miércoles, 4 de agosto de 2010

¿Trabajar para vivir o vivir para trabajar? El dilema del empleado...

En el mundo existe una tendencia hacia la implementación de prácticas de recursos humanos que permitan conciliar obligaciones laborales con compromisos familiares. Las empresas argentinas están avanzando. Pero queda un largo camino por recorrer...
Los antiguos griegos llamaban "topon" al trabajo. Y la misma palabra también significaba "dolor". Así, ¿cómo extrañarnos de que ningún griego libre deseara embarrarse las manos con ocupaciones manuales? Mientras esclavos y extranjeros trabajaban, los aristócratas dedicaban sus horas al arte, la filosofía y los deportes.
Es cierto que, en el capitalismo, ya no existen esclavos (al menos, en el sentido original de la palabra). La mayoría debe ganarse el pan con el sudor de su frente. Ahora bien, ¿cuántos litros de sudor son necesarios para sobrevivir en la vida corporativa?
En el mercado argentino, el IAE tiene una fuerte reputación por su apoyo a la implementación de prácticas empresariales que permitan a los empleados conciliar obligaciones laborales con sus compromisos familiares.En este marco, el IAE participó del estudio IFREI (International Family-Responsible Employer Index) desarrollado por el IESE Business School de España con el objetivo de identificar las mejores prácticas de conciliación de trabajo y familia aplicadas en el país.
La encuesta, donde participaron 47 empresas locales y multinacionales que operan en la Argentina, relevó una serie de factores que hacen al equilibrio profesional-familiar como la disponibilidad y nivel de formalización de las políticas destinadas a conseguir el equilibrio y demás elementos que componen una cultura de conciliación.
El relevamiento realizado entre ejecutivos de recursos humanos incluyó preguntas como:
¿Pueden los empleados trabajar más horas por día a cambio de un día (o medio día) libre?
¿Pueden los empleados intercambiar sueldo por tiempo libre de una forma flexible (por ejemplo, tomar vacaciones adicionales por menos sueldo)?
¿Pueden los empleados trabajar a distancia para evitar largos desplazamientos?
Así, los investigadores descubrieron que, si bien la mitad de las firmas posee políticas de conciliación de trabajo y familia, éstas aún no son ampliamente aplicadas.
En una escala donde 100 es la empresa perfecta, las compañías argentinas obtuvieron un puntaje de 43. Sin dudas, queda mucho por hacer. Aunque, desde otra perspectiva, los resultados no parecen tan negativos si consideramos que, en España, las empresas alcanzaron 45 puntos.
Según Rubén Figueiredo, profesor de Comportamiento Humano del IAE e investigador de Confye (Conciliación familia y empleo), el todavía escaso desarrollo de una cultura del equilibrio termina impactando negativamente sobre las empresas bajo la forma de desmotivación, ausentismo, escasa creatividad y mal clima organizacional.
En definitiva, estos factores terminan afectando el compromiso del empleado, el prestigio institucional y la productividad de la compañía.¿Qué dicen los ejecutivos de recursos humanos al respecto?
Ellos son conscientes de la situación y reconocen que mayores facilidades para la conciliación trabajo-familia puede ser fundamental para reducir la rotación, retener empleados, fomentar la innovación y el presentismo. Sin embargo, también advierten que no son medidas sencillas de llevar a la práctica porque, en la Argentina, aún no existe una sólida cultura de conciliación laboral-familiar.Así, señalan, para alcanzar estos objetivos, es necesario incorporar el tema a la estrategia de capital humano e implementar sistemas de medición para estimar la eficacia de las políticas.
Y, por último, también habría que derribar el viejo mito de que sólo ascienden quienes se desloman trabajando. En buena medida, éste puede haberse formado a través del ejemplo. Cuando los empleados ven que los gerentes se quedan en la oficina "hasta que las velas no ardan", suelen creer (con razón) que esa es la forma de prosperar en el escalafón corporativo.
Así, tal vez los top managers deberían comenzar a difundir el ejemplo contrario. Es decir, quedarse en la oficina estrictamente hasta el final de la jornada laboral oficial. A través del ejemplo, quizá podrían contribuir a la formación de una cultura organizacional más amigable con una conciliación entre trabajo y familia.
Fuente: MateriaBiz

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