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sábado, 10 de julio de 2010

El modelo de gestión de La Roja: las claves del éxito

La roja no es un equipo, es una red sin nudos, siguen aprendiendo de la experiencia, de la experiencia del entrenador, de los jugadores, del adversario y lo más importante no tienen miedo a equivocarse porque rectifican y lo graban en su código genético, como un sistema algorítmico que presenta la mejor solución adaptada y consensuada a las circunstancias, no son máquinas y solo ellos saben lo intensivo de sus entrenamientos que son como la mejor clase de estrategia de cualquier escuela de negocios.
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“La gestión de recursos humanos es un factor interesante en la dirección de grupos deportivos. dar importancia a la sencillez, a la humildad y al buen ambiente en un vestuario. Este tipo de detalles no garantiza resultados, pero ayuda en la búsqueda del éxito”.
El seleccionador nacional de fútbol, Vicente del Bosque, escribió estas proféticas palabras hace unos meses para que sirvieran de prólogo de Capitanes, un libro de management que aborda la importancia del liderazgo y la gestión de personas en el ámbito deportivo.
La roja, son una red sin nudos que permite la transmisión de información, conocimientos y técnicas.
El éxito de La Roja en Sudáfrica, colándose por primera vez en la historia del fútbol español en la filial de un Mundial, ha puesto sobre la mesa el valor de las nuevas fórmulas de liderazgo, más propias del siglo XXI y acordes con las nuevas generaciones, pero que todavía no terminan de calar en las empresas ni en los despachos de la alta dirección.
Levantar finalmente la copa del mundo depende no sólo de una excelente técnica en el campo de juego, sino también de que no falle esa magia invisible que hace que once personas se conviertan, cuando suena el silbato, en un auténtico equipo. La clave es el líder, en el caso, español, de cuatro líderes: Iker Casillas, Xavi Hernández, Carles Puyol y Fernando Torres, aunque algunos expertos también incluirían a Villa.
Vicente del Bosque ha puesto en práctica en esta selección una tendencia de gestión emergente, que todavía se ve poco en el mundo empresarial: el liderazgo compartido, según explica Luis Villajero, autor de Capitanes. El seleccionador ya tenía claro, ante de viajar a Sudáfrica, que la figura de un líder único todopoderoso en el campo de juego es cosa del pasado. En el fútbol, innovar también marca la diferencia respecto a otros equipos más conservadores en la gestión de personas y que apuestan por una única estrella que eclipsa al resto.
Poder compartido
Del Bosque ha reconocido que “la selección española tiene cuatro capitanes”. Y no se trata de uno oficial y tres suplentes, sino de cuatro compañeros compartiendo responsabilidades.
Esta forma de gestión “rebaja la responsabilidad del mando único”, además de aportar diferentes puntos de vista sobre un mismo problema, asegura Villajero.
La clave está en que los perfiles de cada capitán encajen y se complementen, porque el principal riesgo del liderazgo compartido es, precisamente, desatar una guerra de poder que eche por tierra el sentimiento de equipo.
En la elección de estos jefes es donde entra en juego el papel del directivo, en este caso, Del Bosque, que conoce en profundidad tanto los méritos técnicos como las habilidades personales de cada jugador.
Él mismo define a Casillas como un líder que “transmite calma y, desde la portería, el equipo se siente firme y seguro”. De Xavi, asegura que es “un gran conocedor de este deporte. Lo quiere con locura y destila pasión total. Domina el fútbol de élite, pero también maneja con datos y rigor el fútbol regional y el de base. Controla absolutamente todos los registros”.
El seleccionador destaca de Puyol que es “un tipo comprometido y un líder en todos los sentidos”, ya que es el primero en salir al campo, pero también en madrugar y dar ejemplo a sus compañeros. En el caso de Torres, Del Bosque asegura que “es un futbolista distinto a los anteriores por su carácter. Es más tímido, más callado, pero igual de profesional”. E incluso pone en valor su perfil más internacional, ya que pertenece a una generación que no ve la movilidad internacional como una molestia, sino como una oportunidad profesional. Las empresas cada vez demandan más talento joven y con grandes aspiraciones.
Nuevas generaciones
Luis Villarejo explica que este cambio en el modelo de liderazgo ha sido fruto de una evolución natural, al igual que la empresa va avanzando tímidamente en nuevas organizaciones jerárquicas, cada vez más horizontales, donde la responsabilidad es compartida. El autor de Capitanes recuerda la transición desde un líder único, como era Arconada, que capitaneó a la selección en el mundial de Argentina (1978) y España (1982), para dejar paso a Zubizarreta, que participó en cuatro Copas del Mundo entre 1986 y 1998, haciendo los primeros pinitos del liderazgo compartido con los integrantes de la legendaria Quinta del Buitre.
En La Roja, además de cuatro líderes, se da el problema añadido de que gran parte de los miembros de la selección son, además, capitanes de sus propios equipos en España, por lo que casi todos “tienen legitimidad para comandar un grupo”, asegura Villarejo. De ahí que a la hora de formar un equipo también sea importante elegir a quienes dejan a un lado los egos personales.
“La gestión de RRHH de Del Bosque ha sido perfecta, porque ha sido un hombre justo que ha evaluado el trabajo de todo un año”, y no aspectos puntuales ni disputas personales.
Cuatro líderes para una victoria
De jefe a empleado y vuelta a empezar
1. El papel de Del Bosque como directivo pasa por conocer el perfil de cada jugador para poder crear un equipo que se complemente. En su papel de director de Recursos Humanos, tiene que ser capaz de asumir que quien, como Fernando Hierro fue su empleado un día, hoy es su jefe. Hablar un mismo lenguaje y conocer en profundidad el sector son aspectos clave.
Nuevos perfiles, nueva gestión
2. Las generaciones jóvenes creen más en los éxitos colectivos que en los individuales, incluso a la hora de negociar una prima por el éxito de un proyecto. Además de compartir protagonismo, los nuevos perfiles, tanto en el mundo del deporte como en el talento que se incorpora a las empresas, valoran, por ejemplo, la movilidad internacional.
Prestigio y liderazgo compartido
3. ¿Cómo se le pide a un líder nato que ceda parte de su poder en un equipo que, si no triunfa y no llega a cuartos de final, no habría cobrado ni un euro? Iker Casillas comparte el liderazgo con tres compañeros más (Xavi, Puyol y Torres), cuyo objetivo a la hora de participar en el mundial no pasa por cobrar un suculento cheque, sino formar parte de una plataforma que da prestigio.
Sin banquillo no hay titulares
4. Un equipo no sería nada sin los suplentes. Y si se comparte el poder, también la pasión, incluso en el banquillo. El éxito de La Roja tambiénse debe a que quienes no son titulares, no se sienten desplazados, sino que comparten los éxitos del grupo y, sobre todo, están preparados para cuando el equipo los necesite. Cada uno sabe el rol que desempeña.
Fuente: Expansión, Sergio Saiz

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