Empezar
un negocio es algo muy serio. Es difícil hacerlo en tus ratos libres o por la
tarde. Si de veras quieres empezar un negocio deja tu trabajo, reduce tus
gastos y dedícate a ello a tiempo completo. Es la única manera de darle una
oportunidad de éxito a tu idea.
En
un proyecto lo más importante no es la idea sino el equipo que está detrás.
Rodeate del mejor equipo del mundo y todo saldrá mejor. La mejor idea del mundo
con un equipo mediocre no llega a ningún sitio, pero un equipo brillante puede
hacer un gran negocio hasta de una idea mediocre.
Ten
una discusión seria con tus socios sobre como repartir el capital y qué ocurre
si alguno abandona el barco. Repartir el capital a medias y no tener un acuerdo
de socios es una receta para conflictos y problemas más adelante.
Evita
el reparto de capital a partes iguales, nadie aporta lo mismo que otros y al
final es una fuente de problemas. Si tienes socios en el negocio tiene que
estar bien claro que la empresa no es una comuna hippy. Alguien tiene que ser
el jefe.
Nunca
utilices el argumento “esto o aquello es justo” porque el concepto de justicia
es subjetivo y dará muchos problemas de interpretación. Es mejor hablar de lo
que es “razonable”
Calcula
tus necesidades de financiación con muchos meses de antelación. Cualquier
negociación dura más de lo previsto y tu fuerza negociadora es nula si estás a
punto de quedarte sin dinero.
En
los contratos legales importantes y ampliaciones de capital revisa tú mismo
todos los cálculos y los números. Muchos abogados son abogados porque no les
gustaban las matemáticas en el cole.
En
el mundo ideal, una idea tiene poca inversión necesaria inicial, cash flows
positivos desde el comienzo, activos reales, break even cercano y barreras de
entrada reales.
No
te preocupes de tener todo absolutamente atado y bien atado. Por muy brillante
que una idea sea siempre hay alguien que puede venir con multiples “que pasa
si...". Es imposible que una idea guste a todo el mundo. Hasta las mejores
oportunidades vienen con riesgos y cosas que pueden salir mal. Intentar
encontrar (como inversor o emprendedor) una idea “que no puede fallar” es la inútil
búsqueda del grial. Hasta el mejor negocio tiene riesgos que pueden hacerlo
“fallar”.
Muchas
pequeñas empresas y emprendedores pierden el sueño pensando “cómo va a
reaccionar el mamut que tengo por competidor a mi entrada en su negocio” pero
la realidad es que muchas grandes empresas no pueden hacer lo que hace un
emprendedor porque tienen un distinto “perfil de riesgo”. Como emprendedor tú
puedes equivocarte, hacer errores, arriesgar tu marca... Tú puedes fallar,
ellos no. Ellos tienen más miedo a arriesgar su marca y su prestigio. Tu puedes
hacer el ridículo, ellos no. Esa es tu ventaja.
Fuente: Jose Encinar


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