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sábado, 13 de marzo de 2010

CIUDADANOS PERDIDOS, COMO EN LA SERIE

Una de las incógnitas de la serie Perdidos es el significado del humo negro. No lo duden, si hay humo hay fuego. Claro que podría ser una maniobra judeomasónica, un complot internacional o el resultado de una sesión de magia negra que pretendiera hacernos creer que hay humo a pesar de no existir fuego. Cuanto más tiempo pasemos buscando extrañas excusas en lugar de coger el toro por los cuernos, peor. Los representantes de los sindicatos y de la patronal, finalmente, han firmado un pacto de rentas para los próximos tres años fijando los incrementos salariales de hasta el 1% este año, entre 1% y el 2% para 2011 y entre el 1,5% y el 2,5% para 2012. Y aquí se han detenido, imagino que exhaustos.
Es que es espectacular este avance en sólo dos años de negociaciones. Esperemos que me equivoque y, una vez que ya han empezado, aceleren y podamos tener una reforma del mercado de trabajo que permita que, tan pronto se inicie la recuperación, podamos aprovecharla para ir reduciendo la lacra del paro. Sería bueno fijarles un límite temporal a los negociadores y pasado éste sustituirles por parados y empresarios propietarios de pymes, que ya verían lo rápido que llegan a acuerdos
También se ha criticado que salgamos a Londres y a París a defender las proyecciones hechas por el Gobierno hasta 2013. A mí me parece indispensable, aunque a esto se le llame road show. Hay que dar la cara, y especialmente hay que convencer a los inversores institucionales extranjeros que sigan invirtiendo en Deuda Pública española, por todas las emisiones que habrá que hacer este año, y evitando que se produzcan ventas de los títulos en manos de fondos que aún presionarían más al alza la rentabilidad exigida por los inversores y, con ella, el coste para todos los españoles de la emisión de deuda.
Piensen que la deuda pública española subirá hasta los 600.000 millones de euros. De tener un coste del 4% a subir al 5% se nos van 6.000 millones de euros. Una cantidad superior al nuevo plan E aplicado a 2010 que asciende a 5.000 millones. Para que vean la importancia de financiarse barato y evitar la caída de nuestro rating.
Y para ser creíbles nada mejor que ser coherentes. Retrasar la edad de jubilación a los 67 es inevitable. Explicar los motivos es trabajo de los partidos políticos presentes en el Pacto de Toledo. Es elemental, ahora hay cuatro cotizantes por cada jubilado, y en treinta años habrá sólo dos. Tampoco hemos oído la opinión del Partido Popular sobre el tema, y a los representantes sindicales de CC OO les pediría que, junto al "pasarán sobre nosotros" nos hagan cuatro números para explicarnos a los cincuentones o a los cuarentones de dónde sacaremos el dinero dentro de treinta años para cobrar la pensión si no hacemos reformas progresivas. Seguro que una sola medida no es suficiente pero, a largo plazo, el sistema de pensiones es una bomba de relojería que aún estamos a tiempo de desactivar.
No se asusten que todos cobraremos pensiones pero, necesariamente, serán inferiores a las actuales en términos relativos. Pero es lógico que se calculen con un periodo más amplio de años, asegurar que las reformas son progresivas y que no perjudiquen a las personas más necesitadas y las que tienen pensiones menores, eliminando privilegios y situaciones de injusticia. Seguramente hay que evitar favorecer las jubilaciones anticipadas a cargo del erario público y los falsos despidos a los 63. Pero ello no es suficiente, hay que tomar medidas consensuadas de mayor calado para reformar nuestro sistema de pensiones, pensado en una época en la que la esperanza de vida apenas superaba los 70 años, mientras ahora llega a los 83.
Y mientras, la ciudadanía anda como perdida. De ahí el título. Añoramos a los políticos de la transición. No nos fiamos del capitán que conduce la nave, ni del que la conduciría en el caso de que hoy hubiera elecciones.
Los dirigentes sindicales defienden a los funcionarios y a los trabajadores de las grandes empresas y los representantes de la patronal no sabemos si tienen la libertad de acción que requeriría su negociación. Capitán, díganos a dónde hay que ir y políticos, lleguen a acuerdos que nos permitan confiar de nuevo.
Por: Jordi Fabregat. Profesor del departamento de control y dirección financiera de Esade (URL)
Fuente: Expansión

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