jueves, 10 de junio de 2010

EMPRENDER ES COMO DEJAR DE FUMAR

Por: Marc Vidal
Por higiene intelectual dejaremos de lado a gobierno y oposición. Apartaremos de nuestra mente el desastre que han organizado entre unos y otros y, al más puro estilo de estoloarreglamosentretodos.org (vete tú a saber donde están ahora), vamos a meternos en faena nosotros mismos y a intentar dar alguna ventaja moral a los que nos leen, aceptando que de este barrizal no nos va a sacar nadie y lo que debemos hacer es aceptar el momento y sus oportunidades.
Como patrón me niego a aceptar que una crisis sea algo de lo que alegrarse, por lo menos en lo sustancial. A los que la describen como un modelo de limpieza de la economía se olvidan del sufrimiento innecesario que provoca que suceda a esta velocidad y con esta virulencia. Que el sistema financiero quiebre me preocupa por que se esfuma un dinero inexistente con el que nos pagan todos los meses, que el paro aumente no es bueno pues enquista las problemáticas y adelanta un escenario donde el trabajo probablemente sobre y que el déficit aumente me pone de muy mala leche porque al final lo que me repercute es en pagar más impuestos y recibir menos servicios. Por eso, al que vuelva a decirme que las crisis son buenas esencialmente por que limpian la atmosfera, le invito a pagar mis diferenciales tributarios que se avecinan.
Ahora bien, vamos a cambiar la sintonía hoy. Aceptando que la crisis no es una buena noticia, sino una putada, nos debemos introducir en su curso y su tono. Como sus consecuencias futuras serán terribles, lo importante es saber si hemos preparado el cortijo la intemperie. Probablemente muchos hicieron caso y se pusieron manos a la obra, pero otros no. Ahora viene la segunda fase de la recesión, una que tiene que ver con la parada técnica de la economía, donde todo parece ralentizarse y donde el modelo productivo existente se antojará sin iniciativa.
Que la administración garantice el aumento de impuestos es símbolo de que acepta la reducción de consumo y con esto la parálisis industrial, el aumento de paro y la detención del mercado. Con la reducción de obras, cierre de empresas públicas y otros ejercicios de imprescindible ajuste presupuestario en la administración, se logra oxidar aun más todo ese engranaje ya bastante deteriorado por culpa de una sobreexplotación y calentamiento exagerado durante un quince años.
Esos tres lustros fueron excepcionales y lo normal es que en épocas de chorizos y vino nadie gestione el riesgo. Pocos se prepararon para las turbulencias, salvo algunos espabilados que tenían información privilegiada y hacían lo contrario a lo que proclamaban (léase algún banco que vendió todo su patrimonio a seis meses de la explosión de la burbuja) u otros que leían blogs y foros donde de esto se avisaba con criterio y análisis en contra de la versión oficial y los insultos consecuentes.
Aunque parezca tarde para afrontar con garantías este momento, no lo es del todo. La gestión del riesgo es algo que se conoce bien desde donde escribo hoy. Me cuentan como afrontan las crisis consecutivas, las quiebras de sistema repetidas y los maremotos inflacionistas sucesivos y es para maravillarse. Basarse en la experiencia de otros errores y equivocarse mejor puede ser la base del emprendedor del día de hoy. Si se analizan esas quiebras anteriores podremos prepararnos para el futuro inmediato. Por ello, una crisis no es más que un punto de inflexión, no necesariamente a mejor, pero si un momento de cambio. Es a partir de ese instante, justo cuando esa situación difícil se evidencia que debemos adoptar un modelo de gestión diferente, no hay otra opción. Como dije ayer mi blog “la recesión es una gran noticia para los que están emprendiendo.
No hay un escenario más específicamente ideal para los emprendedores que la crisis, y cuanto más profunda mejor. A medida que se obtienen mínimos ingresos, incluso nulos, a medida que entendemos que es eso del negocio sin ingresos, veremos como las grandes estructuras de la economía tradicional se desmoronan, se debilitan. Será entonces, justo es ese momento, cuando los que ya provienen de la crisis estructural al propio hecho de emprender, que encontrarán su resquicio, su grieta por la que meterse. La economía de mercado actual está en plena depresión, tiene un tronco público deteriorado al máximo y produce que la empresa dependiente de la administración en cualquiera de sus estamentos esté tocando sus peores momentos. La fisura en la economía se agranda, es momento de colarse.
Aunque suene a oportunismo voraz no lo es, es algo más sofisticado y tiene que ver con la capacidad que cada uno tiene para encontrar en sus errores las soluciones. Los que quieran seguirme que vengan, algunos no pensamos parar. El camino está plagado de piedras que vana a afectar a unos más que a otros. Soy optimista, y lo soy todos aquellos que montamos negocios todos los días, no tanto para los que viven del momio, los que se esfuerzan en hablar y hablar y no hacer y no hacer. Lo mejor que pudo pasarme en la vida fue arruinarme dos veces completamente. Ayuda a entender que tras eso sólo hay otra oportunidad para arruinarte por tercera vez y en el tránsito construyes algo, si sale bien, lo repites, si sale mal, lo mejoras.
¿Cómo lo hacemos? Pues con valor. Enfrentaros a la regulación excesiva, a la crisis financiera, a la propia recesión, al círculo vicioso de los protocolos, encontrad la oportunidad digital, la renovable, la de escuchar a los clientes descontentos de nuestra competencia, solicitad la ayuda colectiva para el control de costes, acumular eficiencia, retened el talento alrededor vuestro, aliaros con vuestro enemigo, transaccionar con proveedores, revisad si vuestro modelo de negocio no se ha quedado obsoleto y apostad por cambios que lo viabilicen cueste lo que cueste, aunque lo cueste todo y te lleve al cierre, en ese circuito habrás aprendido lo necesario para el próximo proyecto. Trabaja por la reputación digital de tus ideas, pues con ello aumentarás la confianza en tu propia aventura y eso te ayudará a no paralizarte.
Si estás paralizado como un alce en medio de la calzada de noche justo cuando un camión le hace luces para que se aparte, utiliza todo lo que tienes a tu alrededor. Te adelanto que ya no tienes lo que otros tuvieron hace unos meses: el desempleo de golpe o las ayudas que se recortarán obviamente. Sólo te queda gestionar bien el miedo al fracaso. Si te sirve de algo, te diré que yo lo tuve y al final fue como cuando dejé de fumar, si llego a saber que era tan fácil lo hubiera hecho antes. ¡Suerte!
Fuente: Cotizalia

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