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martes, 7 de septiembre de 2010

¿Es el 'burnout' un riesgo laboral emergente?

Por: Simon L. Dolan
Aunque el síndrome del desgaste profesional por el trabajo aún no se haya podido tipificar como enfermedad profesional, sí que se observa una tendencia a ser considerado como accidente laboral por patología psíquica causada por el ejercicio del trabajo, considerándola en el ámbito de las enfermedades del trabajo, por suponer un riesgo profesional asociado a la actividad laboral.
Las autoridades en seguridad y salud de los Estados miembros de la Unión Europea han identificado el estrés relacionado con el trabajo como uno de los riesgos emergentes más importantes. En las últimas décadas, la vida en general se ha vuelto más acelerada, intranquila y nos somete a numerosas presiones. Según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, el estrés relacionado con la ocupación laboral comporta, como mínimo, un gasto de 20.000 millones de euros anuales. Además del coste económico, hay que sumar otros costes de carácter más intangible, que afectan tanto a la sociedad y las organizaciones como a los individuos.
En España, la salud laboral se sigue centrando en la seguridad e higiene en el trabajo, cuando se refiere al control de riesgos, y en la salud biológica, cuando se discuten los efectos del trabajo sobre la salud. Hasta ahora, pocas han sido las organizaciones que se han preocupado por el bienestar y la salud de sus trabajadores.
Se han preocupado por mejorar la calidad del producto, aumentar la eficacia de los procesos de selección, capacitar equipos de trabajo de alto rendimiento, formar a directivos… Sin embargo,
¿cuántas empresas podemos encontrar que hayan adoptado decisiones estratégicas para no caer enfermas ellas mismas y/o sus miembros?
En España, el síndrome del burnout es un problema de salud laboral del que no se conocen aún las causas y, por tanto, no se han podido encontrar soluciones adecuadas para reducir los efectos negativos tanto para los trabajadores como para las empresas.
Ya sabemos, desde 2003, que el burnout afecta a más de un tercio de los médicos españoles (congreso sobre Medicina del Trabajo celebrado en Barcelona). Según la misma fuente, este problema afecta tanto a personal sanitario de centros de atención primaria como de centros hospitalarios. Además, la patología está presente en organizaciones con distintos modelos sanitarios: titularidad pública y capital público, titularidad privada y capital público y completamente privados.
Desde el año 2002, el Instituto de Estudios Laborales de Esade lidera estudios sobre cómo afecta el burnout a los profesionales que trabajan en el sector de salud (médicos en Cataluña -proyecto del AATRM, Agència d'Avaluació Tecnològica i Recerca Mèdiques-; y enfermeras en España -proyecto del Ministerio de Educación y Ciencia-).
La finalidad de estos estudios es conocer las diferencias y similitudes del problema del burnout en distintos entornos sociales y culturales, con el propósito de actuar para prevenir y solucionar este riesgo laboral.
No queremos que ocurra en España lo mismo que en Francia, donde 28 profesionales de France Télécom se suicidaron. La Fiscalía de París ha iniciado un proceso judicial para esclarecer la responsabilidad de la empresa por "acoso moral y puesta en peligro de la vida de terceros".
Los sindicatos franceses culpabilizan de los suicidios a la política de reorganización impuesta por la dirección de France Télécom.
Pero, ¿qué podemos hacer para prevenir este nuevo riesgo emergente? No hay que olvidar que el burnout es un síndrome tóxico, que no tiene olor ni síntomas claros.
La primera etapa es mejorar las herramientas para optimizar el diagnóstico con el que poder intervenir antes de que surja una enfermedad grave o de que el burnout desemboque en suicidio.
En el Instituto de Estudios Laborales de Esade estamos probando nuevas herramientas de diagnóstico y estamos a punto de compartir este conocimiento con una empresa de informática a fin de desarrollar una herramienta online (software): esto ayudará a las empresas a detectar y localizar los riesgos psicosociales antes de que las personas terminen con burnout u otras patologías similares o suicidios.
Este tipo de herramienta permite a las empresas efectuar una auditoría de riesgos psicosociales (burnout incluido), mejorar la responsabilidad social y evitar procedimientos legales muy costosos.
Simon L. Dolan. Director de investigación del Instituto de Estudios Laborales de Esade (URL)
Fuente: Cinco Días

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