1.
Llama la atención de tus jefes
Les voy a dar el secreto. En
lugar de preguntarse, ¿qué es lo que debo hacer por la empresa?, debieran
preguntarse, ¿qué es lo que puedo hacer por la empresa? Realizar las tareas
asignadas a tiempo y hechas a conciencia está muy bien, pero el resultado en
estos casos es que uno realiza las cosas tan bien que es preferible que uno las
siga haciendo de manera permanente. Esta no es la forma de llegar a la cima.
2.
Rompe las reglas para salvar a los dueños
En toda la historia, no ha
habido nunca un gran personaje que no haya roto las reglas o las regulaciones
de rutina en pos de hacer las cosas mejor. Si no tienes aspiraciones en la
vida, sólo sigue las reglas al pie de la letra. De lo contrario, no dudes en
romperlas siempre y cuando, estés seguro de que los intereses de la empresa se
verán altamente beneficiados y estés dispuesto a asumir la responsabilidad total
de tus acciones. Nunca podrás ser socio de la compañía hasta que conozcas y
domines el negocio más profundamente de lo que los propios dueños podrían.
3.
Dale instrucciones a tu jefe cuanto antes
Cuando la empresa esté en un
profundo error, no pierdas la oportunidad de exponer al genio que llevas dentro
y demostrarle lo equivocadas que están las cosas. Expón tus ideas. Demuestra
que estas en lo correcto. Dile como hacer bien las cosas y logra resultados. No
hay nada que le cause mejor impresión si es el tipo de jefe adecuado; de lo
contrario, no es la persona con la que te conviene permanecer.
4.
Actitud, determinación y cerebro
Algunas personas se quejan
de que sus fracasos son el resultado de circunstancias extraordinarias o que
nunca han tenido una buena oportunidad. Esto no tiene sentido. No hay persona
en este mundo que no haya tenido una buena oportunidad, inclusive una gran
oportunidad. Si alguna vez has sido empleado, has estado en la mente de tu
superior desde el día uno, y después de un tiempo, por méritos propios,
posiblemente en la mente el dueño del negocio. No hay razón para no llegar a la
cima.
5.
Gasta menos de lo que ganas
Hay un indicador inequívoco
de aquel que será dueño de su destino y futuro millonario: sus ingresos siempre
excederán a sus gastos. Comienza a ahorrar a temprana edad. No importa si ganas
poco, de cualquier forma ahorra lo que puedas. Inviértelo en cualquier negocio
que creas que pueda ser rentable, pero eso sí, nunca juegues con tu capital,
nunca apuestes. Una oportunidad única de inversión se presentará por sí misma,
y lo poco que hayas ahorrado, será la base para que se te otorgue un crédito mucho
mayor. Los inversionistas confían en la persona que ahorra. Por cada cien que
ahorres, MIDAS en busca de un socio, te prestará mil. Por cada mil, te prestará
cincuenta mil.
No es capital lo que los
inversionistas buscan, sino a la persona que demuestre que ha desarrollado los
hábitos empresariales para crear capital y la disciplina para alinear sus
hábitos con sus intenciones. Tomen nota de esta regla de oro: sus gastos
deberán ser siempre menores a sus ingresos. Ahorra, espera tu oportunidad y
aprovéchala.
Fuente:Ideasparapymes.com


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