martes, 28 de septiembre de 2010

Cómo emprender un negocio propio y no ahorcarse en el intento


Por Moisés Hernández Arias

No hay duda de que emprender cuesta dinero. ¿Está tu presupuesto considerando correctamente los gastos de arranque?


Las épocas de crisis representan oportunidades para incursionar en diferentes rubros. Al margen de cuál sea la actividad en la que decidamos incursionar –ya sea la venta de un producto o la prestación de un servicio– tenemos siempre que considerar los costos asociados en los que incurriremos para desarrollar nuestro plan personal de negocio.

En algunas ocasiones al emprendedor no le preocupan los desembolsos iniciales; en otras, el emprendedor se asocia con otros emprendedores para enfrentar y absorber en grupo los costos de arranque, y por último existe también el emprendedor que decide lanzarse al mundo empresarial con más ganas que dinero. Los tres escenarios son válidos.

Hoy en día, sea cual fuere nuestro caso, el presupuesto es algo que debemos cuidar en extremo. Por ello a la par de nuestro plan de negocio debe ir la planeación y el celoso cuidado de nuestro capital.

Uno de los puntos más importantes en este tema es la inversión de arranque. La inversión inicial que debemos considerar son los gastos relativos a la instalación de nuestra oficina o centro de operaciones:
Equipo(s) de cómputo
Teléfono e Internet
Mobiliario
Estos gastos representan una carta fuerte en cuanto a la imagen y la seriedad que proyectaremos de acuerdo con el giro de nuestra actividad. En un mundo competitivo donde los factores respuesta, servicio, atención e imagen determinan, en gran medida, el éxito de nuestro negocio, deberíamos analizar los siguientes escenarios o situaciones en los que varios emprendedores deciden abrir sus negocios:
En su hogar (home office)
En el garage de su casa
Rentar una oficina
Contratar los servicios de oficina virtual
Las dos primeras opciones pueden ser excelentes si nuestro negocio no requiriere del contacto directo con los clientes o si no implica la producción de materiales tóxicos o flamables.

La tercera opción puede originar que tengamos que invertir en mobiliario, renta, depósito y adaptaciones; o bien realizar contratos de luz, agua y otros servicios.

Valdría la pena analizar más a detalle la cuarta opción ya que las oficinas virtuales están adquiriendo fuerza en el presente por los gastos que nos ahorraríamos, y sobre todo porque no estaríamos obligados a contratar por un plazo forzoso, y si tomamos en cuenta que en varias de ellas se nos ofrece el servicio de apoyo secretarial, obtendríamos a un precio reducido, beneficios que se verían reflejados a favor de nuestra imagen profesional. Hay servicios de oficinas virtuales en diferentes estados de la República, y representan una opción de gran ahorro al momento de emprender.

En síntesis, ahorrar en tiempos de crisis y analizar escenarios o situaciones de arranque son sólo algunas de las herramientas con las que cuenta un sano emprendedor para la toma de decisiones. Si bien arriesgarse a emprender un negocio implica asumir riesgos, hay que echar mano de la amplia variedad de opciones que el mercado de hoy pone a nuestro alcance.

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