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lunes, 7 de junio de 2010

ROBIN HOOD, ESPÍRITU DE LUCHA Y REBELDÍA

Robin Hood es un gran ejemplo de Liderazgo, puesto que con su espíritu de lucha, rebelde, marca la pauta: "escribiremos nuestro propio destino" y hace equipo con sus compinches arqueros con los que regresa a su país.
El denominador común del cine de Sir Ridley Scott (una veintena de películas en los últimos 35 años, entre ellas clásicos como Alien, Blade Runner, Thelma y Louise o Gladiator) es la creación de "mundos completos". En el espacio, en el mar (Tormenta blanca), en el ejército (La teniente O’Neil), en el descubrimiento de América (1492), en Oriente Medio (Red de Mentiras), en el Harlem negro (American ganster), en las cruzadas (El Reino de los Cielos), en un Japón asfixiante (Black rain) o en una sofisticada Florencia (Hannibal). En esta ocasión, su Robin Hood con Russell Crowe y Cate Blanchett nos cuenta el origen de la leyenda del "bandido de los pobres" pero el mundo al que se refiere nos tanto el de la Inglaterra de principios del siglo XIII, sino al nuestro. A una crisis de liderazgo.
La película se inicia con la siguiente frase: "En épocas de tiranía e injusticia, cuando la tiranía oprime al pueblo, el forajido ocupa su lugar en la historia". Forajido en tanto no se beneficia del orden establecido (del desorden, en realidad). Robin Longstride (Russell Crowe) es un arquero del Rey Ricardo Corazón de León al que ha acompañado a las cruzadas y a la conquista de Francia. El rey le reconoce como "un hombre valiente y sincero" (y a su compadre, el Pequeño John, como a una persona "que demuestra respeto por su enemigo"), pero una vez que el rey le ha decepcionado ("ya no le debo ni a Dios ni al hombre ni un momento de servidumbre"), vuelve a Inglaterra. El gobernante al que ha seguido se ha mostrado como un dilapidador y por ello decide abandonarle.
Robin Hood es un gran ejemplo de Liderazgo, puesto que con su espíritu de lucha, rebelde, marca la pauta:"escribiremos nuestro propio destino" y hace equipo con sus compinches arqueros con los que regresa a su país. En la espada que ha de entregar al rey Juan (Juan sin Tierra), puede leer una inscripción que le resulta familiar; "Alzaos una y otra vez hasta que los corderos se vuelvan leones".
Ya en Inglaterra, Robin Hood se encuentra con un rey caprichoso, que sólo sirve a sus propios intereses, y que no piensa en sus súbditos. Recauda impuestos hasta el extremo y ha dejado escuálida a la población. Su principal apoyo, Lord Godfrey, anima a la confrontación (entre el rey y los nobles) para que Inglaterra pueda ser invadida por los franceses. Sin embargo, Robin Hood considera que "la tiranía conduce al fracaso", que "un país se construye como una catedral, desde abajo hacia arriba" y que "no hay que rendirse jamás".Además, cumpliendo la promesa al moribundo Sir Robert Loxley, Robin conoce a Lady Marian (Cate Blanchett), que es una mujer de nuestro tiempo, luchadora y con ideas propias. El padre del difunto Sir Robert, Sir Walter (Max Von Sydow) es la conciencia del momento: "Los hombres olvidados son muy peligrosos" y "necesitan Liderazgo". Por ello, "llegada la hora surge el hombre. No es preciso fingir más".
Con la promesa de firmar la Carta Magna, los nobles rebeldes (y Robin Hood) se unen al Rey Juan para luchar contra el invasor francés y defender la libertad. Entonces tiene lugar la batalla final de la película, un prodigio técnico en las costas inglesas.
Sin embargo, tras el triunfo, Juan sin Tierra no firma el documento (tardará 16 años en hacerlo) y declara a Robin Hood forajido. Robin, lady Marian y sus "hombres felices" se retiran al bosque de Sherwood a ocultarse y desde allí se inicia la leyenda: robar a los ricos para dárselo a los pobres.Robin es un ejemplo paradigmático de líder porque sabe lo que quiere y hacia dónde va, porque hace equipo (no hay líder sin equipo ni equipo sin líder) y porque infunde energía a los suyos ("la vida ha regresado. Tú se la has devuelto", le comenta Sir Walter Loxley). Frente a tiranos más o menos "políticamente correctos", este Robin Hood representa el esfuerzo de la sociedad civil por defender sus derechos. Valentía, audacia, responsabilidad… Las necesitamos.
Una gran película con un poderoso mensaje. Un héroe de todos los tiempos que, en su génesis, se rebeló contra la injusticia y por el bien de sus conciudadanos. Este Robin Hood de Ridley Scott (con excelente guión de Brian Helgeland) es una estupenda historia para que reflexionemos sobre la perversión del poder que no se basa en la autoridad moral sino en la coerción, sobre la necesidad de rebelarnos contra lo injusto y sobre el valor del liderazgo para una organización, para una empresa o para un país.
Por: Juan Carlos Cubeiro, presidente de Eurotalent
Fuente: E&E

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