jueves, 19 de agosto de 2010

Los beneficios de ser optimista

En los tiem­pos actua­les hay más moti­vos para ser pesi­mista que opti­mista, sin embargo vea la mitad del vaso lleno y viva más feliz…
El opti­mismo es uno de los tópi­cos que mayor interés ha des­per­tado entre los inves­ti­ga­do­res de la psi­co­logía posi­tiva. Puede defi­nirse como una carac­terís­tica dis­po­si­cio­nal de per­so­na­li­dad que media entre los acon­te­ci­mien­tos exter­nos y la inter­pre­ta­ción per­so­nal de los mis­mos. Es la ten­den­cia a espe­rar que el futuro depare resul­ta­dos favo­ra­bles.
El opti­mismo es el valor que nos ayuda a enfren­tar las difi­cul­ta­des con buen ánimo y per­se­ve­ran­cia, des­cu­briendo lo posi­tivo que tie­nen las per­so­nas y las cir­cuns­tan­cias, con­fiando en nues­tras capa­ci­da­des y posi­bi­li­da­des junto con la ayuda que pode­mos recibir.
La prin­ci­pal dife­ren­cia que existe entre una acti­tud opti­mista y su con­tra­parte, el pesi­mismo, radica en el enfo­que con que se apre­cian las cosas: empe­ñar­nos en des­cu­brir incon­ve­nien­tes y difi­cul­ta­des nos pro­voca apatía y desá­nimo.
El opti­mismo supone hacer ese mismo esfuerzo para encon­trar solu­cio­nes, ven­ta­jas y posibilidades.
En gene­ral, parece que las per­so­nas más opti­mis­tas tien­den a tener mejor humor, a ser más per­se­ve­ran­tes y exi­to­sos e, inc­luso, a tener mejor estado de salud física. De hecho, uno de los resul­ta­dos más con­sis­ten­tes en la lite­ra­tura cientí­fica es que aque­llas per­so­nas que poseen altos nive­les de opti­mismo y espe­ranza (ambos tie­nen que ver con la expec­ta­tiva de resul­ta­dos posi­ti­vos en el futuro y con la creen­cia en la pro­pia capa­ci­dad de alcan­zar metas) tien­den a salir for­ta­le­ci­dos y a encon­trar bene­fi­cio en situa­cio­nes traumá­ti­cas y estresantes.
El pesi­mismo genera desa­nimo, frus­tra­ción, ansie­dad y depresión
El pesi­mismo cons­ti­tuye una inter­pre­ta­ción de la expe­rien­cia que fal­sea la rea­li­dad y genera en noso­tros dife­ren­tes ver­sio­nes de mise­ria emo­cio­nal: ansie­dad, frus­tra­ción, desá­nimo, desam­paro, apatía, desa­liento, inse­gu­ri­dad, depre­sión y dife­ren­tes mani­fes­ta­cio­nes del com­por­ta­miento: el aban­dono de tareas y metas, la inac­ti­vi­dad, la iner­cia, la pará­li­sis, el titu­beo, la inde­ci­sión, la limi­ta­ción de nues­tra gama de conductas.
Los bene­fi­cios de ser Optimista
Si el pesi­mismo afecta las emo­cio­nes, no es difí­cil supo­ner que quie­nes lo sufren pue­den expe­ri­men­tar más enfer­me­da­des o debi­li­ta­mien­tos físi­cos y si afecta el com­por­ta­miento, tam­poco es impo­si­ble sos­pechar que la per­sona pesi­mista no desa­rro­llará su poten­cial, sus habi­li­da­des ple­nas y, por lo tanto, sus sue­ños y sus metas principales.
Todo lo ante­rior señala de que no habla­mos de un ene­migo sim­ple o super­fi­cial, sino de algo que repre­senta una ame­naza real y peli­grosa que puede des­viar­nos de nues­tros más caros anhelos. Uno de los aspec­tos más dramá­ti­cos del pesi­mismo es que repre­senta una dis­tor­sión de la rea­li­dad: la mente codi­fica por­cio­nes de la infor­ma­ción capricho­sa­mente selec­cio­na­das y las orienta hacia lo nega­tivo y lo desalentador.
