo los motivos, sino también los principios adecuados; es la sede de la sabiduría interior. Al aprender a ser pro-activo explorando mi vida secreta, entro en contacto con la auto-conciencia, la imaginación y el libre arbitrio para elegir unas u otras motivaciones.

Los que exploran con regularidad su vida secreta y examinan sus objetivos, sus motivos y los medios a su alcance tienen una mayor capacidad para ver el corazón de los demás, poseen una mayor empatía, transmiten más sensación de poder, estima e identidad.

Una vida secreta sana afectará positivamente a su vida pública y privada de diversos modos. Cuando ensayo un discurso, por ejemplo, leo en voz alta un sermón preferido sobre la fe, la esperanza y la caridad que me ayuda a decantar y purificar mis propios motivos. Se disipa cualquier deseo de causar una buena impresión. Tan sólo deseo bendecir. Y cuando me presento en un lugar público con esta motivación, me siento seguro y en paz interiormente. Siento mayor amor por el prójimo y me siento más auténtico.

Ejecutivos que acuden, en esta zona montañosa de Sundace, a nuestros entrenamientos en dotes de liderazgo me dicen a menudo: "Esta es la primera vez en muchos años que dedico tiempo a la introspección. Es como si me hubiera visto a mi mismo por primera vez y he decidido que mi vida va a dar un giro. Voy a vivir de acuerdo a mis creencias".

Muchos me han escrito para decirme "sus hábitos y principios han sido decisivos. Nunca antes había pensado en ellos, pero ahora resuenan en mí". Esto es así porque se trata de principios de la vida secreta.

Y sin embargo, casi todos pasamos los días ocupados privadamente en nuestras cosas, nunca tomándonos el tiempo para entrar en la vida secreta, en el jardín secreto donde podemos crear obras maestras, descubrir verdades trascendentales y mejorar todos los aspectos de nuestras vidas públicas y privadas.

Una vida secreta sana es la llave para una vida privada y pública (o social) de calidad o para un servicio, producto o cultura de calidad.

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