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domingo, 30 de mayo de 2010

¡AYUDA! MI JEFE ME CRITICA TODO

¿Te esfuerzas y tu jefe no lo reconoce? Quizá seas tú, pero quizá estés ante un ‘crítico crónico’; este tipo de individuos jamás apreciará tu trabajo, no dejes que su actitud afecte tus actividades.
¿Quién no ha tenido que trabajar alguna vez con personas de actitud negativa?
Seguramente todos hemos tenido que convivir con algún colega que no deja de decir que hiciste algo mal, incluso cuando tú sabes que ofreciste un buen trabajo. Cuando esta persona es tu jefe, todo puede empeorar, pues no sabes si poner más esfuerzo para obtener su aprobación, o simplemente quitarte de su vista para no ser objeto de sus malos comentarios.
Si la mayoría de la gente que trabaja con esa persona tomó la actitud de evitar e ignorar sus comentarios, significa algo bueno, pues esto indica que sus comentarios no se toman en serio. A esta actitud se le puede llamar Críticos Crónicos, uno de al menos 20 tipos de "jefes malos" que se describen en un fascinante libro llamado "Trabajar para ti no me funciona: la guía para controlar a tu jefe" escrito por Katherine Crowley y Kathi Elster, quienes han pasado los últimos 21 años asesorando compañías para enseñarles a resolver choques de personalidad y otro tipo de conflictos laborales que pueden limitar el potencial de los equipos más brillantes. Han tenido que lidiar con jefes para quienes nada es suficiente.
Crowley y Elster explican que lidiar de forma efectiva con cualquier jefe malo, comienza cuando logras deslindarte emocionalmente de su comportamiento, lo que incluye aceptar el hecho de que nunca vas a cambiar la actitud de esa persona.
"Nunca podrás agradar del todo a este tipo de jefes", comenta Crowley. "Los críticos crónicos son perfeccionistas, y están en busca de una serie de logros inalcanzables".
Elster agregó que esta persona debe encontrar un error en cada situación. Incluso cuando hagas tu mayor esfuerzo para no recibir tantas críticas de su parte, sólo lograrás frustrarlo más.
Cuando aceptes el hecho de que no lo convencerás, puedes parar en tu intento por hacerlo feliz, y dedicar toda tu atención a hacer bien tu trabajo. De hecho puedes crear una especie de compasión: los críticos crónicos normalmente son igual de severos con ellos mismos como lo con el resto de la gente -incluso peores- señalan Crowley y Elster. Eso no debe ser bueno para ellos.
Con el tiempo, cuando un crítico crónico no deja de encontrar errores que lastiman la confianza en tus habilidades, estos ataques llegan a lastimar también a tu carrera. Mientras buscas la forma de escapar de ese jefe, deberías poner en marcha estos ejercicios para fortalecer tu confianza y mantener la frente en alto:
1. Busca logros pequeños.
"La idea es experimentar el éxito a un nivel micro. Toma un punto de tu lista de pendientes y termínalo" recomienda Crowley. Investigar la idea de un nuevo producto y convertirlo en un informe de gastos, actualizar tu currículum, o limpiar tu escritorio, te da crédito sólo por haberlo hecho.
2. Encuentra la forma de ser útil fuera de tu departamento.
Si tu jefe (tan crítico) no te da crédito por lo que haces, otras personas lo harán. Busca oportunidades para involucrarte en eventos, comités y equipos deportivos. Uno nunca sabe si hacer ese tipo de contribuciones para ser notado, pueda ayudarte en tu búsqueda por un nuevo empleo.
3. Escribe tus éxitos.
"Si tu jefe no se da cuenta de tu éxito laboral, no significa que no exista. Tómate un minuto para anotar tres logros relacionados con el trabajo todos los días" pide Elster. Esto no tiene por qué angustiarte; agregó que "debes darte cuenta de que hay asuntos simples, como ayudar a un colega a resolver un problema técnico, cumplir con una fecha límite o encontrar un error de contabilidad que pueda ahorrarle dinero a la empresa". En un mundo ideal, tu jefe se daría cuenta por sí mismo de estas cosas y te felicitaría de vez en cuando, pero si él no lo hace, ¿por qué no lo haces tú?
4. Pasa tiempo con gente que te apoye.
Cuando trabajas todo el día, mes tras mes, para un crítico crónico, es posible que se te olvide que tienes algunas cualidades positivas. Las autoras recomiendan que pases tanto tiempo como te sea posible con la gente que más te aprecie, ya sean tus hijos, tu pareja o tus amigos.
Dado que perteneces a un grupo de personas atacado por el mismo líder, debes crear un grupo de apoyo y evitar pasar mucho tiempo con gente que se queje de tu jefe (o hable mal a sus espaldas, pues esto puede tener repercusiones negativas en ti).
Encuentra la forma de apoyar a tu equipo, pues en realidad, un mal jefe no tiene que ser el fin del mundo, tan sólo un ejemplo negativo: un aprendizaje sobre la forma en la que debes tratar a los otros, pues algún día tú estarás a cargo.
Por: Anne Fisher
Fuente: CNNE

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