sábado, 25 de septiembre de 2010

El Elefante y la Pulga: Corporaciones versus Emprendedores


Por Ignacio Gómez Escobar

¿El elefante y la pulga?, Handy es quizá el gurú más respetado de la gerencia británica. Hago referencia a él porque refleja de una manera clara lo que ya está pasando en el mundo Empresarial en otras latitudes y que de alguna manera ya lo estamos sintiendo en la nuestra y que lo seguiremos sintiendo cada vez con más fuerza.

¡El salario ha muerto! ¡Vivan los honorarios! analiza en esta obra el paradigma de la nueva estructuración del trabajo, donde la dependencia y la fidelidad dejan de ser el objeto de la recompensa monetaria del trabajo y son sustituidos por la independencia y la aportación de valor añadido.

Puig nos dice: Handy, con una dilatada experiencia en Elefantes(grandes Corporaciones), describe con brillantez y un estilo muy cercano, personal y autobiográfico el cambio organizativo y existencial que están propiciando fenómenos como el outsourcing, la hiperespecialización, las nuevas tecnologías o la búsqueda del talento, por encima de conceptos tradicionales como la estabilidad, la lealtad o las grandes estructuras monolíticas

Y continua Puig diciendo: Las pulgas, dice Handy, son agentes independientes, algunos con pequeñas empresas propias, otros trabajando solos o en alguna forma de asociación contrapuestos a los Elefantes, las grandes corporaciones que han sido los pilares de la sociedad de los empleados del siglo XX.

La nueva cultura empresarial propiciada por los avances de las tecnologías de punta y la extrema velocidad del cambio, hace necesario aprovechar el talento individual y la capacidad de accionar y re-accionar con suma velocidad para lograr ventajas competitivas o, en el peor de los casos, para no perderlas. Es, en este escenario, donde las malditas pulgas pueden navegar con la ligereza de una lancha Zodiac y no la pesadez de un trasatlántico, donde los pequeños actores están más capacitados para aportar nuevas soluciones, más allá de las propuestas cotidianas previsibles de los elefantes. En las pulgas se encuentra, en enormes dosis, la Pasión.

Este concepto es -sostiene Handy- mucho más potente que el arquetípico vocablo Misión tan profusamente empleado para tratar de describir -casi siempre sin precisión- el fin último de una gran Corporación. Las personas apasionadas, -escribe Handy- mueven montañas allí donde los misioneros sólo consiguen predicar

Otro de los conceptos interesantes que encontramos en el libro respecto de las pulgas es el de su equiparación a los alquimistas. La Alquimia como parábola del trabajo reactivo nos remite a una búsqueda no estructurada de algo realmente grande partiendo de la más absoluta de las nadas, y eso además, utilizando métodos no ortodoxos. Un proceso de creación y enriquecimiento continuos que desafía los cánones usuales y plantea nuevas formas de hacer las cosas, aprende de los errores y del camino recorrido más que del logro del fin último del trabajo.

Este tipo de comportamiento coincide con la cita que Handy recoge del gran autor teatral Bernard Shaw: Todo cambio procede de hombres poco razonables, porque los razonables esperan que el mundo continúe más o menos como está. Ser pulga supone para Handy la oportunidad de decidir sobre uno mismo: cuánto quiero trabajar, cuánto tiempo quiero dedicar a mi formación, a mi familia a mis hobbies


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