martes, 22 de junio de 2010

10 LECCIONES PARA LÍDERES EN GENERAL

Hacer historia. El éxito de José Mourinho no tiene nada que ver con la suerte.
Mourinho reúne un conjunto de características difíciles de encontrar en una sola persona:
la pasión por el trabajo, el empeño, la competencia y la inteligencia.
Éstas son condiciones necesarias para el éxito, pero no suficientes. Lo que marca la diferencia en Mourinho son los elementos innovadores que aporta. Su objetivo es hacer historia.
Es eso, precisamente, lo que los grupos esperan cuando se entregan a un líder: que haga historia. En 2006, cuando iniciamos nuestra investigación sobre el liderazgo de Mourinho, la primera constatación fue que nos encontrábamos delante de un cambio paradigmático que marcaría el devenir del fútbol, en particular, y del liderazgo y el trabajo en equipo, en general.
El decálogo.
Lo que hace Mourinho se puede sintetizar en diez lecciones para líderes en general:
1. Pasión por lo que uno hace.
2. Actualización constante.
3. Coherencia, sólo exigir a los demás lo que nos exigimos a nosotros mismos.
4. Subrayar el espíritu de equipo, nadie está por encima del grupo.
5. Trabajo, mucho trabajo.
6. Comunicación y empatía, las emociones decisivas.
7. Adaptarse a la situación, intentando sacar partido de las circunstancias en todo momento.
8. Carisma, aspecto clave en una sociedad en donde es difícil prestar atención.
9. Innovación y originalidad, Mourinho está reescribiendo cómo entendemos el fútbol.
10. Liderazgo y gestión del equipo de forma global, prestando atención a todos los aspectos.
En la alta competición son los detalles: el ambiente, la actitud, la ambición, los que marcan la diferencia.
El ejemplo.
La primera victoria del Real Madrid de la `era Mourinho´ ya ha tenido lugar.
El Inter jugó en Madrid como en casa. La eliminación del Barcelona en el Camp Nou, la final de la Champions en el Bernabéu y la posibilidad de que Mourinho fuera fichado por el Madrid fueron circunstancias que el entrenador portugués explotó a su favor. Muchos en su lugar se habrían sentido apabullados, presionados, condicionados. Mourinho, no. Él ganó aquel partido para el Inter y para el Real Madrid. Su celebración, mirando hacia todo el perímetro del estadio, con las manos en las caderas, plantado firme sobre el césped, lo dice todo. Era el mensaje para sus adversarios en la próxima Liga: «¡Tiemblen!».
Por: Fernando Ilharco Profesor de la Universidade Catolica Portuguesa y coautor del libro Liderança, as lições de Mourinho (Ed. Booknomics).
Fuente: XL Semanal

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