domingo, 24 de enero de 2010

LOS CAMINOS VERDES PARA SACAR DINERO DE ESPAÑA: LA NECESIDAD SIEMPRE SUPERA LA LEY

Existen 17 canales irregulares para sacar dinero de España
El fenómeno migratorio desborda la obsesión del mundo desarrollado de poner número a todas las actividades humanas. Los costes de los envíos, la burocracia, la rigidez de las leyes o la necesidad ayudan a que mucho dinero salga de España al margen del control oficial.
El Banco de España contabilizó en 2008 (últimos datos anuales) la salida de cerca de 8.000 millones de euros hacia países de origen de los inmigrantes. Según estimaciones del economista Íñigo Moré, otro 20% de remesas (en torno a 1.600 millones) se mueven por cauces no regulados. Es decir, ajenos a la protección de los organismos públicos y exentos de protección para el usuario.
En un estudio sobre Inmigración y remesas informales en España, Moré ha documentado hasta 17 vías informales de sacar dinero de España. En la mayoría de casos no son ilegales, pero demuestran, en opinión de Moré, el “fracaso del mercado” para ofrecer una oferta barata y diversificada de remesas.
Un inmigrante que resida en España y desee enviar a su país más de 3.000 euros en remesas en menos de tres meses deberá demostrar su identidad y el origen de los fondos. El resultado es que la mayoría de remesadoras se oponen a este tipo de operaciones.
En cambio, si pasa el arco de Barajas con 10.000 euros no necesitará declarar nada. Estas contradicciones fuerzan a que muchos se carguen de valor y a través de ellos mismos o gente conocida viajen con el dinero a cuestas. O con objetos de valor (muy común en países africanos) fácilmente intercambiables por moneda en el destino final.
Pero éste es tan sólo el cebo para múltiples redes organizadas de remesas informales que intentan conjugar los intereses de los inmigrantes que residen en España con las necesidades (o incluso negocios oscuros) de los países de origen.
De media, una remesadora cobra entre el 8% y el 10% del dinero enviado a Rumanía o Polonia. En cambio, muchos conductores de las empresas dedicadas al transporte de viajeros entre España y el este de Europa se comprometen a llevar el dinero encima a cambio de quedarse con el 1% o el 3% del total. La seguridad de que llegue a buen puerto no existe, pero es más barato.
El desarrollo tecnológico también ha dejado atrás a la burocracia oficial. En los últimos años se han desarrollado fórmulas de intercambio de dinero en Internet con gran aceptación en países latinos como Ecuador. Por ejemplo, son comunes los bonos de compra que se activan en la red de forma anónima y que pueden usarse mediante un código en los países de destino. En el caso de la comunidad ecuatoriana, Moré describe la existencia de tiendas virtuales.
Es decir, almacenes en España en los que los inmigrantes pueden ver y comprar a distancia todo tipo de bienes para sus familiares. Estas compras, aparte de quedar exentas del pago del IVA –puesto que en España no se ha vendido nada– permiten ahorrar los costes de envío de remesas (5% en el caso de Ecuador) y evitar el derroche del dinero. De igual modo, un inmigrante puede solicitar a un banco varias tarjetas de crédito y débito cargadas a una misma cuenta, para luego ser utilizadas fuera de España por un familiar.
Los rígidos controles de cambio de divisas en Venezuela han generado mercados paralelos
En otras ocasiones son las rigideces legales de otros países las que crean auténticos mercados negros. Como ocurre por ejemplo en Venezuela, Colombia o Brasil con el control en el cambio de divisas. Desde 2003, el Gobierno de Caracas fija la paridad del bolívar con el dólar o el euro. Un baremo artificial que por vías paralelas se duplica y triplica.
Moré ha intentado constatar cómo a través de Internet muchos venezolanos necesitados de conseguir dólares o euros se ponen en contacto con compatriotas suyos en el extranjero que desean enviar dinero a familiares. Al final, es un tipo de cambio ventajoso porque no ofrece coste alguno. Aunque, por supuesto, carece de seguridad.
Algo parecido ocurre en Marruecos. Los ciudadanos que desean salir al extranjero sólo pueden cambiar hasta 2.500 euros por moneda nacional (dirham). Por eso, acaban pagando una prima a cualquier marroquí que regrese de España con euros en efectivo para sus familiares.
De una forma o de otra, la necesidad supera siempre a la ley.
Las grandes redes tradicionales de orienteLos chinos son una de las comunidades inmigrantes más numerosas (145.425 personas empadronadas) y emprendedoras en España. Por razones culturales, la gran mayoría de estos ciudadanos viven de sus propios negocios. No obstante, en el capítulo de remesas no aparecen entre las quince nacionalidades que más dinero envían a sus países de origen, según el Banco de España.
Moré asocia este fenómeno a redes ancestrales (en el caso de China, el fe’chien) de intercambio económico de difícil control, que existen también en algunas comunidades musulmanas (hawala). En la práctica, son redes organizadas que operan mediante precio y “donde el dinero no se mueve, sino que tiene a compensar flujos en sentidos contrarios”, explica Moré.
Por : D. García
Fuente: Expansión

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