viernes, 18 de junio de 2010

El fundador de easyJet acusa a la aerolínea de "sablear" al cliente

El fundador de easyJet, Stelios Haji-Ioannou, ha acusado a la compañía de vuelos baratos de "sablear" a sus clientes ofreciéndoles extras inútiles como bodas a bordo de sus aviones para aumentar así sus ingresos, informa hoy The Times.
Haji-Ioannou puso como ejemplo un servicio de recordatorio que cuesta 5,99 libras (7 euros) y que, una vez que le usó, le recordó a las 10.55 de la mañana que su vuelo había cerrado a las 10.20. "Si yo no tuviese nada que ver con easyJet, me habrían sacado 5,99 libras", dijo el empresario, según el cual "ese servicio es un pequeño ejemplo del intento de la empresa de obtener ingresos con servicios que no valen la pena y sólo perjudican la imagen de easyJet".
El empresario de origen grecochipriota, que controla un 38 por ciento de las acciones de la compañía, pero dimitió el mes pasado del consejo de dirección, lanzó ese ataque al prestar testimonio ante el Alto Tribunal de Londres en la disputa entre su empresa, que tiene la licencia de Easyjet, y la aerolínea que fundó en 1995. La disputa se centra en las condiciones en que la aerolínea puede hacer uso de la marca "easy", de la que es propietario.
Haji-Ioannou ha criticado por otro lado la estrategia de la aerolínea y en concreto su decisión de comprar 52 aviones en 2006, que atribuyó a un "inexplicable optimismo", y su insistencia en seguir expandiendo la flota pese a la "poca rentabilidad".
EasyGroup, propietaria de la marca "easy", ha demandado a la línea aérea, a la que acusa de violar las condiciones según las cuales los ingresos que obtenga de las actividades "secundarias" no pueden superar el 25 por ciento de sus ingresos totales. Easyjet mantiene que los servicios relacionados con la comida a bordo o la facturación de equipajes -en la actualidad fuente importante de ingresos- son "básicos" y no "secundarios", por lo que no pueden computarse en ese 25 por ciento.
Si el juez da razón al fundador de Easyjet frente a la aerolínea, ésta tendrá que renegociar su licencia. Si, por el contrario, como sostiene la compañía, cobrar a los pasajeros por el equipaje o por la comida o la bebida a bordo es una actividad central de una aerolínea, ésta podrá seguir como hasta ahora.
Fuente: Expansión

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