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domingo, 14 de marzo de 2010

¿GENERACIÓN PANOLI?

La "brecha generacional" sigue siendo un elemento imprescindible del análisis político y social estadounidense. La noción de que las circunstancias y experiencias especiales de cada cohorte sucesiva la dotan de percepciones, creencias y valores distintos parece intuitivamente razonable y atractiva. También es halagadora. En una cultura de masas, pertenecer a una categoría con rasgos característicos, incluso si comprende a muchos millones de individuos, contribuye a despertar una sensación de identidad.
En una encuesta Gallup realizada en 1969, el 74 por ciento de los estadounidenses decía creer en la brecha generacional. Una encuesta realizada el año pasado concluía que el 79% cree en ella hoy. Entre aquel entonces y el presente, por supuesto, las generaciones han cambiado.
Entonces eran los de la generación post-Segunda Guerra Mundial (que hoy tienen entre 46 y 64 años) los que disputaban el puesto a las generaciones de la Segunda Guerra Mundial y la Depresión. Ahora es la generación que llegó a la mayoría de edad con el cambio de siglo (tienen hasta 29 años) y la Generación X (de 30 a 45) los que compiten con los de la post-Segunda Guerra Mundial y los estadounidenses de la tercera edad. Los límites generacionales exactos están cogidos con alfileres, y las demás diferencias individuales (ingresos, religión, educación, geografía) por lo general pesan más. Sin embargo, los contrastes generacionales ayudan a seguir el relevo y la continuidad en América.
Considere el estudio de los 50 millones de integrantes de la generación del milenio llevado a cabo por el Pew Research Center. El informe descubre ciertos avances sorprendentes y otros no tan sorprendentes. Sorprendente (para mí): casi las dos quintas partes de la generación del milenio tiene tatuajes, más que el tercio de los de la Generación X que los lleva y de la séptima parte (15 por ciento) de la generación de los 60.
No sorprendente: la generación que alcanzó la mayoría de edad en el cambio de siglo es la primera generación verdaderamente digital. La tres cuartas partes de ella han abierto un perfil en Facebook o en alguna otra red social. Sólo la mitad de la generación X y el 30 por ciento de la generación post-Segunda Guerra Mundial lo han hecho.
Una quinta parte de la generación del milenio ha colgado videos en la red, muy por delante de los de la generación X (el 6%) o los de los 60 (2 por ciento).
En muchos sentidos, los integrantes de la generación del milenio se limitan simplemente a ampliar las tendencias sociales existentes. Desde el final del servicio militar obligatorio a principios de la década de los 70, la prestación del servicio se ha vuelto progresivamente más infrecuente. Apenas el 2% de los varones de la generación del milenio son veteranos; a una edad comparable, el 13% de la generación post-Segunda Guerra Mundial y el 24% de la tercera edad estadounidense estaban licenciados. Cada generación joven muestra una mayor apertura racial y sexual.
La mitad de la generación del milenio es partidaria del matrimonio homosexual; entre la generación de los 60 y los estadounidenses en la madurez, el apoyo es de la tercera y la cuarta parte respectivamente. Sólo el 5 por ciento de la generación del milenio se opone al matrimonio interracial, en contraste con el 26% de aquellos con 65 años o más.
Lo que también es llamativo son las vastas áreas de continuidad. Pew formuló preguntas acerca del matrimonio feliz. Más de las cuatro quintas partes en todas las horquillas de edades lo consideran muy importante. ¿Vivienda en propiedad? Alrededor de las tres cuartas partes de todos los grupos cronológicos dicen que también es muy importante. La fe en Dios es generalizada: el 64 por ciento de la generación del milenio y el 73% entre aquellos con más de 30 años. No hay consenso en muchos valores, incluso si los ideales (matrimonios estables, por ejemplo) son violados con frecuencia.
Las generaciones no importan. Existe una tendencia a exagerar las generalizaciones, minimizar la cultura nacional y pasar por alto las diferencias individuales. El estereotipo de la generación post-Segunda Guerra Mundial que se tenía en la década de los 70 -- por poner un ejemplo evidente -- de díscolos anticapitalistas porreros obsesionados con el sexo que cuestionan cualquier autoridad fue desmentido por la realidad. Sin embargo, en el caso de los jóvenes de hoy, la situación generacional puede cobrar gran peso en un terreno: la economía.
La acusada crisis ha castigado a la generación del milenio. Según el Pew, casi las dos quintas partes de los que tienen entre 18 y 29 años de edad (el 37%) está en paro o fuera del mercado de trabajo, "el porcentaje más elevado... en más de tres décadas". Sólo el 41 por ciento posee un empleo a jornada completa, por debajo del 50% de 2006. Proporcionalmente, más integrantes de la generación del milenio han perdido el empleo recientemente (el 10%) que aquellos con más de 30 años (el 6%). Alrededor de un tercio dice estar recibiendo ayuda económica de sus familias, y el 13% de aquellos con entre 22 y 29 años ha vuelto a casa de sus padres después de haberse independizado.
Los efectos adversos podrían persistir en el tiempo. Un estudio muy citado realizado por la economista de la Universidad de Yale Lisa Kahn concluye que los licenciados universitarios que se incorporan al mercado laboral con un acusado desempleo reciben salarios inferiores, y esa diferencia salarial puede durar dos décadas. Escribiendo en el Atlantic, Don Peck afirma que muchos de los que alcanzaron la mayoría de edad con el cambio de siglo, sobreprotegidos como niños y albergando una sensación de derecho, están mal preparados para tolerar un "clima económico difícil". Les falta tenacidad e imaginación para salir adelante bien. Dicha acusación formal puede ser injusta. Mi propia experiencia es que los compañeros de trabajo de la generación del milenio son diligentes, disciplinados y se crecen ante la frustración.
De todos modos, podrían llegar más malas noticias. A medida que los de la generación del Baby Boom se vayan jubilando, el mayor gasto federal en la seguridad social, Medicare y Medicaid podría disparar los impuestos de la generación del milenio y agotar los presupuestos de los demás programas gubernamentales. Será más difícil fundar y formar una familia.La generación del milenio podría convertirse en la generación de los panolis. Podrían pagar por los pecados económicos de sus mayores, en particular el fracaso a la hora de hacer frente con hechos al predecible coste de la jubilación de la generación post-Segunda Guerra Mundial. Esto plantea una pregunta. En los comicios de 2008, los integrantes de la generación del milenio votaron a Barack Obama por un margen de 2 a 1; en las encuestas, dicen estar más abiertos que los estadounidenses más maduros al gran gobierno y al gobierno que interviene activamente. Su pasión por Obama ya se está enfriando. ¿Sofocará su entusiasmo por el gobierno una importante subida tributaria?
Por : Robert Samuelson
Fuente: Mercados

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