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domingo, 11 de abril de 2010

PEP ESPONJA O EL SECRETO DE UN EQUIPO ADMIRADO

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Guardiola tiene una gran capacidad de aprender, de absorber aquello que le gusta. Esta habilidad para admirar le ha llevado a convertirse en un modelo.
En los últimos tiempos -desde que los Fernando Alonso, Rafael Nadal, Pau Gasol y los campeones del mundo y de Europa de baloncesto, o La Roja y su éxito futbolístico, nos tienen acostumbrados a triunfos que antes eran inusuales- muchos expertos utilizan el símil deportivo para aconsejar sobre el éxito profesional o empresarial. Así hemos descubierto en los ases del deporte valores, aptitudes y cualidades que para sí querrían los líderes empresariales del momento, y quienes compiten en los nuevos escenarios del mercado laboral.
Se trata de una técnica no exenta de riesgos -por la fugacidad de algunos modelos-, a la que se han acostumbrado algunos autores y -quizá excesivamente- quienes participan del reconocimiento de esas grandes figuras del momento. Es el caso de los premios Príncipe de Asturias, más rápidos que el propio Alonso al concederle un galardón, y que se olvidan frecuentemente de las grandes trayectorias deportivas para pegarse al relumbrón momentáneo o encumbrar éxitos nacionales que aún no han tenido largo recorrido, independientemente de sus innegables valores humanos y profesionales.
Algunas compañías, incluso, han llegado casi a poner su imagen de marca en manos de héroes convertidos luego en villanos (el caso de Tiger Woods). Y otras figuras incontestables desde el punto de vista del deporte han resultado un fiasco personal -en diferentes grados- con el correr de los años (Michael Jordan, o Diego Armando Maradona).
A Juan Carlos Cubeiro, presidente de Eurotalent y experto en talento, liderazgo y coaching, aún no le ha salido rana ninguno de los modelos de comparación que ha utilizado.
Primero con La Roja y ahora con el entrenador del Barça, Cubeiro y Leonor Gallardo -directora del máster de gestión del deporte de la Federación Española de Fútbol- glosan la capacidad de liderazgo, estrategia y gestión de equipos de este nuevo gurú del fútbol.
Misión de largo plazo
Para aplacar a quienes crean que no vale la pena el ejemplo de quien se ha convertido en el entrenador más admirado del mundo -con una experiencia de menos de 1.000 días como míster del primer equipo del FC Barcelona- puede servir el argumento de Gabriel Masfurroll en el epílogo del libro, donde explica que la tarea de Pep es más perenne y de mayor recorrido que lo que algunos puedan imaginar: Se trata de "consolidar un proyecto y conseguir que el ADN del Barça (diseñado y elaborado por mucha gente durante años) recale en el club y le permita ser el transmisor de unos valores que pueden realzar la historia futura de esta institución".
Cubeiro y Gallardo utilizan un peculiar acróstico para definir las virtudes ejemplares de G-u-a-r-d-i-o-l-a: Ganar -lo puso en práctica como jugador y entrenador-; unión -el equipo por encima de las individualidades-; audacia, sin caer en la temeridad o en asumir riesgos no calculados, atreviéndose a mantener su criterio más allá de las críticas; rigor, con atención hacia el detalle, estudiando a los rivales como señal de respeto; diversión -el talento como disfrute-; innovación (inquietud, aprender de todo y de todos); optimismo laborioso, inteligente y práctico para alcanzar los sueños que el equipo se ha marcado; liderazgo humilde; y admiración, porque se ha convertido en el entrenador más respetado, por sus resultados y valores, y ha hecho al FC Barcelona el club más apreciado del mundo.
Con su capacidad para admirar, Juan Carlos Cubeiro es un fino detector de historias relevantes y atractivas, una habilidad que aplica en esta historia de éxito sobre Guardiola, en la que deja claro que admirar no es lo mismo que ver, o simplemente mirar. Implica involucrarse en la acción. Se nos invita a apreciar al Barça de Guardiola: "De su estilo de liderazgo, de sus decisiones cotidianas, podemos aprender para que nuestros equipos sean valorados".
Cubeiro y Gallardo recuerdan que las compañías más admiradas del mundo se toman muy en serio su misión, su visión y sus valores. Sin tener esto claro, una firma puede despedirse de su futuro y Guardiola, desde sus trece años en La Masía, asume los valores, la misión, y la visión del Barça, una compañía global de entretenimiento que compite con Walt Disney y que actualiza el concepto más que un club, extendiéndolo por todo el mundo.
Frente al éxito superficial y facilón de los famosillos que pueblan televisiones, diarios y revistas, el modelo de Guardiola propone algo edificante para tiempos de crisis y desánimo. El éxito, como decía Churchill, "es pasar de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo", y suelen perder los que no insisten lo suficiente.
Empresas como la de Guardiola saben que el éxito atrae al éxito, y reconocen que "después de ganar toca cambiar, porque lo sencillo sería no transformar nada". Incorporan el talento que quieren y necesitan; promueven desde dentro; gestionan el desempeño profesionalmente; mejoran el clima a través del liderazgo; y retribuyen equitativa y competitivamente.
Por. Tino Fernández
Fuente: El Mundo

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