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jueves, 29 de julio de 2010

Los Smartphones, Un negocio en los que todos ganan

'Smartphones' para todos los públicos
La función original de los teléfonos móviles, Las llamadas, ha quedado relegada a un segundo plano. Por un lado, a las operadoras les interesa subvencionar terminales ligados a tarifas de Internet, de modo que puedan incrementar el gasto medio de sus clientes.
Según la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones (CMT), las operadoras en España reciben el 59,6% de sus ingresos de las llamadas de voz (fijas y móviles), porcentaje que decrece en favor de las tarifas de datos, con el 11,2% de la facturación.
Los fabricantes aprovechan este aumento del interés de las operadoras por los aparatos de bolsillo inteligentes (o smartphones) para obtener unos mayores márgenes. (Ver gráfico)
En definitiva, los smartphones han dejado de ser aparatos exclusivos de los hombres de negocio para convertirse en un objeto para todos los públicos. En 2009, un 14,2% de los teléfonos vendidos pertenecía a esta categoría, según Gartner.
Esto contribuyó a limitar el descenso en las ventas globales de móviles, que cayeron sólo un 0,9%, hasta los 1.211 millones de unidades.
Fabricantes
Nokia alcanzó en el primer trimestre de 2010 una cuota mundial en el sector de los smartphones del 28,8%, seguida de Research in Motion (RIM), con su archiconocida enseña Blackberry, que ocupa el 19,2% del mercado, según cifras de la consultora Canalys.
En tercer lugar, figura el iPhone de Apple, con el 15,9% de las ventas. Precisamente, este viernes, sale a la venta en España el nuevo iPhone 4, que incluye mejoras en potencia, resolución de la pantalla y duración de la batería, entre otras cosas.
Ningún otro fabricante de terminales supera el 5% de cuota, salvo HTC, con el 5,1%, si bien las surcoreanas LG y Samsung, principalmente, crecen muy rápidamente.
El gran problema de Nokia es que Apple, Google (con su prometedor sistema operativo Android) y, en menor medida, Blackberry, tienen de su parte a las comunidades de desarrolladores, que, con sus pequeñas y populares aplicaciones, contribuyen a determinar el éxito de los nuevos ecosistemas móviles. La AppStore, por ejemplo, alberga 225.000 herramientas y aplicaciones a disposición de los usuarios de iPhone.
Estos ecosistemas se encuentran, asimismo, íntimamente ligados al prometedor mercado de la publicidad en el móvil. Según cálculos de Gartner, los anuncios en el móvil generaron el año pasado ingresos por 1.400 millones de dólares (1.081 millones de euros), cifra que aumentará hasta los 6.000 millones de dólares en 2014. Buena parte de esta cantidad irá asociada a plataformas como la AppStore, a través de su sistema de gestión publicitaria iAd.
Unos ganan y otros pierden.
Recientemente, Microsoft retiró de las tiendas en EEUU sus modelos Kin, que había anunciado a bombo y platillo sólo seis semanas antes. El sistema operativo Windows Mobile (ahora denominado Windows Phone) se encuentra instalado en el 8,7% de los smartphones del mundo, según Gartner.
Polémica
En la actualidad, 1.200 millones de personas se conectan a Internet desde una red fija, mientras, a finales de este año, ya habrá 5.000 millones de clientes de telefonía móvil. La oportunidad de mercado ha despertado también tiranteces entre operadoras, desarrolladores de software y fabricantes de electrónica.
Como denunció a principios de año César Alierta, presidente de Telefónica, a las operadoras no les hace gracia que firmas como Google facturen cantidades multimillonarias por servicios como el correo electrónico, el almacenamiento de datos, los servicios en la nube e, incluso, las llamadas de voz a través de Internet.
No sólo eso. La rapidez con que aumenta la demanda de este tipo de servicios está saturando las redes. Se calcula que, en los próximos tres años, el tráfico de información y contenidos que circulan por Internet se va a cuadruplicar.
Las grandes operadoras de telecomunicaciones que trabajan en España (Telefónica, Vodafone y Orange) están de acuerdo en la necesidad de buscar nuevas fuentes de financiación, entre las que se incluyen las compañías de servicios y aplicaciones de Internet (cuyo máximo exponente es Google) para pagar las inversiones destinadas a aumentar la capacidad de las redes. Otra opción que se plantea es cobrar a los usuarios por lo que realmente consumen, como ocurre con la factura de la luz.
Por: E.A.
Fuente: Expansión.com

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