lunes, 23 de agosto de 2010

Sólo a un 14% de empleados le gustaría ser jefe, según un estudio

Tan sólo un 14% de empleados afirma que le gustaría ser jefe o estar en una situación de mando dentro de su empresa, según datos recogidos por Randstad Workmonitor sobre una encuesta realizada a 23.058 personas en 25 países, entre ellos España.
La estabilidad de un puesto de trabajo y unas funciones sencillas son las razones por las que los empleados no quieren llegar a ser jefes, según datos recogidos por Randstad Workmonitor
La mitad de los encuestados (52,8%) no tiene en mente la idea de promocionar, lo que pone de manifiesto, según el estudio, la visión que se tiene sobre los directivos de una empresa y las dificultades que han tenido para hacer frente a la crisis económica.
La estabilidad de un puesto de trabajo y unas funciones sencillas, en oposición a las situaciones de estrés y preocupaciones que se derivan de un alto cargo, son los motivos por los cuales los encuestados prefieren mantener su actual empleo.
Otro aspecto que incide en la respuesta es la propia visión que cada empleado tiene de si mismo, y es que aunque la mayoría (66,4%) confía en su faceta persuasiva, reconocen no tener la capacidad de llegar a ser un buen ejecutivo.
Ser Jefe es como montar en bici
Solo es cuestión de lanzarse y caerse unas cuantas veces, esas caídas son como la responsabilidad que se va asumiendo, uno se cae, se levanta, se limpia las rodillas, recoge la bicicleta, se vuelve a montar y arrancas de nuevo, seguro que cada vez se llega mas lejos
A continuación comparto con ustedes un articulo de Harvard Business Review, Convertirse en jefe, una buena guía que nos muestra las luces y sombra de la fascinante experiencia de la responsabilidad y bien dice Juan Carlos Cubeiro, "El/la líder no nace ni se hace; se forja, a partir de la voluntad, que es la materia prima".
Todos los caminos llegan a Roma. Uno puede llegar a ser Jefe por muchos caminos, pero cuando uno asume una responsabilidad y le dan la autoridad para actuar lo que marca la diferencia es rendir cuentas.
La prueba inaugural del liderazgo llega con ese primer cargo que implica dirigir a otros. La mayoría de los nuevos ejecutivos falla inicialmente en esta prueba debido a un conjunto de nociones erróneas acerca de lo que significa estar a cargo.
Incluso para los individuos más talentosos, el proceso de convertirse en líder es un viaje arduo, aunque gratificante, de continuo aprendizaje y autodesarrollo. La prueba inicial en este recorrido es tan fundamental que a menudo la pasamos por alto: convertirse en jefe por primera vez. Es una lástima, porque los desafíos involucrados en este rito de iniciación tienen serias consecuencias tanto para el individuo como para la organización.
Los ejecutivos son marcados irrevocablemente por sus primeras posiciones gerenciales. Décadas después, recuerdan esos primeros meses como experiencias transformacionales que forjaron sus filosofías y estilos de liderazgo de maneras que pueden seguir rondándolos y perjudicándolos a lo largo de sus carreras.
Las organizaciones deben soportar considerables costos humanos y financieros cuando una persona que ha sido ascendida debido a sus sólidas calificaciones y desempeño individual no logra adaptarse con éxito a responsabilidades gerenciales. Por qué es tan difícil aprender a dirigir
Una de las primeras cosas que los nuevos ejecutivos descubren es que su rol, por definición una tarea desafiante, es aún más demandante de lo que preveían. Se sorprenden al aprender que las destrezas y métodos requeridos para tener éxito como colaborador individual y los que se requieren para tener éxito como jefe son marcadamente diferentes.
En el articulo de Linda A. Hill "Convertirse en Jefe" expone el gran salto de asumir responsabilidades.
Por: Ep y eMn
Fuente: Expansión y eMn

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