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domingo, 17 de enero de 2010

MBA'S ¿ÁNGELES O DEMONIOS?

La metamorfosis que falta, Las escuelas de negocios deben replantearse su misión
Como gallego que es, Juanma Roca, autor de este libro sobre los másteres más preciados del planeta y las escuelas de negocios internacionales que los imparten, responde a la pregunta del título con un depende. "¿Haría un MBA? Sí. ¿Es necesario para triunfar en el mundo de los negocios? Rotundamente no".
Bien es sabido que los altos directivos involucrados en la crisis financiera global que vivimos cursaron un master in business administration en las mejores escuelas de negocios del mundo, a excepción de Madoff, puntualiza el periodista. ¿Son, por tanto, estas escuelas responsables de las malas prácticas de sus antiguos alumnos y, por derivación, de la recesión mundial? "Culpables no", dice Roca; pero sí responsables de no haber hecho una reflexión autocrítica sobre cómo han y están formando a los directivos y qué deberían cambiar, a tenor de las acusaciones de falta de ética que se están vertiendo sobre ellas, dado que todos los directivos implicados en esta crisis habían pasado por sus aulas. Hay que fijarse en lo que estas instituciones deben aportar a la sociedad.
"Éste no es un libro contra las escuelas de negocios", advertía el autor en su presentación, "sino un texto que quiere abrir un debate sobre los cambios que han de efectuar las escuelas para afrontar el futuro. Cambios en los que sus decanos tendrán mucho que decir". "Estamos en el momento de convertir el management en una profesión, una carrera en sí misma". Y para refrendar sus impresiones de cambio ponía como ejemplo que actualmente tres de las siete instituciones de enseñanza de la gestión de negocios por excelencia (Harvard Business School, Chicago Booth School of Business y Kellogg School of Management) están a la espera de elegir a sus decanos. Y probablemente serán estos dirigentes quienes afronten el nuevo rumbo de los centros educativos, respondiendo así a los efectos de la crisis.
¿Qué hay que modificar en el funcionamiento de las escuelas si quieren seguir formando a los líderes del futuro? En su opinión, desde las pruebas de acceso -"en el examen GMAT que realizan los candidatos lo que más cuenta es una ecuación no las capacidades específicas del alumno", decía el autor que trata este tema en un capítulo de su libro al que ha denominado "Aristóteles fracasaría en el GMAT; Pitágoras triunfaría"- hasta el método del caso, introducido por la Harvard Business School en 1924 y seguido a partir de ahí como metodología por antonomasia por el resto de los centros. El método del caso está muerto, proclama en otro de sus capítulos; frente a él surgen otros sistemas nuevos, como el de la simulación. Por supuesto, sin olvidarse de reforzar sus clases de ética empresarial.
Aunque el momento para la "revolución" es el propicio, quizás las escuelas de negocios internacionales lo dilaten, pues están batiendo sus propios récords en número de alumnos matriculados, mientras el paro aumenta. "Tienen un negocio anticíclico", argumenta el autor. Quizás por ello algunas escuelas empiecen a reclutar candidatos casi sin experiencia profesional para cursar sus MBA de los que saldrán los directivos de las compañías, "tirando hacia abajo sus exigencias para aprovechar el momento económico que les es propicio".
Roca se fija sobre todo en las escuelas de negocios más ilustres, fundamentalmente las norteamericanas. Aunque es consciente de que los grandes cerebros que están surgiendo hoy en el mundo salen de las escuelas indias, que están formando a los mejores ingenieros del globo.
¿Y qué hay de España? Nuestras escuelas son buenas, asegura Juanma Roca, y su mayor aportación tiene que ver con la sostenibilidad y la responsabilidad social corporativa. "Están haciendo cosas muy buenas en esas áreas", señala este periodista, doctor en Comunicación y profesor de la materia, que suele dejar sentado que él también fue carne de máster.
Por: Carmen Sánchez Silva
Fuente: El País / Negocios

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