lunes, 28 de junio de 2010

EL DIRECTIVO ESPAÑOL TIENE QUE GLOBALIZARSE

Las escuelas de negocios instan a sus alumnos ejecutivos a salir del país
Apostar por una mayor internacionalización en la clase directiva española y ampliar su formación hacia un modelo de gestión estratégica frente a la incertidumbre o la crisis son dos de las cuestiones que más preocupan a las empresas y a las escuelas de negocios que preparan a los ejecutivos.
"El directivo español ha de internacionalizarse y pasar parte de su carrera profesional fuera de España. Los bancos han tenido la gran virtud de saber expandirse y su empleado es más cosmopolita, versátil y habla varios idiomas. No es así en el tejido empresarial español, donde sobre todo las pymes tienen un gran reto por delante", opina Pablo Cousteau, director de programas especializados del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB).
"El reto en la formación pasa por desarrollar líderes que puedan gestionar empresas globales y aprovechar todas las oportunidades estratégicas. Pero las habilidades que necesitan estos líderes globales no son las mismas que las que desarrollan en sus mercados nacionales", afirma Mauro Guillén, director del Lauder Institute de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania.
"A comienzos de los años ochenta, tan solo los bancos enviaban a sus ejecutivos al exterior. Mi falta de experiencia como expatriado la suplía con un inglés fluido, simpatía y generosidad. El mercado americano es muy complicado porque hay que solapar las dos culturas y ponerse a trabajar con una gente que está convencida de que es la mejor en todo. En mi madurez he aprendido que la única manera de funcionar con el gigante americano es desde la humildad, inteligencia y los resultados", explica Ignacio Sanmartín, analista de BBVA Research en Tejas.
Una formación actualizada o un buen reciclaje son la alianza perfecta para la internacionalización, tal y como han puesto de manifiesto esta semana los representantes del IEB, la Wharton School y la London School of Economics (LSE), tres escuelas de negocios asociadas, en un debate sobre el sistema educativo.
"La formación para directivos debe continuar mejorando. Un alto ejecutivo precisa mejor formación, tanto en conocimientos como en habilidades, puesto que se trabaja en entornos globales. A menudo se necesita complementar un perfil más técnico. Hay que preparar a un directivo para que sea capaz de transformar decisiones ejecutivas en estratégicas y liderar grandes equipos especialmente en su internacionalización", explica Adam Austerfield, director de proyectos de la LSE.
A su juicio, hay muchos alumnos indios, chinos, europeos, árabes o paquistaníes en las escuelas inglesas como la LSE. "El reto ahora es que estudiantes europeos, y sobre todo españoles, estén presentes en las escuelas de los países emergentes".
"Los gallegos somos viajeros y aventureros. Pescanova llevó hace 30 años la internacionalización con éxito a Mozambique porque supo elegir y formar muy bien el perfil del directivo que enviaba: respetuoso, versátil, tolerante y muy cuidadoso con los hábitos y la cultura del país. Mozambique estrenaba democracia y constituimos una empresa mixta con el Gobierno. Fruto de su andadura, alcanzamos el 20% de las exportaciones del país", afirma David Troncoso, director del área para México, Angola y Mozambique de Pescanova, que este año ha recibido el premio a "la mejor labor empresarial en internacionalización".
"Es necesario salir del espacio de confort de nuestro entorno inmediato. Mi experiencia en Latinoamérica y África ha sido muy enriquecedora. Es importante ser humilde cuando estás en otro país. Entender, de forma anticipada, su historia, sus valores, sus costumbres, pero sobre todo su modo de negociar. Es vital. La arrogancia es lo que genera mayor animadversión. Igualmente, tienes que ser versátil y adaptarte al entorno de negocio en el que estás", manifiesta Fernando Usera, socio responsable de comunicaciones y alta tecnología de Accenture en África.
La clave, según Frans Reina, presidente de Shiseido España, reside en esta máxima: el éxito sin riesgo no existe. Y en un pensamiento: qué podemos hacer diferente para derrotar a la competencia. El alto directivo debe adoptar actitudes novedosas, rompedoras y arriesgadas, especialmente en épocas de crisis, explica este directivo forjado en el mercado japonés, un pueblo con el que ha aprendido a negociar para comprobar que no se deja impresionar por los resultados a corto plazo.
"En tiempos de crisis es precisamente cuando hay que potenciar la formación del directivo en su vertiente más técnica, ya que ha de asumir un liderazgo en un entorno de dificultades financieras, de gobierno corporativo y riesgos, pero también de ética. Así proponemos en nuestra escuela un modelo de formación muy vinculado al comportamiento y la psicología (mayor diálogo, interacción, comunicación ascendente del directivo) para enseñarle a liderar en tiempos de incertidumbre", concluye Guillén.
Y lo cierto es que, aunque los ejecutivos nacionales se topen con las dificultades de los idiomas (son aún pocos los que se manejan en inglés, se apresuran a advertir los cazatalentos), ya no se puede hablar de un directivo típicamente alemán, americano o español. Hoy el directivo es global.
Por: Susana Carrizosa
Fuente: Negocios

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