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domingo, 2 de mayo de 2010

LA LOGÍSTICA: UN NEGOCIO A LA CONQUISTA DEL MUNDO

El negocio de la logística se enfrenta con soluciones imaginativas a la crisis generada por la caída del consumo y el aumento de los costes medioambientales y de los carburantes
La leyenda, o al menos una de ellas, atribuye la invención de la logística a Alejandro Magno. Este rey macedonio del siglo IV antes de Cristo conquistó el imperio persa y extendió las fronteras de su reino desde el norte de Grecia hasta la India. La empresa no fue fruto de la casualidad ni producto, únicamente, del genio de un líder irrepetible, sino que se logró, entre otras muchas cosas, gracias a la capacidad de los macedonios para mantener durante años un ejército itinerante de más de 100.000 hombres, perfectamente entrenados y equipados. Fue la primera gran operación logística global de la historia de la humanidad, a partir de la cual se han elaborado numerosos tratados de ingeniería militar, cuya culminación se encuentra en la Segunda Guerra Mundial. Terminada esta última gran contienda, los profesionales que habían gestionado la logística de los diferentes ejércitos en liza dieron el salto al mundo empresarial y las técnicas en este sector evolucionaron con rapidez. Hasta nuestros días.
Flujo de productos
Para el profesor norteamericano Ronald H. Ballou, la logística empresarial es «todo movimiento y almacenamiento que facilite el flujo de productos desde el punto de compra de los materiales hasta el punto de consumo, así como los flujos de información que se ponen en marcha, con el fin de dar al consumidor el nivel de servicio adecuado a un coste razonable». Otros autores integran el término logística en otro más general y lo definen como la parte de la gestión de la cadena que planifica, implementa y controla el flujo eficiente y efectivo de materiales y el almacenamiento de productos, así como la información asociada desde el punto de origen hasta el de consumo con el objeto de satisfacer las necesidades de los clientes. El objetivo final de toda logística es que los productos y servicios estén disponibles para quienes los deseen, en el lugar indicado, con la condición deseada y a la hora prevista, de tal manera que se minimicen los costes incurridos. Lo mismo da que hablemos de una campaña militar como la guerra de Irak o de la producción de coches coreanos para el mercado norteamericano.
Salto cuantitativo
El gran Alejandro fue también el primer abanderado de la visión global de los mercados, construyendo su imperio sobre la base de las materias primas que sus ejércitos conseguían en medio mundo. Globalización y logística se unen así por primera vez, aunque fue precisamente en la segunda mitad del siglo XX cuando ambos conceptos dan un salto cuantitativo de relevancia. Según los datos de la OMC, el comercio mundial de mercancías manufacturadas creció entre los años 1950 y 2000 un 6.000%. Desde 1990, las exportaciones mundiales crecen a un ritmo anual del 6,5%, sólo frenado en 2009 por la recesión internacional, pese a lo cual el año pasado superaron ya los 16 billones de dólares.
En menos de diez años se han prácticamente multiplicado por tres. Ninguna de estas cifras hubiera sido posible sin la existencia de una industria logísitica potente y altamente tecnificada. El sector logístico ha registrado, asímismo, un crecimiento medio durante los últimos quince años previos a la crisis del 2,8% anual, cuatro puntos por encima del crecimiento del PIB mundial. En la Europa de los quince, el sector logístico da empleo a casi siete millones de personas, según datos de la Comisión Europea. El mercado español de la logística tiene un volumen aproximado de 26.000 millones de euros, según estimaciones de Data Monitor, y da empleo a más de 860.000 personas, de las cuales 390.000 (el 45%) pertenecen al subsector del transporte de bienes por carretera. Dentro del negocio logístico en España, el segmento más importante es el de la distribución, que representa un 60% del volumen total.
Zonas oscuras
El negocio presenta también zonas oscuras, como son la caída del consumo producida por la crisis, la disparatada evolución del precio del petróleo y la falta de liquidez. Según datos de AT Kearney, en el periodo 2005-2008 los costes del transporte registraron un incremento del 50%, equivalente a 200.000 millones de dólares. El aumento también se vio propiciado por la subida de los peajes de las autopistas o por el coste que acarrea la protección del medio ambiente.
En el caso del transporte marítimo el carburante representa un 90% de los costes totales. La fuerte competencia existente en este negocio obliga a buscar soluciones imaginativas para que los márgenes no se deterioren demasiado. La clave, obviamente, pasa por reducir otros costes. Por ejemplo, los barcos navegan a menos velocidad, con lo que consumen una menor cantidad de combustible.
Por: F. Cortés
Fuente: Empresa, ABC

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