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miércoles, 14 de julio de 2010

¿Sirven para algo las tarjetas de presentación?

En un tiempo en el que el papel parece haberse quedado lastrado por las nuevas tecnologías, las tarjetas de presentación se mantienen como un buen método para buscar trabajo, hacer contactos y conseguir ser recordado. Te contamos los mejores trucos para conseguir la mejor tarjeta.
En encuentros oficiales o informales, en visitas impredecibles, en el coche, en casa, en la cafetería. Nunca olvides tus tarjetas de presentación. Es una inversión muy pequeña con un resultado muy grande.Por diez euros, cualquier persona se puede mandar a imprimir cientos de tarjetas de presentación.
En la era del correo electrónico, y de las redes sociales, parece que la vieja cuadrícula de cartón está fuera de uso. Negativo. Sigue siendo una de las mejores fórmulas para darse a conocer, y para convertir un encuentro fortuito en una oportunidad.
Puesto que todo el mundo sabe lo que debe aparecer en una tarjeta de presentación y cómo usarla, voy a limitarme a dar unos consejos adicionales.¿Solo en español? Para las personas que viajan a otros países, es recomendable usar la otra cara de la tarjeta para poner los mismos datos en inglés, el idioma internacional de los negocios. Y si hacemos negocios con la ONCE, por supuesto, hay que hacerse una tarjeta en braille.
¿Qué material?
Cartón. El de siempre. Hay personas o empresas que quieren convertir la tarjeta de presentación es un instrumento de marketing. No es recomendable hacerlas de plástico porque no se puede escribir sobre ellas.
¿Cómo diseñarlas?
Lo más importante es que tu nombre aparezca en un lugar visible y destacado. Mucha gente toma nuestra tarjeta para leer el nombre de pila y dirigirse a nosotros, pero si está escrito en letras pequeñas, le costará encontrarlo, sobre todo si padece de la vista. Es mejor hacerles fácil el trabajo.
¿Dónde usarlas?
Es un error pensar que las tarjetas sólo son para actos oficiales. Hay que repartirlas con generosidad por todas partes. Desde bodas y bautizos, hasta en las cenas de empresa, en los partidos de fútbol o en los velatorios.Es nuestra promoción publicitaria. Y por eso, siempre hay que tener un mazo en el coche, en la oficina, y en cualquier lugar de nuestra galaxia profesional.
¿Cómo entregarlas?
Trata de poner cariño en la manera en que entregas la tarjeta. No es un trozo de papel. Es tu vida profesional. Los orientales las entregan con las dos manos y con una leve inclinación del cuerpo. Por eso, ellos detestan que un occidental coja su tarjeta, la doble o juegue como si fuera un mondadientes.
¿Cómo usarlas las de los demás?
Cuando estés en una comida, por ejemplo, y alguien te entrega su tarjeta, apréndete inmediatamente su nombre de pila y su página web. Se sentirá agradecido porque has mostrado interés. Con eso te será muy fácil empezar la conversación.
¿Cuáles son los errores?
Entregar una tarjeta sucia o en mal estado es lo peor que puedes hacer. Es mejor pedir a la otra persona su correo electrónico y enviarle tus datos. Tampoco pongas tu foto, porque pensarán que eres un narcisista. Y nunca dejes las tarjetas de los demás tiradas en un cajón.
Tómate tu tiempo para archivarlas, y si no tienes mucho tiempo disponible, déjalas en un cajón ordenadas desde la última que recibiste. Por lo menos sabrás encontrarlas si era un encuentro reciente o antiguo.
El peor error es decir: "Lo siento, me he dejado las tarjetas". Los demás pensarán que les importas un comino.
Más info: aunque no sea muy correcto hacerse autopublicidad, estos consejos y muchos otros aparecen en mi libro "Las Once Verdades de la Comunicación" de la editorial Lid.
Fuente: Carlos Salas, El Rincón de Carlos Salas

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