jueves, 30 de septiembre de 2010

"El trabajo me impide atender mi vida personal: ¿alguien me da su tiempo?"


-La falta de conciliación entre vida personal y laboral ha propiciado las empresas de asistencia

-Cuidan niños y ancianos, pasean al perro y hasta se encargan de algunas gestiones burocráticas

Por: Ángeles Caballero

Beatriz Pastor tiene 44 años. Se licenció en Derecho pero nunca ejerció; lo que hizo fue encadenar trabajos hasta que se quedó embarazada. Estuvo dedicada a su hija hasta que ésta cumplió los 12 años. "Hice de mamá-gallina", bromea. Entonces una amiga le habló de la posibilidad de ejercer como acompañante escolar. Así lleva tres años. "Estoy encantada. Salgo, me relaciono y además entra un pellizco en casa, y me da tiempo a hacer lo que hacía antes cuando era ama de casa. Y sólo me lleva 45 minutos por la mañana y otros tantos de vuelta", cuenta.

Beatriz trabaja para Adecco Outsourcing, la división que esta empresa creó hace tiempo y que cubre, entre otros, este servicio. Porque la falta de conciliación y los eternos horarios laborales han provocado que sea casi misión imposible cumplir con trámites que van desde llevar al niño al colegio, renovar el carné de conducir e incluso el imprescindible paseo diario del perro. Y aunque algunas asociaciones y Administraciones Públicas llevan tiempo ofreciendo bancos de tiempo de forma gratuita, muchos han visto en este problema un hueco para crear un negocio y obtener rentabilidad por ello. 

Segundo sueldo 

"En nuestro caso es un proceso muy rígido porque el acompañamiento escolar depende de las consejerías o concejalías de educación, que son las que convocan los concursos", explica Juan Manuel Fernández, director de Proyectos del área de Administraciones Públicas de Adecco Outsourcing. Mujeres de entre 30 y 50 años que quieren volver a trabajar después de criar a sus hijos son el perfil más habitual. También el más adecuado, comenta Fernández: "No basta sólo con alguien que se sube al autobús y lo deja en la puerta del colegio. Debe ser alguien que sepa tratar a los niños, les ofrezca seguridad e incluso seguridad vial". A cambio, un segundo sueldo. Al estar estipulado por un concurso, un acompañante con una ruta media de no más de dos horas entre ida y vuelta suele cobrar unos 300 euros al mes.

Los temas de salud -y más con una población cada vez más envejecida y con problemas de dependencia- han ido ganando también peso. De hecho, para 2026 está previsto que haya en España 8.659.715 personas mayores de 65 años, según el estudio Proyección de la población española, elaborado por el Instituto de Demografía.

Niños... y mayores

Y esa área de servicios sociosanitarios es el núcleo de negocio de la cadena de franquicias Alfa 21 Servicios Sociales. Proporcionan acompañamiento hospitalario, servicios de canguro y auxiliares personales para la tercera edad. "No todo el mundo sabe, aunque con la crisis el número de CV ha aumentado. Pero no se trata de una chacha, sino de una profesional que tiene en esto un plan de carrera. A estas personas hay que darles tratamiento personalizado", comenta Natalia Garrido, responsable de su departamento de Expansión y Marketing.

A veces, hay que cuidar a otros miembros de la familia. David Dasi, por ejemplo, tenía un perro y su cuidado era incompatible con su hora de llegada a casa, alrededor de las 23.00. Se puso a buscar una solución y, como no la encontró, decidió montar una empresa. Lleva cinco años al frente de Pulygar, una empresa que ofrece todo tipo de cuidado a mascotas para gente a la que le falta el tiempo. A él, dice, no le faltan clientes. "Es que para ellos el perro es un miembro más de la familia", cuenta. Por eso no les importa pagar los ocho euros que les cuesta la media hora para pasear a su mascota. La plantilla, formada por adiestradores y técnicos veterinarios, trabaja una media de cuatro horas al día pero garantiza la seguridad y el cuidado de mascotas.

Y a algunos se les complica la vida hasta para tener un buen fondo de armario. Un momento lúdico pero que para algunos puede convertirse en tortura. Blanca Gordon trabajaba en una revista femenina en la que entrevistaba a personajes importantes. Y todos con un denominador común: la falta de tiempo para ir de compras. Y así nació Shopin hace ya un lustro. "Tenemos a muchos ejecutivos que se limitan a comprar en aeropuertos y tienen tan poco tiempo libre que prefieren hacer otra cosa que ir de compras", cuenta. Y desmiente un tópico: "No es un servicio para celebrities. Tenemos desde amas de casa hasta gente con muy poco presupuesto".

Fuente. El Economista.com

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