sábado, 9 de enero de 2010

PLANET 51, LA INVASIÓN DE LA DIVERSIDAD

El astronauta Chuck Baker aterriza en 'Planet 51', planta su bandera de colonizador y descubre una versión de Estados Unidos de los años 50, un mundo plagado de extraterrestres en el que él es un extraño. Cuando los paranoicos militares de este pequeño planeta empiezan a perseguir a Baker, este encuentra en Lem, un joven que acaba de conseguir su primer empleo en el planetario de la ciudad, su aliado, el coach perfecto que le ayudará a descubrir su mundo.
Jorge Blanco, Javier Abad y Marcos Martínez son los artífices de 'Planet 51', un Expediente X al revés respaldado por cuatro años de trabajo y un presupuesto estimado de 42 millones de euros, lo que la ha convertido en el largo más caro del cine español. Pyro Studios, empresa de videojuegos madrileña y fundadora de Ilion Animation Studios, la productora de la película, ha realizado además un videojuego del filme que ha sido lanzado simultáneamente. La cinta se estrenó en 3.500 salas en Estados Unidos el fin de semana del Día de Acción de Gracias, uno de los logros que le ha permitido recaudar 40 millones de euros en su primera semana de exhibición. En España, se estrenó el pasado 27 de noviembre y las cifras ya la sitúan entre las más taquilleras del año.
Plagada de guiños a películas como 'Alien', 'Cantando bajo la lluvia', 'Mars Attack', 'Encuentros en la Tercera Fase', 'Terminator', 'Apolo 13', 'Wall-E' y 'Esencia de mujer', entre otras, 'Planet 51' constituye además un ejemplo muy práctico sobre la diversidad y de cómo lo desconocido, en vez de ser una oportunidad se convierte en una amenaza. En un momento de la cinta, el General Grawl, personaje que rezuma verde militar y que lidera la persecución del "¡Hay que estar loco para ser amigo de algo tan diferente!".
La amenaza de la diferenciaLa diversidad es el reverso de la globalización y se cuentan con los dedos de una mano el número de organizaciones que realmente gestionan adecuadamente la diferencia. Esta realidad resulta paradójica cuando basta con abrir un periódico o repasar las intervenciones de los analistas para darse cuenta de que todo a nuestro alrededor está cambiando. La incorporación de la mujer al mercado de trabajo es sólo la punta del iceberg de una diversidad que invade todos los aspectos de nuestra vida laboral y social.
En 'Planet 51', como en las empresas, cada uno de los protagonistas tiene un rol que desempeña a la perfección. El capitán Grawl, a quien cede la voz Gary Oldman en la versión americana, vive dedicado a detener cualquier tipo de invasión alienígena; Glar, alter ego de los hippies y amigo de Lem, es el típico superenrollado que se queja por todo y cuyo único objetivo es tocar la guitarra y meter el dedo en el ojo ajeno. Lem es un héroe en potencia; el protagonista más popular de 'Planet 51', el buen chico que toda madre quisiera tener como yerno, se topa de bruces con su destino: devolver a Chuck a la Tierra cueste lo que cueste.
En todo este entramado, el astronauta irrumpe en una sociedad anclada en la vida cotidiana de la clase media americana: desmonta la concepción del universo del joven Lem –Baker le confirma que se extiende a lo largo de más 30 millones de kilómetros, frente a los 500 que él pensaba– y revoluciona las ideas de toda la comunidad que ve a los humaniacos como invasores robacerebros. El alien conquista un mundo que le rechaza y le teme porque es diferente.
Variedad, desemejanza, diferencia y abundancia son las cuatro dimensiones que definen el concepto de diversidad, un significado que lleva más lejos Santiago Íñiguez de Onzoño, decano de la IE Business School, quien en su prólogo al libro La gestión de la diversidad (Celia de Anca y Antonio Vázquez Vega) asegura: "Si se acepta la diversidad como un hecho, el análisis científico y el desarrollo de propuestas normativas para la acción, que permitan aprovechar esta diversidad, como pilar de la construcción de una cultura cosmopolita, requiere de una disposición de humildad y respeto hacia lo diverso". En 'Planet 51' es Lem el único que respeta al intruso y por ello es considerado un raro.
En la empresa son los discapacitados, los homosexuales, los jóvenes, los mayores de 45 años y cada vez menos las mujeres los raros, cuya contribución aún no es una prioridad competitiva. Y esta situación, si bien está dando sus pasos en lo que se refiere a la diversidad de género, no sucede lo mismo con otros colectivos: el número de contratos de trabajo de personas con discapacidad ha descendido un 11,38% en el presente año respecto a 2008.
Parece que los astronautas tienen por delante un arduo camino para demostrar que su aportación supone una ventaja. Varios estudios confirman que los equipos diversos bien gestionados son los de mayor rendimiento. Pero esto requiere una integración que todavía no se ha logrado en la empresa pero que es una realidad en la sociedad: el Islam es la religión más practicada en el mundo, en el que el mandarín, el castellano y el inglés son los idiomas más hablados y donde el 90% de la población es de raza negra.
Myrtha Casanova, presidenta de la Fundación para la Diversidad, asegura que la diversidad es una evidencia que las empresas tienen que gestionar de forma adecuada porque "es la fuente de la innovación y del desarrollo. El 80% de las compañías que la practican reconocen que es la base de su productividad. La diversidad es un 'business case' en sí mismo". Quizá habría que analizar quiénes son los alienígenas y quiénes los humanos en un mundo que ya está cambiando.
Por: Montse Mateos
Fuente: Expansión y Empleo

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