martes, 17 de agosto de 2010

Muéstreme cómo escribe y le diré si le doy el empleo

Los departamentos de Recursos Humanos usan cada vez más la grafología y los polígrafos como herramientas de selección para elegir a los candidatos más adecuados para la empresa.
En ocasiones, entre dos candidatos de perfil similar la decisión se toma tras una prueba grafológica Antiguamente, para determinar la honestidad de un empleado se hacía la prueba del burro. Este test rudimentario consistía en que los candidatos debían tocar la cola de un asno y este determinaría quién, por ejemplo, mentía.
Sin que lo supieran los aspirantes se impregnaba la cola del animal con polvo negro de manera que quien salía con las manos blancas era el culpable (por miedo a ser descubierto por el asno no tocaba su cola).
Otro método es el que empleaban los chinos, quienes ponían un puñado de arroz en la boca de los sospechosos. Cuando uno está nervioso u oculta algo se producen cambios en la humedad de la boca. Por eso, a quienes escupían el arroz sin problemas se les consideraba inocentes.
Afortunadamente, estos métodos se han modernizado y ya no es necesario comprar un burro para que los departamentos de recursos humanos decidan qué candidato es el más idóneo para un trabajo, si este empleado es lo suficientemente honesto, si se le debe promocionar a tal o cual puesto o si sirve para dirigir equipos.
Como destaca Carmen Castro, socia de la consultora especializada Kainova, "en ocasiones un simple registro grafológico es capaz de determinar qué candidato, de dos que tengan un determinado perfil, se hace con el puesto". Como dice esta experta en Recursos Humanos, muchas veces se busca la honestidad, sobre todo en puestos de determinada responsabilidad, y para ello la grafología es definitiva.
El ejemplo serían directivos que manejan información confidencial de la empresa o dinero. "Es un rasgo difícil de identificar con otras técnicas y para definirlo a través de la escritura no sólo se estudia el trazo, sino su forma y cómo se distribuyen las palabras".
Reconocida como ciencia desde 1871, la grafología es una técnica proyectiva que analiza la escritura con el fin de describir diversos aspectos de la personalidad de un individuo, desde el equilibrio emocional a su autocontrol, aptitudes profesionales y hasta su capacidad de trabajar en equipo. Para hacer una prueba de este tipo sólo se necesita un folio en blanco -que el candidato debe completar- y su firma. "Y es que aunque las personas cambiamos a lo largo de la vida, -dice Castro- los rasgos más profundos de nuestra personalidad se mantienen inalterables en grafología".
En Kainova, empresa radicada en Barcelona, trabajan ocho personas y una de ellas es un perito caligrafístico titulado. Como destaca Castro, cada vez más empresas solicitan esta prueba, que no es sino una herramienta más en el proceso de selección de personal. Pero una herramienta que llega a ser definitiva y sólo cuesta 30 euros.
Aparte de lo dicho, permite averiguar si el candidato encaja dentro de una determinada cultura empresarial, sirve para reorganizar la compañía en un momento en el que se necesita tener motivado al personal o saber si funcionan los equipos de trabajo.
Autorización
Unas veces son las propias empresas quienes lo piden y otras las consultoras de recursos humanos quienes sugieren a la empresa la idoneidad de realizar las pruebas a unos candidatos que siempre deben dar su aprobación previa.
Este permiso también es necesario para pasar por el polígrafo, otra prueba básica y complementaria que cada vez se utiliza más en los departamentos de recursos humanos, sobre todo cuando se trata de averiguar la honestidad del candidato y la empresa u organismo tiene que ver con la seguridad particular o nacional.
Éste es el caso del Federal Bureau Investigation (FBI), quien tiene reconocidos en plantilla nada menos que a 500 poligrafistas.
Allí no contratan a nadie o mueven a nadie a un destino distinto que no pase una o varias veces por el detector de mentiras.
Pero a nivel más doméstico, también funciona. Concha Pérez, la única mujer poligrafista española con título oficial (los otros dos, son hombres, aunque se sospecha que el CNI español cuenta con poligrafistas en su plantilla pese a que nunca lo haya reconocido oficialmente), señala que los departamentos de recursos humanos utilizan cada vez más esta herramienta para seleccionar a sus equipos directivos, sobre todo los de más alta responsabilidad.
Aumento con la crisis
"Por otro lado, la demanda del número de pruebas poligráficas ha aumentado con la crisis debido a los robos de objetos y dinero por personal que trabaja en una determinada empresa", asegura Pérez.
Esta polígrafa que trabaja con otros compañeros en un gabinete, en Madrid, que se llama Grupo Verity, asegura que "hay mucha gente que miente, incluso al más alto nivel directivo, y el polígrafo es una técnica vital para identificarles, con un 98 por ciento de fiabilidad: la prueba más segura después de la prueba del ADN".
Lo que detecta la conocida máquina son cambios neurofisiológicos del individuo que indican que dice lo contrario de lo que piensa. Y hay que señalar que el polígrafo no mide sentimientos, sino hechos que hayan ocurrido. Por ejemplo, en selección de personal que junto a robos e infidelidades son los tres campos en que más se utiliza, sirve para desmontar currículos falsos. También se emplea para detectar sobornos, conductas de abuso de confianza de los directivos sobre otros empleados de una categoría inferior.
En todo caso, tanto la grafología como la poligrafía permiten ahondar en la personalidad de los candidatos.Como concluye la experta Concha Pérez, "en un cara a cara, las pruebas que aporta el polígrafo son demoledoras". Y tampoco es muy caro, dado que una prueba de este tipo, que dura dos horas aproximadamente, cuesta 450 euros.
Por: Juan Manuel Barberá
Fuente: El Economista

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