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domingo, 30 de mayo de 2010

EL MBA ENTRA EN UN PUNTO DE REFLEXIÓN

El MBA y las escuelas de negocios se enfrentan a su examen más difícil: cómo renovarse y afrontar la nueva década después de la hecatombe económica mundial que ha puesto en entredicho algunas de las prácticas de gestión empleadas por la clase ejecutiva y empresarial.
No es la primera vez que sucede en la historia del management, que se inició en 1881 con la puesta en marcha de The Wharton School, una de las escuelas de mayor prestigio del mundo, y desde 1908, cuando Harvard creó la primera graduación en Administración de Empresas (MBA). A lo largo de este tiempo, han aparecido algunos gurús, como el profesor canadiense Henry Mintzberg, una autoridad dentro de la formación ejecutiva y que en su libro Directivos, no MBA's, realizó una crítica a la dirección de empresas y a la formación empresarial.
Resulta que Mintzberg, estudiante de doctorado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), decidió analizar cómo se comportaban los directivos y comparó su trabajo cotidiano con lo que realmente se enseñaba sobre cómo debían comportarse.
Una vez más la teoría y la práctica iban por caminos diferentes: los directivos suelen trabajar bajo presión, sin tiempo para tomar decisiones o para analizar detenidamente todo lo que acontece a su alrededor, donde es muy difícil separar lo urgente de lo importante. Mintzberg demostró que la alta dirección invierte la mayor parte de su tiempo atendiendo crisis e imprevistos, sin tiempo para planificar.
Este devenir diario está alejado de lo que se aprende en una escuela de negocios, donde la herramienta formativa habitual es el método del caso, que el estudiante analiza en solitario para más tarde debatirlo con sus compañeros, y posteriormente contrastarlo en aula con el profesor.
La crisis ha puesto en entredicho la reputación de la alta dirección, y esto está haciendo saltar las alarmas en las escuelas de negocios, encargadas, en parte, de velar por la buena imagen.
El profesor de Administración de Empresas de Harvard Business School Nitin Nohria, que el próximo mes de julio se convertirá en el décimo decano de esta institución, abordó en un artículo titulado Es la hora de hacer del management una verdadera profesión la necesidad de implantar un código deontológico que garantice las buenas prácticas en al gestión empresarial. Harvard es una de las escuelas más cuestionadas por la crisis financiera, dado que la mayor parte los directivos que gestionan Wall Street tienen un posgrado en este centro. Esta declaración de intenciones se suma a la corriente que surgió al hilo de los últimos escándalos financieros, que han desencadenado la presente crisis mundial, conocido como juramento hipocrático en los negocios.
El debate en España también existe aunque más veladamente, y los datos que manejan las escuelas de negocios demuestran que el Master in Business Administration (MBA) no corre peligro, de momento.
Según explica el director general de IESE, Jordi Canals, hay un factor esencial que contribuye a la incertidumbre en el citado programa. Por un lado, "una caída" en Estados Unidos y en Europa, donde aquí se puede hablar sólo de estancamiento, en el número de solicitudes para hacer el GMAT, nomenclatura del Graduate Management Admisssion Test, que no es otra cosa que una prueba específica para acceder al MBA.
Para Canals, habría que analizar por qué hay menos americanos interesados en cursar un MBA, pero esta caída se compensa con un crecimiento en el número de solicitudes en Asia y en Europa del Este. A pesar de ello, asegura que el MBA de las escuelas de negocios "sigue siendo reconocido como la mejor forma que existe para avanzar en la formación de las capacidades directivas de los jóvenes". Y la demanda crece sobre todo en las escuelas de mayor prestigio y disminuye en las que menos reputación tienen, a esto contribuye que las universidades, debido a la declaración de Bolonia, han incorporado a su oferta un abanico de másteres en todas sus disciplinas. "La crisis la notan sobre todo las escuelas que no tienen capacidad para captar solicitudes".
Por ejemplo, para cursar el MBA del IESE, que cuesta 69.250 euros, se reciben cada año unas 2.000 solicitudes, y este año esperan aumentar las peticiones un 12%. De éstos entran alrededor de 280 alumnos. El decano del IE Business School, Santiago Íñiguez, señala que el máster sigue y seguirá vigente y con mayor fuerza. Alega que las razones se deben sobre a la necesidad de formación continua que requieren los profesionales, acrecentado además con el retraso de la edad de jubilación. "Una persona que se jubile con 70 años acumulará a lo largo de su vida una media de tres másteres para adaptar sus conocimientos a un entorno cada vez más cambiante", afirma Íñiguez.
Las trabas a los emprendedores
Australia y Reino Unido se están convirtiendo en destinos interesantes para los alumnos de MBA. La razón no es otra que los visados que consiguen de 18 meses para permanecer en el país una vez finalizados sus estudios. En España, la realidad es bien distinta. "Existen numerosas trabas para conseguir que los alumnos se queden aquí, y es una pérdida porque muchos de ellos tienen proyectos para crear sus propias empresas y no pueden hacerlo por la burocracia", afirma el decano de IE Business School, Santiago Íñiguez.
Sostiene que Estados Unidos está saliendo de la crisis gracias al número de empresas que se están creando, al calor de las ideas creativas de los jóvenes emprendedores. "En España esto no sucede y debemos impulsar el espíritu emprendedor desde distintos ámbitos, que incluye el estímulo fiscal, para favorecer la creación de empresas".
Entre las propuestas que lanza el decano de esta escuela de negocios se incluye la protección a las start-ups, sobre todo en su etapa más frágil, en la que necesita para que cuaje un mayor amparo legislativo que pasa por una flexibilización del mercado laboral.
"No estamos en condiciones de desperdiciar talento cualificado y emprendedor", agrega Íñiguez, que traslada este problema también a la contratación de docentes extranjeros. "Es muy difícil poder contratar a un profesor de Harvard".
En esto también coincide Jordi Canals, director general de IESE, que señala que "es una pena que España no haga un mayor esfuerzo con el talento internacional". Y anima a la Administración pública a facilitar los trámites administrativos a los profesionales cualificados y a los emprendedores que quieran crear empleo. "No pueden ser procesos tan complejos porque no estamos en condiciones de desperdiciar nada".
Por: Páz Álvarez
Fuente: 5 Días

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