La maduración de la optimización
Uno de los problemas,
desde el punto de vista económico-empresarial, que nuestras organizaciones
enfrentan para innovar es el nivel de
madurez empresarial.
Conversaba con un amigo
que, por ejemplo, en el sector construcción, aún tenemos mucho por optimizar
desde procesos, mano de obra, uso de tecnologías, equipos y herramientas y
gestión administrativa y de proyectos. Entonces según conversábamos revisando
estudios internacionales identificábamos que, aún nuestras empresas no están
enfocadas en “innovar”. Esto se podría explicar dado que los responsables de
tomar decisiones de alto nivel aun saben que pueden (y deben) optimizar la organización
para generar mayores utilidades y resultados de todos los niveles.
Es por ello que cuando
una empresa se enfrenta al dilema de la inversión de recursos para actividades
para el fomento de la innovación (para de alguna manera generar una ventaja en
el mercado y mejorar sus resultados) encuentra que puede siempre mejorar sus
resultados simplemente optimizando su empresa y, por lógica, descarta el camino
mucho más riesgoso de la investigación para llegar a la innovación.
Esto podría ser
resultado de, por ejemplo, que en Perú aun no hemos madurado como economía
“capitalista” que basa su crecimiento en el crecimiento de empresas. Dado que tenemos una historia capitalista muy breve (podría
decirse empezando en aquella época cuando Velasco Alvarado fue derrocado por el
año 78) y lo mismo sucede en el resto de América Latina: países jóvenes
empresarialmente hablando.
No podemos exigirle peras al olmo
Otro de los problemas
existentes es la falta de un lenguaje, área de conocimiento o “puente” que una
los conocimientos de administración y gestión con los de investigación en ciencia
y tecnología para poder generar la sinergia que impulse el desarrollo de
investigación para la innovación empresarial.
Sucede que una persona
no invertirá (y por ende su organización) en algo que no entiende. Si las
personas responsables de tomar decisiones de alto nivel en las empresas
desconocen por lo menos los conceptos básicos de ciencia y tecnología será
imposible que se comuniquen con los ingenieros y científicos capaces de
desarrollar investigaciones para el fomento de la innovación. Y sucede lo mismo
en el campo contrario. Si un ingeniero o científico desconoce el lenguaje y las
necesidades económicas de una empresa, (y centra su actuar a nivel filosófico
y/o social económico) será incapaz de pensar en soluciones necesarias para las
empresas, para así convencer a estas últimas de invertir y arriesgar para
descubrir las innovaciones que impulsen tanto el sector económico empresarial
como el sector de ciencia y tecnología de una nación.
Esto sucede en los países en donde se entiende que la especialización
educativa es el factor fundamental del avance del conocimiento pero soportado
en la creación de una capacidad de
interconectar las diferentes áreas del conocimiento con profesionales no
especializados responsables de soportar, por hacer una analogía, las puntas del
taladro que avanzan para hacer los grandes descubrimiento de la humanidad.
Es simple de ver
planteándonos las siguientes preguntas: ¿Alguna vez un científico se ha
preocupado en la depreciación económica de los equipos en sus laboratorios?
¿Alguna vez un empresario se ha preocupado en la interacción electrostática de
los iones de oro? La respuesta es NO.
La innovación necesita
como uno de sus pilares una gran autoconfianza
Si tuviéramos los
recursos, los equipos, los conocimientos y el tiempo adecuado para desarrollar
investigación para el fomento de la innovación pero tuviéramos profesionales de
la ciencia e ingenierías incapaces de asumir riesgos, retos y caminar en áreas
del conocimiento donde nunca nadie lo ha hecho (con autoestima baja o nula),
entonces la innovación será imposible.
Si al mismo tiempo
tenemos una sociedad empresarial llena de personas “analfabetas”
científicamente, que solo pueden ver avances en la optimización de sus
organizaciones (y esto puede con llevar a la explotación y maltrato social)
entonces nunca encontraremos los factores necesarios para desencadenar la
sinergia para desarrollar innovación en nuestra sociedad.
Finalmente la innovación
debería desarrollarse, como las demás áreas del conocimiento, en pos de la
búsqueda de un mejor nivel de vida para nuestra sociedad. Sin embargo, sin
haber alcanzado si quiera el nivel de innovación inicial, aun ahora nuestras
áreas de conocimiento se aplican para el fomento de investigaciones
extranjeras. Es decir, se busca colocar profesionales en proyectos
internacionales para asegurar su “éxito” profesional.
Es fácil entender que,
con los pocos recursos disponibles, formamos profesionales duramente esforzados
para aprender, y luego de semejante esfuerzo los despedimos y regalamos a otros
países para que usen sus capacidades en pos de soluciones para sus sociedades.
Esto se evidencia por la
fuga de talentos en todas las áreas del conocimiento de nuestra sociedad.
Entonces pregunto: ¿Qué
podemos hacer?
¿Alguien se anima a
ensayar alguna idea innovadora para desencadenar la innovación? ¿Alguno tiene
la autoestima suficiente para llevarla a cabo? Estas invitado!
Fuente:blog.emprendedores.pe/


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