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lunes, 8 de marzo de 2010

LA HORA DE LOS CIUDADANOS

Hasta hace un tiempo en la vida pública solo se podía participar desde lo político. O eras un político o no se te perdía nada. Los asuntos públicos, se sostenía, eran un reducto de aquellos que se dedicaban profesionalmente a tales tareas. Pero hace tiempo que se modificó dicha ecuación. Desde diversas situaciones se puede participar y se participa en lo público sin ser político. Ocurre con las organizaciones profesionales, o vecinales, u otras muchas formas de incidir en la sociedad. Pero no es el caso que nos ocupa.
Hoy el desiderátum no es el voluntarismo, es la necesidad de la participación de la sociedad civil, de la sociedad sin cargos, en la gestión de los asuntos públicos. Es una época en la que se ha producido una importante crisis económica y de confianza, en la que los políticos tienen enormes dificultades de incidir en los comportamientos colectivos y una buena dosis de incertidumbre, por lo que exige una toma de postura activa por parte de los ciudadanos. Es un momento en el que a todos los actores de la vida civil nos es obligado un comportamiento sensato y razonable, dejando de lado nuestros intereses individuales.
Con esa intención de tomar la palabra los actores no predispuestos para ello, acaba de nacer un colectivo empresarial que pretende inocular un producto muy preciso: es posible salir de esta situación y para ello hay que devolver la confianza. Su eslogan no puede ser más claro: «Esto solo lo arreglamos entre todos». Y para ello, para difundirlo, cuentan con la participación de personajes relevantes de la sociedad española.
A estas alturas decir que la situación es muy mala es una verdad de Perogrullo que no aporta nada, pero decir y transmitir que podemos y vamos a salir es empezar a construir.
Y para ello no podemos quedarnos en el sillón de la crítica; debemos cooperar; debemos facilitar; decirles a nuestras organizaciones profesionales que a los que más ganamos se nos puede bajar el salario, decirles a las organizaciones sindicales que es posible que haya que subir la edad de jubilación; exigirles a los políticos que ellos tienen que bajarse el sueldo y los privilegios de forma ejemplarizante; decirles a los responsables económicos que a los de rentas más altas se nos pueden elevar los tipos impositivos. Debe explicarse, y adelante, sea cual sea la incidencia en convocatorias electorales futuras.
La casa está en peligro, nos entra agua por todos los lados y no llega con asistir a la inundación. Hace treinta y tantos años, tal vez por primera vez, resolvimos los conflictos existentes con una modélica transición. Hoy estamos en una época, no sé si peor o no, pero en cualquier caso bastante mala, en la que el participar no es voluntario. Es el momento de comprometerse. Kennedy lo dijo cuando tomó posesión como presidente, el 20 de enero de 1961: «No preguntes lo que tu país puede hacer por ti, pregunta lo que tú puedes hacer por tu país».
Por: Ventura Pérez Mariño
Fuente: La Voz de Galicia

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