La dis­tor­sión pesi­mista puede pre­sen­tarse en cada momento. Por lo gene­ral, debido a que dedi­ca­mos poco tiempo al aná­li­sis de nues­tra pro­pia con­ducta, tales dis­tor­sio­nes pasan desa­per­ci­bi­das y no nos damos cuenta de cómo alte­ra­mos las seña­les res­pon­diendo a los pre­jui­cios, temo­res o cos­tum­bres o cual­quier otro tipo de apren­di­zaje, y gene­rando con ellos miles de con­flic­tos innecesarios.
Si bien el pesi­mismo es un ene­migo de cui­dado, la buena noti­cia es que noso­tros pode­mos deci­dir aca­bar con él. Las inves­ti­ga­cio­nes al res­pecto mues­tran con cla­ri­dad que tú pue­des adop­tar el estilo opti­mista de pen­sa­miento que, sin dis­tor­sio­nar la rea­li­dad, te sea de gran bene­fi­cio. Todo es cues­tión de que diri­jas tu mente hacia la bús­queda de ele­men­tos posi­ti­vos de la realidad. Los bene­fi­cios de ser optimista
Si sabes mirar el lado posi­tivo de la vida, no sólo serás más feliz, sino que además, estarás más sano, vivirás más expe­rien­cias posi­ti­vas y estarás menos estre­sado.
Entre los bene­fi­cios del opti­mismo se encuen­tran los siguien­tes puntos:
Mayo­res logros.
Las per­so­nas opti­mis­tas fun­cio­nan mejor que las pesi­mis­tas, obte­niendo mayo­res logros. Cuando se con­vence a una per­sona de que ha hecho algo peor de lo que en rea­li­dad lo ha hecho, tiene un resul­tado más pobre cuando vuelve a inten­tarlo, según mues­tran las investigaciones.
Mejor salud.
En un estu­dio hecho con uni­ver­si­ta­rios, aque­llos que eran opti­mis­tas a la edad de 25 años, goza­ban de mejor salud a eda­des entre 45 y 60. Otros estu­dios han aso­ciado el pesi­mismo con mayo­res tasas de enfer­me­da­des infec­cio­sas, mor­ta­li­dad más pre­coz y mala salud.
Per­sis­ten­cia.
Los opti­mis­tas son más per­sis­ten­tes, no se rin­den con tanta faci­li­dad como los pesi­mis­tas y, por este motivo, tie­nen más pro­ba­bi­li­da­des de tener éxito
Mejor salud emo­cio­nal.
Las per­so­nas más opti­mis­tas son más capa­ces de salir ade­lante en los reve­ses de la vida, sin deprimirse.
Menor nivel de estrés.
Los opti­mis­tas expe­ri­men­tan menos estrés que los pesi­mis­tas. Creen en sí mis­mos y en sus capa­ci­da­des y espe­ran que les suce­dan cosas bue­nas. Ven los even­tos nega­ti­vos como algo que pue­den supe­rar y ven los suce­sos posi­ti­vos como prueba de que van a venir más cosas bue­nas. Al creer en sí mis­mos, son capa­ces de asu­mir más ries­gos, tra­yendo más suce­sos posi­ti­vos a sus vidas.
Mayor lon­ge­vi­dad.
Los opti­mis­tas viven más tiempo y sus enfer­me­da­des tie­nen mejor pronóstico.
Como ven el opti­mismo es impor­tante en la vida para poder desa­rro­llarse y vivir feliz. Ver la mitad del vaso lleno siem­pre va a ser más impor­tante que ver la mitad vacía… y, como decía HG Wells, “si, a fin de cuen­tas, su opti­mismo resul­tara injus­ti­fi­cado, al menos habrá vivido con buen humor”.
Fuente: UltimasNoticias.us

No hay comentarios:

Publicar un comentario