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domingo, 21 de marzo de 2010

THE ROAD, EL EJECUTIVO DESPUÉS DEL DESASTRE LABORAL

La lucha por la supervivencia en 'The Road' se asemeja al viaje que emprende el profesional ante un giro en su carrera.
The Road (La Carretera) es la adaptación a la pantalla grande de la novela homónina de Cormac McCarthy –uno de los grandes escritores norteamericanos del último siglo y autor también de No es país para viejos y Ciudades en la llanura–. La película se ciñe al libro –Premio Pulitzer 2007 en la categoría de ficción–, tanto por mantener intacto su espíritu como el texto. Muestra un mundo desolado y peligroso, tras un cataclismo no especificado que destruyó toda la civilización y la mayor parte de la vida sobre la Tierra. Nos transporta a un futuro indeterminado, un panorama desolado y peligroso donde han desaparecido la energía, la vegetación y los alimentos.
En estas circunstancias, narra el viaje de un padre –interpretado por un magistral Viggo Mortensen–, y su hijo hacia la costa para buscar un lugar seguro en el que vivir. En su recorrido se encuentran con un anciano, cazadores, ladrones... incluso caníbales. Es una película catastrofista y de aventuras –o mejor desventuras–, que afecta a las emociones.
La historia nos adentra en el difícil camino que tiene que emprender un profesional tras el cataclismo laboral para encontrar nuevas oportunidades. Haciendo un paralelismo, el ejecutivo se topa con la dureza de la travesía hacia un cambio de carrera con escasas perspectivas a largo plazo. Una situación que se torna más dramática cuando éste queda fuera de juego tras el cierre de la empresa en un entorno de recesión económica. ¿Les suena? Es una realidad en el actual escenario de crisis. Muchos trabajadores especializados se han visto afectados de forma radical y tendrán que migrar hacia otros campos laborales.
Cuando se afronta el cambio profesional forzado, en primer lugar la persona afectada tiene que cambiar su paradigma mental y asumir una nueva visión de la vida laboral en la que el riesgo y la resistencia son fundamentales. Es en estos momentos cuando se producen cambios bruscos del mercado laboral y el profesional se pregunta si tiene que aprender cosas nuevas y qué pasos ha de dar para alcanzar nuevos horizontes. En entornos estables, a los ejecutivos se les pide un perfil a largo plazo. Sin embargo, el nuevo contexto económico exige profesionales de medio fondo que sepan anticiparse y afrontar el futuro sin precipitarse en la toma de decisiones, pero que tampoco se eternicen en las mismas.
En la película, nuestro protagonista es un reflejo de la resistencia, elemento clave para sobrevivir tras el cataclismo. No tiene prisa en salir de su casa y, cuando se lo plantea, lo hace con un horizonte claro: ir a la costa, que le aportará mejor clima y nuevas oportunidades, pero sabiendo que tendrá que resistir para sobrevivir. Existen varias herramientas para abordar el proceso del tránsito laboral con ciertas garantías de éxito: la imaginación y la autogestión personal, elementos que nuestro protagonista derrocha a lo largo de su difícil travesía.
El poder de la imaginación es fundamental. Sin ella no se puede obtener y usar los recursos disponibles a lo largo del travesía y, sobre todo, es imposible hacer una labor finalmente productiva. El padre coraje que interpreta Mortensen en esta cinta lo demuestra en su viaje, adaptando los escasos recursos a su alcance y buscando oportunidades difíciles de identificar.
En segundo lugar, la habilidad para gestionarse uno mismo es una prioridad en este tipo de transiciones. La autoconfianza, la autoestima, la automotivación y el autocontrol son elementos indispensables de la gestión personal. El protagonista lo denomina fuego, un concepto que ya inculca a su hijo.
Por otro lado, tener y aferrarse a unos valores es otra palanca clave de autogestión personal. Como podemos ver en la película. «¿Seguimos siendo los buenos?», le preguntaba el hijo ante la barbarie circundante. «¿Todo vale?», se puede preguntar un profesional que tiene que buscar nuevos horizontes en un entorno francamente difícil y escaso de oportunidades.
Por: Antonio Peñalver
Fuente: E&E

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