martes, 15 de junio de 2010

OPTIMIZAR COSTES PARA GANAR MÁS

En un contexto en el que verbos como ‘vender’ o ‘cobrar’ han dejado de conjugarse, la supervivencia de muchas empresas no pasa tanto por mirar hacia fuera sino por mirar hacia dentro, ajustando al máximo las estructuras de costes a la nueva realidad que rodea al mundo empresarial.
Durante los años anteriores a la crisis, fuimos testigos de cómo la estrategia de las empresas se dirigía a reforzar el equipo de ‘delanteros’ (comerciales) para incrementar las ventas, pero muy pocas se preocupaban de la ‘defensa’, es decir, de ahorrar costes a través de un adecuado proceso de compras.
Pero en el contexto actual, se ha dado la vuelta a la tortilla. Cuando la cifra de negocio de la mayoría de las empresas se ha estancado, cuando no reducido, la única política de gestión que les queda a las compañías para mantener e incluso incrementar sus resultados, es la reducción de costes. Y es que reducir eficazmente los gastos en compras puede duplicar el beneficio de la compañía. Pero ¿cómo implementar un eficaz plan de ahorro de costes?
Lo inmediato, lo fácil es dejar de hacer publicidad, prohibido hacer llamadas, reducir al máximo los viajes y se acabaron las comidas de trabajo, volvemos a comer a casa.
Pero de esta manera no. Manteniendo el símil futbolístico anterior, pocos goles marcaremos si para reducir costes obligamos al delantero a salir al campo descalzo. El reto de la reducción de costes en las empresas no es otro que ajustar al máximo las estructuras de costes manteniendo los perfiles de consumo y servicio de la empresa.
Dicho de otro modo, no se trata de consumir menos sino de consumir lo mismo por menor precio.
De este modo, llevando a cabo una correcta gestión de las compras, pueden llegar a obtenerse ahorros medios cercanos al 20% en familias de gasto tales como telecomunicaciones, publicidad, márketing, suministro eléctrico, limpieza industrial, mensajería, transporte y logística, seguros, etcétera. Estos ahorros suponen importantes beneficios para las empresas, teniendo en cuenta que, para algunas, las compras suponen hasta el 75% de los costes totales.
Pero no sólo en los costes es donde las empresas tienen que poner el objetivo en estos momentos. La mayoría de las veces nos olvidamos del necesario capex, de las inversiones, cayendo en la tentación de reducir el importe de éste como medida de generación de caja. Medida, sin duda, eficaz a corto plazo pero que acaba estrangulando a las compañías a medio o largo plazo. La solución, de la misma manera que en los costes, no pasa por reducir el nivel de inversión, sino por invertir lo mismo, lo necesario, pero a un menor precio.
Un eficaz plan de ahorro de costes no debe fijarse sólo en la reducción de los costes (manteniendo el mismo nivel de servicio) o en la reducción del importe del capex (manteniendo el mismo nivel de inversión), y en incidir en las políticas de financiación con proveedores.
Conjuntamente con la negociación para la reducción de costes, alargar los plazos de pago a proveedores o con la reducción del precio a pagar en las inversiones, las empresas deben ser capaces de negociar fórmulas alternativas de financiación como el vendor finance o el leasing de proveedores (donde el proveedor de capex financia sus propios productos).
Esto es clave no sólo para mejorar los resultados brutos de explotación (ebitda), sino para mejorar y aliviar las tensiones financieras.La crisis pasará, no cabe duda, pero sólo lo verán algunas empresas, aquéllas que hayan sabido hacer mover el barco con el viento en contra.
Fuente: Expansión

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